Las semanas que conforman el primer trimestre del curso cofrade suelen ser la época propicia para que se multipliquen las informaciones que dan cuenta de las decisiones adoptadas por las juntas de gobierno de las diferentes corporaciones penitenciales para determinar la fisionomía que presentarán cuando se conviertan en cofradía por obra y gracia de la luna de Nisán.
Es el caso de la Sangre del Higuerón cuya Junta de acaba de comunicar el acuerdo alcanzado con la Banda de la Salud para el próximo Sábado de Pasión de 2025, renovando el compromiso que posibilitó que la excelente formación musical cordobesa acompañase al Señor en su primera salida procesional que tuvo lugar este mismo año.
Hace tan solo unos días la corpora6cordibesa anunciaba la designaba como capataz para la segunda salida procesional de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Compasión a Álvaro Jiménez Sánchez. En el comunicado emitido al efecto la hermandad ha agradecido «el compromiso asumido para el Sábado de Pasión de 2025 y deseamos que desarrollen una gran labor al frente de nuestro Sagrado Titular».
Jiménez, a quien tildan de «muy buen costalero» aquellos que le conocen bien, ya fue el capataz que dirigió al Señor en su primera salida procesional el Sábado de Pasión de 2024. Tiene una amplia experiencia bajo las trabajaderas y forma parte del equipo de Jesús Ortigosa, experiencia que le sirve para transmitir todo el conocimiento adquirido en años de servicio en el mundo del costal.
Cabe recordar que 24 de febrero de 2024 fue bendecido Nuestro Padre Jesús de la Compasión, obra del imaginero cordobés Manuel Luque Bonillo. Dicho acto se ha llevado a cabo en la parroquia de San Isidro Labrador del barrio de El Higuerón. Se trata de una imagen para vestir de 1’76 metros de altura realizada en madera de cedro, anatomizada completa y policromada al óleo.
El Nazareno aparece erguido con la cruz basculando hacia atrás, cargándola sobre el hombro derecho. Su cabeza con un pronunciado giro hacia el lado izquierdo en busca de quien lo contempla a su paso, imbuida la imagen por el patetismo, pero sin estridencia alguna. La mirada dulce compasiva y abstraída en el supremo esfuerzo de portar la cruz.
La cabellera y barba tratadas de forma tradicional al estilo de las imágenes barrocas, a partir de una raya central se extiende a ambos lados de la cabeza y nuca con grandes rizos que entran y salen entre las ramas que forman la corona de espinas tallada en el bloque de la cabeza. Bigote y barba bífida tratados de igual manera con abundantes rizos que enmarcan la parte inferior del rostro de la imagen.
Porta sobre su cabeza, como añadido, tres potencias inspiradas en modelos dieciochescos las cuales están rematadas por tres flores de lis, realizadas en metal plateado por los talleres sevillanos de orfebrería Castilleja. Porta la imagen, cruz arbórea tallada en madera de cedro y policromada en tonos verdosos con nudos en color natural.





