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El Capirote, Granada, Jaén, Málaga, Opinión, Sevilla

Salidas extraordinarias

En un año tan mercedario como este hemos asistido a una multitud de procesiones como la que se celebró en Granada o el rosario vespertino que tiene pensado realizar la hermandad de la Humildad de Málaga el 29 de septiembre de este mismo año. Ha habido procesiones de carácter extraordinario en esta misma ciudad con motivo del 150º aniversario del patronazgo de Santa María de la Victoria sobre la ciudad y el 75º desde la coronación canónica dela imagen. Ha habido también en Ceuta, el Vía Crucis Magno en Cádiz, y por delante quedan las coronaciones de la Virgen de la Esperanza de Granada y la Victoria de las Cigarreras en Sevilla. Y por hablar de este última ciudad, quedan por delante las salidas con carácter extraordinario de la Virgen de los Dolores, del Cerro, el Cristo de la Sed, de Nervión, etc.

Acudimos a una proliferación tal que hay que viajar a etapas pretéritas para ver una sucesión de procesiones como las que actualmente se están desarrollando en Andalucía. Y para buscar una etapa igual hay que viajar bastante atrás en el tiempo porque no hay referencias cercanas que nos muestren un sur de España tal cargado de este tipo de acontecimientos. División hay entre los cofrades, aunque llama especialmente la atención cómo un sector del mundo cofrade defensor de las extraordinarias se ceba contra aquellos que, perteneciendo a este mismo mundo, creen que lo de la proliferación de salidas con carácter excepcional está alcanzando ya unas cotas a las que habría que ponerle freno.

La búsqueda por erigirse defensor de estas salidas pasa por hacer ver al otro que uno es más capillita, más afín al mundo cofradiero, y para demostrar esto basta con demostrar que se está de acuerdo en que, cuanto más pasos y tronos salgan a la calle, mejor. Y si el que está en contra argumenta que hay que poner un límite, que esto se nos está yendo de las manos y que de seguir así nos granjeamos más enemigos de los que tenemos y que algunos son hasta con razón, aparece una serie de acusaciones que van desde las descalificaciones hasta a encasillarte en grupos afines al comunismo.

Vaya por delante que no todos tienen este mismo pensamiento, pero sí es cierto que floran una serie de divisiones en torno a las procesiones extraordinarias que son un buen ejemplo de cómo es este panorama donde los cofrades coexistimos. Y en vez de intentar rebajar tensiones, asistimos a un cruce de acusaciones que hasta se traslada a las redes sociales y que dan buena muestra de cómo el enfrentamiento es la mejor opción para mostrar un verdadero “yo” del que es normal que uno acabe avergonzándose. Y es que a la mala educación, tampoco parece ponérsele coto. Y así nos va.

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