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La Chicotá de Nandel, Opinión

La banda «a extinguir»

Vivimos entre rumores. Es lo que hay. En este tiempo de menor actividad cofrade, son los rumores los que mantienen el cordón umbilical que une al cofrade con su mundo preferido. Pero, tampoco nos engañemos, que muchos disfrutan con esto como con comer con las manos.

Es tiempo de quejas por el que quitan y alegrías por el que ponen, aunque los que se alegren, sea porque han pillado trozo del pastel por el que llega, y amargamente se quejaban de la salida de su amigo, su gran amigo, su gran… Su gran oportunidad, es lo que ellos ven en cuanto les ofrecen un carguito, ya su amigo, pues tuvo su oportunidad.

Y bueno, entre tanta marejadilla de rumores, uno que ha sonado bastante y con fuerza, una banda que podría desaparecer en la ciudad.

No se alarmen, porque yo creo que esto va a ser agua de borrajas, pero, ¿y si la banda a extinguir, fuera solo por unos días, o quizá, solo por cambio de sede o nombre?

¿Podríamos hablar perfectamente de banda extinta igualmente, no? ¿Qué opinan?

Les pondré un ejemplo. Figúrense que una banda, o no está a gusto, o no sé siente valorada, o se siente siempre en entre dicho, cuestionada en su Hermandad.

Que si el local os lo dejamos, que si no recibimos de la banda lo que queremos, que si el repertorio no nos convence nunca al 100%. Son argumentos que han estado encima de la mesa en algunas ocasiones, y muchas bandas, no en la ciudad, pero en muchos otros lugares, han salido de la Hermandad en cuando han podido.

¿Y si ahora con el repunte del Partido Popular, y sus propuestas de dar local a las bandas, nos encontramos con que alguna decide seguir por su cuenta?

¿No lo ven factible? A mí, por el contrario me parece hasta correcto si ocurriese, más que nada por ver a aquellos que tanto la criticaron, y si no me equivoco en su progresión, qué pasará en unos años, y créanme, no muchos, cuando tengan que arrepentirse por sus vejaciones, que a veces son hasta públicas, hasta unos músicos que solamente crean a través del trabajo, basado en ganas de soñar, de enriquecer a una Semana Santa como la nuestra que, ya les digo yo, nunca les reconocerá ni tanto, ni tampoco.

Yo, estoy estos días dándole vueltas a que no ha habido aún dimisiones en la Huerta de la Reina. ¡Ay¡ Perdón, que me he equivocado de tema. No paro de darle vueltas a que puede que la banda a extinguir, se marche un día por la puerta de su Hermandad, y al día siguiente, tengamos nueva banda en Córdoba.

¿Perdería la ciudad? ¿Nuestra Semana Santa? ¿Los músicos? Yo creo que no. ¿La Hermandad? Pues, puede que sí, pero, amigos míos, hay veces que tanto hacemos caminar a los músicos hacia un lugar donde puedan crear, trabajar mejor, o al menos, poder trabajar agusto, que tanto caminar hace que ese camino se acabe, que encuentren otro camino, y ese camino, se comienza con un adiós, que en este caso, puede ser un hasta luego.

En este caso, sí, puede que una banda cordobesa pase a la historia, pero para al día siguiente, continuar una de las más bellas historias musicales que hayamos podido tener en nuestra memoria.

Los músicos necesitan la esperanza de tener un mañana lleno de apoyo a su trabajo, ni siquiera reconocimiento, y como la esperanza, es lo único que se pierde, alguno, quizá se arrepienta de haberla perdido.

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