La candidatura de Santiago Álvarez propondrá en 2025 un besamanos de la Macarena en diversos templos del arciprestazgo y San Gil con motivo del centenario del primer besamanos

La Virgen visitaría a los enfermos de los hospitales del distrito y el cementerio

Supone el último gran proyecto desvelado del programa que votarán los hermanos el próximo domingo

La candidatura de Santiago Álvarez en las elecciones de la Macarena ha desvelado que es su intención dedicar todo el año litúrgico 2024-2025 a conmemorar el Primer Centenario del Besamanos de la Virgen de la Esperanza, culto del que la Hermandad fue pionera e impulsora para mayor gloria de la Santísima Virgen de la Esperanza. Para los miembros de esta Candidatura, un besamanos no es un decorado, sino un altar dispuesto para que el pueblo cristiano sienta la ternura de la Virgen y experimente la certeza de que ella ilumina el camino que hemos de seguir. Eso es la Esperanza, seguridad en que hemos recibido el don de la Fe, para entregarnos a manos llenas al plan de Dios a través del amor.

Pero la propuesta va más allá, y en el Centenario del primer Besamanos, en 2025, se plantea que si la Virgen de la Esperanza lleva cien años recibiendo el cariño, el calor y el beso de todos ellos, que sea Ella ahora quien salga al encuentro de esos macarenos para agradecer el sostenimiento de la devoción y poder recibir esos besos centenarios junto a sus domicilios. Que sea testimonio de Fe y fermento de Evangelización allí donde más falta hace y donde están los hermanos. El último de estos besamanos se efectuaría en la parroquia de San Gil, donde se originó todo, la víspera del Aniversario de su Coronación Canónica, cuya función se realizaría en su Basílica.

Por todo ello, con la pertinente autorización de la autoridad eclesiástica, durante el mes de mayo de 2025 se llevaría a la Virgen de la Esperanza sucesivamente a aquellas parroquias recogidas en el Anexo 2 de la propuesta expuesta que así lo solicitasen, estableciendo sucesivos besamanos de varios días de duración en algunas de ellas, «evangelizando con su mirada, y llenando esos barrios de lo que tanta falta nos hace siempre, Esperanza. Estos besamanos habrían venido precedidos de diferentes obras sociales concretas y adecuadas a cada uno de los barrios, haciendo a nuestros macarenos verdaderos protagonistas del evento». Además de esas parroquias, la Santísima Virgen visitaría también a los enfermos de los hospitales del Distrito, acudiendo también al cementerio de San Fernando donde se celebraría la eucaristía por el eterno descanso de todos los macarenos que allí reposan. El último de estos besamanos se efectuaría en la parroquia de San Gil, donde se originó todo, la víspera del Aniversario de su Coronación Canónica, cuya función serealizaría en su Basílica», según explica la nota emitida al efecto.

El origen del Besamanos público de la Virgen de la Esperanza

Faltaba justo un mes para que la Hermandad celebrara la festividad de la Virgen de la Esperanza, cuando aquel 18 de noviembre de 1925 su Junta de Gobierno se reunía en Cabildo de Oficiales, y tras tratar diversos asuntos, reseñar que había sido informada S.A.R. Doña Esperanza de Borbón y Orleáns de su nombramiento como Hermana Mayor Honoraria de la Corporación y recibir también como hermano a un joven Antonio Castillo Lastrucci, se presenta la novedosa propuesta de que el día de la Virgen se dispusiera la Bendita imagen en Besamanos para que todos sus devotos pudieran mostrarle pública y fervorosamente su amor incondicional. No es que nadie le hubiese besado antes la mano a la Santísima Virgen, era algo que en la intimidad de su camarín se solía hacer, aunque de manera privada quedando esta muestra de respeto como algo reservado a unos pocos hermanos. La novedad residía en que se abrirían las puertas de la parroquia de San Gil para que todos los hermanos y devotos, sin distinción alguna, pudieran acercarse a sus plantas para realizar aquello que hasta entonces estaba reservado a unos pocos privilegiados.

De esta manera quedaba instituido el Primer Besamanos público de la Santísima Virgen de la Esperanza, siendo también el primer acto de estas características a una imagen dolorosa de María. Los días siguientes fueron de ajetreo para que aquel acto de culto resultase exitoso y pudiese, por tanto, tener continuidad en el tiempo. Para atraer a los visitantes de la ciudad se encargaron cincuenta cartones con destino a los hoteles de la ciudad en el que bajo el retrato de la imagen se informaba en español, francés e inglés del acontecimiento, así como del horario en el que permanecería abierto el templo. También se encargaron la impresión de mil postales reproduciendo una fotografía de la Virgen de la Esperanza en las que se en su parte trasera figuraría un texto recordatorio alusivo a la visita efectuada en aquella jornada, también escrito en los mismos tres idiomas antes reseñados. También se fueron preparando y repasando la saya blanca que luciría la Santísima Virgen, así como el manto negro, ambas piezas bordadas en oro.

