La Banda de la Estrella de Córdoba es una de esas formaciones que, desde su fundación en el año 2005, no han parado de crecer y evolucionar. Buena cuenta de ello da el hecho de que no son pocas las Hermandades de toda la geografía andaluza que han puesto su mirada en la banda de la Huerta de la Reina. Una evolución que ha propiciado que la formación de la corporación del Lunes Santo haya ido sembrando la semilla de su buen hacer en múltiples campos repartidos por los cuatro puntos cardinales del Universo Cofrade en los que siempre ha dejado un excelente sabor de boca derivado de la calidad que imprimen a cada una de sus interpretaciones.
Así ha sido en los dos últimos años en la ciudad de Ronda, lugar al que la Banda de la Estrella llegó en septiembre de 2016 en virtud del contrato que unía sus destinos con los de la Hermandad del Nazareno de Ronda para ser la encargada de poner su música tras el paso de palio de la Virgen de los Dolores el Jueves Santo. Una bellísima dolorosa, obra del imaginero Antonio Castillo Lastrucci, que junto con la efigie del Nazareno son de las imágenes devocionales más esperadas de la bella localidad malagueña, por lo que sumándole a esa ecuación la música de la Banda de la Estrella, se ha logrado conformar una simbiosis tal que ha permitido que los dos últimos Jueves Santos hayan sido inolvidables tanto para los cofrades de Ronda como para los músicos de la formación cordobesa.
Un recuerdo que en adelante formará parte para siempre de la memoria colectiva de los miembros de ambas corporaciones, más allá del hecho de que sus caminos se hayan separado, toda vez que la decisión de no renovar el compromiso existente no impide que los dos últimos años hayan estado cuajados de recuerdos e instantes irrepetibles que, en el seno de la Banda de la Huerta de la Reina permanecerán para siempre atesorados como un rosario de promesas cumplidas.





