Sevilla, 💚 El Rincón de la Memoria

La Casa de la Macarena

No hay mal que por bien no venga. Este refrán español repetirían los sevillanos de la posguerra cuando los sucesos de 1936, donde la Parroquia de San Gil fue pasto de las llamas -entre otros templos sevillanos-, impulsaron la construcción de una nueva casa para la Virgen de la Esperanza. Fue doña Teresa Díaz quien donó unas fincas en el actual número 1 de la calle Bécquer a la Hermandad de la Macarena para erigir una nueva capilla, solicitando al arquitecto Aurelio Gómez Millán un primer proyecto para ello. La construcción quedó aprobada en 1938, adquiriendo la corporación nuevas fincas colindantes.

El 13 de abril de 1941, el cardenal Pedro Segura y Sáenz bendijo estos terrenos y procedió a colocar la primera piedra del templo, contando con la asistencia de las autoridades civiles y militares y con la presencia de la Virgen de la Esperanza, a donde fue trasladada en su paso de palio desde la Iglesia de la Anunciación. No será hasta ocho años después cuando, el 18 de marzo, fue bendecido el nuevo templo, actuando como padrinos el general Gonzalo Queipo de Llano y Serafina Salcedo. Aquel día fueron trasladados los titulares de la cofradía en andas hasta su nueva sede canónica, siendo la Madrugá de aquel año la primera Semana Santa que acogía la salida de la corporación desde el novedoso templo. Ya el 7 de octubre de 1966 quedaría consagrada como basílica menor el cardenal José María Bueno Monreal mediante bula del hoy beato Pablo VI. Se trata del primer templo sevillano que ostentaba esta dignidad.

Finalmente, en 2009 tuvo lugar la inauguración del nuevo museo de la basílica, disponiendo de 800 m² distribuidos en tres plantas en los que se hace un recorrido por los cuatro siglos de la corporación. El acto fue presidido por el cardenal Carlos Amigo Vallejo y por el alcalde de la ciudad, Alfredo Sánchez Monteseirín.

La Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena cuenta con una única nave con cuatro capillas laterales. ​Un atrio da entrada al templo, cuyas pinturas murales son obra de Rafael Rodríguez Hernández ente 1983 y 1993. En 1991, entre otras obras, se reestructuró la espadaña añadiéndosele un cuerpo más con un solo hueco para una nueva campana. Igualmente se sustituyen los jarrones de azucenas ejecutadas por Orfebrería Delgado López y se coloca una corona de bronce, réplica de la Corona de Oro de la Virgen, obra del mismo taller.

El retablo mayor es de estilo neobarroco y alberga la imagen de la Virgen de la Esperanza Macarena, una imagen anónima de finales del siglo XVII o principios del XVIII. Fue realizado en 1949 por Juan Pérez Calvo y Rafael Fernández del Toro, mientras que la imaginería es de Luis Ortega Bru y el dorado de Antonio Sánchez. Con doce metros de altura y dos cuerpos, el ático acoge alegorías de las tres virtudes teologales cristianas. La decoración del camarín fue ejecutada por Fernando Marmolejo Camargo, así como la embocadura de plata del camarín simulando el frente de un paso de palio, en sustitución del anterior obra de Juan Pérez Calvo..

En la primera capilla del lado del Evangelio recibe culto Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, gubiado por Felipe de Morales en 1654. Este retablo barroco fue realizado por el taller de Pérez Calvo en 1951, siendo una donación de los funcionarios del Ministerio de Justicia. La imaginería también es de Ortega Bru, con cartelas de San Gonzalo y Santa Genoveva; el conjunto está rematado por un relieve de la Virgen del Pilar.

Frente a este altar aparece la capilla de la Virgen del Rosario, titular letífica de la cofradía que procesiona durante el último domingo de octubre. Se trata de una obra atribuida a Duque Cornejo, portando a un Niño Jesús dormido, lo que hace un conjunto único en las Glorias sevillanas.

Peculiar es el altar de la Hispanidad, situado a los pies en el muro de la Epístola. Fue bendecido en 1959 por el cardenal Bueno Monreal y surgió por parte de la Hermandad como agradecimiento al pueblo sudamericano por la cantidad de donativos que habían enviado para la construcción de la basílica. Su diseño y ejecución correspondió al taller de Pérez Calvo, contando con pinturas de las patronas iberoamericanas realizadas por el artista sevillano Luis Encina, a excepción de Nuestra Señora de la Altagracia, patrona de la República Dominicana, que fue realizada en cerámica por el artista Enrique Orce. Preside el altar una pintura de la Virgen de Guadalupe, patrona de México, obra del pintor Joseph Mota en 1703 y donada a la corporación por el sacerdote Feliciano Cortés, gran abad de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en México.

Frente a esta obra aparece el altar del Cristo de la Salvación, donde queda enterrado el general Queipo de Llano, objeto de polémica política en los últimos años.

Entre octubre y noviembre de 2016, la Hermandad de la Macarena conmemoró el cincuenta aniversario de la consagración del templo como basílica menor, realizando Reyes de la Lastra el cartel de la efemérides. Los tres titulares de la corporación presidieron el altar mayor entre el 7 y 9 de octubre, a la par que la fachada del templo quedaba revestida con las mejores galas luciendo los colores vaticanos, incluyendo una colgadura que rezaba ‘Prima Basilica Hispalensis’.

Asimismo, la hermandad preparó un espectáculo de luz y sonido a imagen y semejanza del que realiza a diario la Iglesia del Gesú de Roma. Bajo el nombre ‘La Luz de la Esperanza’ y a modo de «catequesis audiovisual mariana», el evento ayudará a contemplar el misterio de la Virgen María a través de la iluminación de los frescos que decoran todo el templo. También se llevó a cabo un concierto de música sacra a cargo de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla bajo el título ‘El sonido de la Esperanza’. Además, se celebraron un culto de inauguración y un culto de culminación, funciones presididas por el arzobispo Juan José Asenjo Pelegrina y por monseñor Renzo Fratini, nuncio apostólico de Su Santidad en España, respectivamente.

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