Celebración del primer Besamanos público de la Virgen de la Esperanza

La víspera del 18 de diciembre de 1925 la parroquia cerraría antes de lo habitual para acometer los preparativos de aquel primer Besamanos de la Historia de las Cofradías. El Prioste llegaba con la corona de oro de la Santísima Virgen, mientras el manto negro de camarín que había bordado años antes Juan Manuel Rodríguez Ojeda quedaba desplegado entre los bancos del templo, el mayordomo había traído varias joyas, entre ellas, un rico alfiler de brillantes y esmeraldas, además de una sortija de brillantes y zafiros. El comerciante Enrique García Lorenzo se presentó en el templo portando como regalo para la bendita imagen unas zapatillas ricamente bordadas que había adquirido en un reciente viaje a Tánger. La Virgen se vistió a los pies del templo y antes de trasladarla al presbiterio fue inmortalizada en una placa fotográfica.

Cuando las campanas de la torre de San Gil anunciaban las ocho de la mañana se abrían por fin las puertas de la iglesia presentando la plaza una animación inusitada. Pronto se llenaría el templo de fieles deseosos de acercarse a su Virgen de la Esperanza. La imagen de la dolorosa aparecía a los pies del altar sobre una peana forrada de terciopelo que lucía uno de los paños de las bocinas en el que figuraba el escudo de la Hermandad. Delimitando el espacio dedicado al culto se situaban los blandones de madera dorada que tenía la Hermandad y de fondo se instaló un modesto aparato litúrgico.

Durante todo el día fue incesante el desfile de fieles y devotos ante la imagen. Todo el barrio pasó por la parroquia, mezclándose entre los vecinos la infanta Doña Esperanza, recientemente nombrada Hermana Mayor Honoraria. Pronto se agotaron el millar de estampas de recuerdos, pues se calcula que pasaron más de diez mil. A las ocho de la noche se ordenó el cierre de la parroquia, pero al comprobar que había aún en la plaza más de mil personas aguardando acceder al interior, optaron por dejar abierta una de las puertas del templo para que pudieran acceder todos cuantos restaban por venerar a la Sagrada imagen. A las ocho de la mañana del día siguiente se abrieron de nuevo las puertas para que continuase el Besamanos y a pesar del diluvio que cayó esa mañana el templo permaneció lleno como la jornada anterior; llegada la una de la tarde se dio por concluido este primer besamanos público del que pronto se cumplirá el primer centenario.

Instauración del anual Besamanos a la Virgen de la Esperanza

Visto el exitoso resultado de este primer Besamanos, que se realizó a modo de ensayo, quedó instituido para que se realizase cada año para mayor gloria de la Virgen de la Esperanza y honra de los macarenos. La noticia de la celebración de este acto llegó a toda la nación adquiriendo pronto gran transcendencia; por ello, al año siguiente acudirían a este acto el Ministro de Hacienda, José Calvo Sotelo, acompañado del Gobernador Civil, Sr. Cruz Conde


Anexo 1: Barrios que conforman los Distritos Macarena y Macarena-Norte: Doctor Barraquer, Grupo Renfe, Policlínico, Macarena 3 Huertas, Macarena 5, La Palmilla, Doctor Marañón, La Paz, Las Golondrinas, Las Avenidas, San Jerónimo, La Bachillera, Los Príncipes, La Fontanilla, Polígono Norte, El Torrejón, El Cerezo, Hermandades del Trabajo, La Carrasca, El Rocío, La Barzola, El Carmen, Los Naranjos, León XIII, Capuchinos, Cruz Roja, El Retiro Obrero, Pío XII, Santa María de Ordás, San Nicolás, Cisneo Alto, Santa María de Gracia, Campos de Soria, Begoña y Santa Catalina, Villegas, Pino Flores, Santa Justa y Rufina, Parque Miraflores, Las Naciones, Parque Atlántico, Las Dalias, Los Arcos, Aeropuerto Viejo, San Diego, Los Carteros, Consolación, Las Almenas, El Gordillo y Pino Montano.

Anexo 2: Parroquias que conforman estos los arciprestazgos San Jerónimo-Pío XII y La Corza-Pino Montano y se sitúan en los Distritos Macarena y Macarena-Norte: Nuestra Señora del Mayor Dolor, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de la Salud, Sagrada Familia, San Felipe Neri, San Jerónimo, San Leandro, Divina Pastora, Santa María de las Flores y San Eugenio, Jesús de Nazaret y Nuestra Señora de Consolación, Resurrección del Señor, Nuestra Señora de Lourdes, Nuestra Señora del Reposo, Nuestra Señora de las Veredas, San Francisco de Asís, San Isidro Labrador, Santa María de la Cabeza y Santa María del Pueblo de Dios.