La Carrera Oficial en la Catedral seis décadas después

Cincuenta y siete son los años que han transcurrido entre las dos fotografías que dan pie al artículo de hoy y que bien podrían convertirse en objeto del clásico entretenimiento fundamentando en la búsqueda de las siete diferencias. Labor harto difícil en este caso en concreto, pues posiblemente la tentación de la comparativa se preste a mucho más que a detenerse detalles tan evidentes como el paso de la imagen en blanco y negro a la de color o en el del margen izquierdo de ambas, en una caracterizado por la instalación de los palcos y la segunda por el andamiaje oculto que trepa por los muros de nuestra querida y admirada Catedral.

Como cabe suponer, la primera instantánea no es otra cosa que la inmortalización de un acontecimiento histórico como fue el traslado de la Carrera Oficial al entorno de la Judería en 1960, lo cual suponía un gran cambio que habrían de vivir las 23 hermandades que por aquel entonces hacían estación de penitencia. La iniciativa partía del entonces alcalde de Córdoba, Antonio Cruz Conde – que por lo tanto debía de contar con el acuerdo entre el Ayuntamiento y la Agrupación de Cofradías – con la que pretendía trasladar la Carrera Oficial a los alrededores de la Catedral con la intención de que la ciudad se viera beneficiada por el turismo que atraería la conjunción formada entre la monumentalidad de la zona y las procesiones que protagonizaban algunas de nuestras cofradías.

El itinerario oficial diseñado para aquella primera experiencia que comenzaba a escaparse del centro de Córdoba se iniciaba en Diario de Córdoba para continuar por San Fernando, Cardenal González, Magistral González Francés, Puerta de Santa Catalina, Patio de los Naranjos, Puerta del Perdón, Cardenal Herrero y Torrijos – retratada en sendas fotografías – desde donde acudirían a la Tribuna Oficial, situada en el Triunfo de San Rafael.

Sin embargo, lejos de mantenerse inalterable, en 1961 volvió a producirse una nueva modificación de gran relevancia que se justificaba con las quejas elevadas por los comerciantes del centro de Córdoba, quienes alegaban que sus negocios se habían visto enormemente perjudicados con el traslado de la Carrera Oficial a las calles de la Catedral. Este hecho motivó el cambio del itinerario establecido, que ahora comenzaba en la Calle Torrijos, junto al Palacio Episcopal, subiendo así por Cardenal Herrero, hasta la Puerta del Perdón, Patio de los Naranjos, Puerta de Santa Catalina, Magistral González Francés, Cardenal González, San Fernando, Diario de Córdoba, Claudio Marcelo para terminar en Plaza de José Antonio, actual Tendillas. De este modo, se aseguraba el beneficio del comercio situado en las calles más centrales de la ciudad califal, dando por supuesta la satisfacción de todas las partes implicadas.

Pero en su lugar, esa prolongación fue considerada por muchas hermandades como una medida abusiva que acabó por sembrar el malestar en panorama cofrade cordobés, algo que se hizo manifiesto en la jornada del Lunes Santo en una anécdota protagonizada por la Hermandad del Remedio de Ánimas ya relatada en anteriores publicaciones.

Ese cúmulo de circunstancias se tradujo en intereses opuestos, decisiones más o menos desafortunadas y protestas hasta el punto de convertirse en la semilla de un clima de conflictos, tensiones y disconformidades que se materializaron en la oscilación del número de cofradías que se ponían en la calle, pues en 1962 la cifra ya se había reducido a 20 cofradías – ya que Esperanza, Expiración y Ánimas decidieron no realizar su salida procesional – y en 1963 volvieron a ser 22 con el regreso de las corporaciones de San Andrés y San Pablo y teniendo también en cuenta la disolución de la Oración en el Huerto así como la refundación y consiguiente incorporación de la Entrada Triunfal y la repetida ausencia del Remedio de Ánimas.

A pesar de los comentados reajustes e intentos de complacer a todos los involucrados en este plan, inicialmente entusiasta, 1964 significó el fin de la Carrera Oficial en la Catedral, que de nuevo se trasladó al centro de Córdoba a fin de evitar el descontento general y las constantes polémicas que habían reinado en ese breve pero intenso período de tiempo.

Dicho lo cual, huelga hacer hincapié en una semejanza más que perceptible entre nuestro pasado y presente, especialmente teniendo en cuenta los cuantiosos titulares y debates que ha suscitado la implantación del nuevo itinerario oficial desde que se expusiese el proyecto, haciéndose visible a través de constantes rectificaciones, alternativas y obstáculos que por momentos parecía amenazar la viabilidad de la idea, aunque sin duda la inminente Semana Santa será la que tenga la última palabra demostrando una vez más eso de que la experiencia es la madre de la ciencia.