Miradas bajo el cubrerrostro, Opinión

La Cabalgata de la ilusión

La ilusión… ese sentimiento que nos hace sentir niños de nuevo.

La ilusión… esa chispa que hace que los ojos nos brillen en situaciones que sólo entiende uno.

La ilusión… ese motor que nos mueve a hacer aquello que las ganas nos dicen que no nos esforcemos.

Ay, la ilusión…

Quien lleva a su espalda el peso de los años (cada uno sabe lo que pesa su mochila) sabe que esa fuerza que te hace seguir adelante en muchos ámbitos de la vida es la ilusión. Ya sea para dar un paso más en tu peregrinación a Santiago, para vestir el hábito nazareno un año más, para apretar los dientes de nuevo ante una “levantá”, o simplemente para tener la paciencia esperando que llegue un momento deseado.

Esa ilusión es una fuerza que hay que buscar, pues parece que va mermando en nuestro ser con el paso y el peso de esos años que se acoplan a nuestra espalda. Los pasos andados en el Camino parecen ir soltando esas gotas de ilusión con las que se nos llena el alma en el momento de nacer.

Sin embargo, hay unos seres pequeñitos a nuestro alrededor a los que parece que esa ilusión les rebosa cada día. Unos seres pequeñitos a los que les suele brillar los ojos por casi todo. Unos seres pequeñitos que tienen un empuje innato hacia lo que buscan y anhelan. Unos seres pequeñitos que son los niños.

Y éstos son días en los que parece que esa ilusión tiene un excedente colosal. Son días en los que llegamos a alimentarnos de esa ilusión que derraman los niños ante cualquier luz, cualquier villancico, ante un Nacimiento, ante las bolas de un Árbol de Navidad.

Y nos alimentamos y contagiamos de esa ilusión que nosotros ya tenemos en la reserva del depósito porque la necesitamos.

Por eso no debemos arrebatarles antes de tiempo a los niños esa ilusión que les hace vivir las cosas de ese modo tan especial.

Estamos a horas de conocer la decisión del equipo de gobierno de nuestro Consistorio sobre la suspensión o no de la Cabalgata de los Reyes Magos de este año. A horas de saber si la ilusión de niños y mayores que vuelven a ser niños, ya mermada el pasado año, sufre un nuevo golpe. A horas de tener que explicarles a los niños por qué este año Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente ni siquiera van a sobrevolar nuestra ciudad en globo.

Porque, en palabras del Rey Gaspar, “…es la noche más mágica del año…” para los cordobeses, para los pequeños y para los que vuelven a serlo durante esas horas que dura la Cabalgata.

Aunque esta decisión, que estamos a horas de conocer, no trata sólo de una cuestión de ilusión. Trata de una cuestión sobre la libertad individual.

Aunque hay quien tacha a este humilde nazareno de radical en algunas de sus opiniones, quiero exponer ahora un alegato al respeto de las decisiones individuales de cada persona.

Tomando de nuevo las palabras del Rey Gaspar, “es fundamental que sigamos siendo responsables y respetemos las medidas higiénicas y sanitarias que tan integradas tenemos ya en nuestras vidas”. Y este año, el Rey Gaspar viene con conocimientos sobre el tema.

Por ello, si se nos pide responsabilidad en nuestros actos, déjennos libertad de actuación para que cada uno pueda demostrar esa responsabilidad que se nos demanda.

Quien tenga miedo ante un posible contagio, que sea libre de acudir o no al desfile de los Reyes Magos y sus carrozas. Pero quien se considere preparado para poder disfrutar de la Cabalgata, que pueda hacerlo en libertad… con responsabilidad, pero en libertad. Que cada cual decida.

No permitamos que nos corten de un plumazo poder tener la libertad de asistir o no a la Cabalgata. No permitamos que cercenen de un golpe la ya maltrecha ilusión de los niños. Que cada familia sea libre y responsable de acudir o no. Pero dennos la opción de decidir.

Y los organizadores del desfile que faciliten el desarrollo del mismo evitando aglomeraciones en calles estrechas y modificando en lo necesario el itinerario. Pongan a disposición de todos nosotros policías que nos recuerden la necesidad de ser responsables en la noche del 5 de enero. Supriman el lanzamiento de caramelos, si lo creen conveniente. Pero no eliminen nuevamente algo tan esperado con ilusión por tantos niños, por tantos mayores.

Vamos a traer por última vez a Gaspar para difundir su deseo de Navidad: “que la Estrella de Belén que nos guía a los Reyes Magos desde el lejano Oriente deje un rastro de esperanza iluminado por la ciencia, las vacunas y la generosidad”. Atentos en Capitulares: permitan que ese rastro de esperanza que llega desde Oriente cale en Córdoba.