La Catedral de Sevilla rescata el frontal del altar de la Virgen de la Antigua, que será estrenado en Pentecostés

Una joya textil del siglo XVI, realizada en terciopelo granate y bordados platerescos, vuelve a la luz gracias a una delicada restauración

La Catedral de Sevilla recupera una pieza singular de su rico patrimonio histórico y artístico: el frontal del altar de la Virgen de la Antigua, un fragmento textil datado en la primera mitad del siglo XVI, que será repuesto al culto y expuesto por primera vez tras su restauración en la solemnidad de Pentecostés.

La pieza, de extraordinario valor histórico y simbólico, se presenta como un frontal de altar de terciopelo granate, ricamente decorado con bordados platerescos en hilos tendidos de plata sobredorada y sedas de vivos colores. Los motivos, característicos del primer Renacimiento hispánico, muestran una elaboración minuciosa, con escaso relleno y perfilería de cordoncillo, rematados por un galón flecado que enmarca lateralmente la obra y se prolonga bajo la cenefa superior.

Un legado vulnerable: huellas del tiempo y restauración especializada

A lo largo de los siglos, esta obra ha sufrido numerosas intervenciones y alteraciones estructurales, fruto del deterioro por uso litúrgico y paso del tiempo. Entre las principales alteraciones se detectaron roturas y desgastes cubiertos con parches de terciopelo, cosidos visibles y transformaciones morfológicas que incluyeron añadidos en las esquinas inferiores. La fragilidad del bordado y el terciopelo dejaban al descubierto el tejido base, afectando a su integridad visual y estructural.

Consciente del valor del fragmento, el Cabildo Metropolitano ha encargado su recuperación a la restauradora especializada en textiles históricos Mª Gema Pérez Morales, quien ha llevado a cabo una intervención estrictamente conservativa, respetuosa con la autenticidad de la pieza.

Tras realizar pruebas técnicas, la restauradora ha aplicado una limpieza mecánica mediante microaspiración, seguida de una limpieza química controlada sobre los bordados. Posteriormente, se procedió a consolidar el tejido mediante un refuerzo general, teñido específicamente para armonizar con el color del terciopelo original. Durante esta fase, también se fijaron los hilos sueltos y elementos bordados que presentaban riesgo de desprendimiento.

Reintegración discreta y respeto a la morfología original

La intervención incluyó asimismo una delicada reintegración visual de los desgastes, empleando diversos tejidos de algodón y tules, que permiten una lectura continua de la ornamentación sin ocultar el paso del tiempo. En la fase final, cada una de las piezas fue reensamblada siguiendo su morfología inicial, con especial refuerzo en los bordes, que son las zonas más vulnerables al roce y la manipulación litúrgica.

Estreno solemne en Pentecostés

El remozado frontal del altar será presentado al público durante la festividad de Pentecostés, en una celebración que marcará el retorno al culto de esta obra maestra del bordado renacentista sevillano. Su reestreno no solo constituye un acontecimiento artístico, sino también una afirmación del compromiso de la Catedral de Sevilla con la conservación y puesta en valor de su legado patrimonial.

La pieza volverá así a ocupar su lugar en el conjunto devocional de la Virgen de la Antigua, una de las advocaciones marianas más veneradas de la seo hispalense, profundamente ligada a la historia espiritual de Sevilla y al imaginario de los navegantes que partían hacia el Nuevo Mundo.

La Catedral de Santa María de la Sede, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco desde 1987, suma así un nuevo hito en su ingente tarea de conservación, gracias a una restauración que combina rigor técnico, sensibilidad estética y profundo respeto por la tradición.