Córdoba, Portada

La Capilla Musical Ars Sacra y el Grupo De Profundis acompañarán al Calvario en el Vía Crucis de las Hermandades de Córdoba de 2022

Como ya es sobradamente conocido, la junta de gobierno de la Agrupación de Cofradías de Córdoba ha elegido a Nuestro Padre Jesús del Calvario para presidir el acto de culto más importante de cuantos organiza a lo largo del curso cofrade, el Vía Crucis de las hermandades que se celebra el primer sábado de Cuaresma. La Agrupación se ha decantado por el Nazareno de San Lorenzo cuya hermandad celebra en 2022 su 300 aniversario. Con la mirada puesta en ese acontecimiento, la corporación cordobesa contará con la Capilla Musical Ars Sacra y el Grupo De Profundis para que sea la encargada de acompañar con sus sones el devenir del Señor en el desarrollo del Vía Crucis.

La Capilla Musical Ars Sacra de Sevilla se crea en esta misma ciudad en 1997, a iniciativa de sus componentes como acompañamiento musical a eventos religiosos y de hermandades. Además, colabora con coros y corales polifónicas. Está formada por tres músicos titulados (oboe, clarinete y fagot), todos con amplia experiencia en el ámbito musical y caracterizados por la devoción cofrade y por el amor a la música. La actividad de esta formación se reparte por toda la geografía andaluza.

Por su parte, el Grupo de Voces Graves DE PROFUNDIS se funda en Sevilla el 24 de noviembre de 2013 bajo la dirección de Sergio Asián quien, junto a siete cantores mas, se afanan en la divulgación de la Música Vocal para Voces Graves con carácter Procesional. Cabe destacar que en 2020 participó en la publicación discográfica de «Silentium» que la Capilla Musical «Ars Sacra» presentó en Sevilla, donde «De Profundis» aparece en tres de sus 24 pistas del disco. En la actualidad, el grupo sigue ampliando sus más de 50 obras para voces graves, participando en muchos cultos, via-crucis y estaciones de penitencia, intentando con mucho empeño, solemnizar y ensalzar los actos en los que participa.

Fechada en 1723, un año después de la fundación de la cofradía, la Sagrada Imagen de Nuestro Padre Jesús del Calvario fue realizada por el trinitario descalzo Fray Juan de la Concepción. El tiempo de noviciado del religioso en Granada explica la impronta estética de la efigie, tan relacionada con los gustos barrocos granadinos. Como buena parte de las imágenes de la época, fue tallada en madera de pino de Flandes.

Las características plásticas de la talla se corresponden con los aires dulcificadores que inundan los años del rococó. Formas menudas, que buscan la delectación de quien las contempla, dan vida a esta imagen que inspira, sobre todo, ternura, debilidad y sentido de la compasión. De ese modo logra por el camino de la belleza el fin primordial de atraer la devoción. Como es habitual en las imágenes de vestir, el cuidado formal de la talla es mayor en las zonas destinadas a la contemplación. Las anatomizadas extremidades inferiores imprimen a la imagen un movimiento de avance poco acusado, adelantando el pie izquierdo. Los brazos se articulan en los codos, permitiendo el revestimiento de la efigie y la colocación de las manos en la Cruz. Éstas abrazan suavemente la mitad inferior del palo menor, más baja la diestra, siguiendo el ritmo inclinado del torso. Viejos testimonios fotográficos muestran al Señor sujetando con la mano izquierda la cabecera de la Cruz.

El suave modelado excluye los virtuosismos anatómicos, dentro del decoro que corresponde a una imagen devocional. Nuestro Padre Jesús del Calvario posee una bella cabeza, de la que emana buena parte del poder de atracción que durante casi tres siglos ha movido el fervor de los cordobeses. Muy hermoso el rostro, con frente despejada, finas cejas en ese, grandes ojos cristalinos de mirada baja y boca pequeña y entreabierta, enmarcada por los menudos mechones longitudinales de bigote y barba; ésta, bífida, deja al descubierto la zona superior de la barbilla. La larga melena se ajusta al cráneo y cae blandamente hacia la espalda. Los regueros de sangre y el hematoma del pómulo izquierdo dan el apetecido toque de dramatismo sin estridencias. Acentúan los valores escultóricos las cálidas carnaciones. Esta imagen ha sido restaurada en tres ocasiones: en 1949 por Amadeo Ruiz Olmos, en 1984 por Miguel Arjona Navarro en el que se restituyó las partes dañadas de la policromía y reforzando las piernas con nervios de hierro y en 2001 por Enrique Ortega Ortega.


Fuente documental | Hermandad del Calvario