Una mañana cargada de emoción y recogimiento se ha vivido este sábado, 7 de junio, en el Centro Penitenciario de Alcolea, donde la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado ha presidido una solemne eucaristía celebrada por el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández. La presencia del Señor de la mirada serena en el corazón de la prisión ha supuesto un momento de hondo simbolismo, envuelto en la espiritualidad propia de la festividad de Pentecostés.
El traslado del Señor hasta las instalaciones penitenciarias responde a una iniciativa conjunta de la Hermandad del Rescatado y la Comunidad Trinitaria, aprobada por mayoría absoluta en cabildo extraordinario celebrado el pasado 27 de enero. La propuesta fue impulsada con motivo del quincuagésimo aniversario de la canonización de San Juan Bautista de la Concepción, reformador de la Orden Trinitaria y fundador de los Trinitarios Descalzos. Desde entonces, ambas entidades iniciaron los trámites necesarios para hacer realidad esta cita histórica, cargada de contenido pastoral y evangélico.
La misa oficiada por el prelado cordobés ha estado marcada por la cercanía, el recogimiento y la hondura espiritual que suele acompañar la devoción al Nazareno de la túnica bordada. Al término de la eucaristía, los internos han podido acercarse en un besapié extraordinario, cargado de emoción y recogimiento. Muchos de ellos, visiblemente emocionados, han encontrado en la mirada del Rescatado una esperanza renovada.
Además, la visita ha ofrecido la posibilidad de participar del Jubileo concedido a la parroquia de Nuestra Señora de Gracia y a la Comunidad Trinitaria con motivo del año jubilar, permitiendo a los asistentes ganar la indulgencia plenaria. En este contexto, la liturgia ha sido también un acto de reparación interior y de fe compartida, que ha trascendido los muros de la prisión para convertirse en signo tangible de misericordia.
El Rescatado, fiel a su advocación, ha llevado consuelo y redención a quienes viven privados de libertad, cumpliendo con creces una misión evangélica de esperanza. La Hermandad, por su parte, ha reafirmado su vocación caritativa, entregada y misionera, situando una vez más a Jesús Nazareno como puente entre la fe y la fragilidad humana.
Foto: Diócesis de Córdoba





