La Chicotá de Nandel | El audio Magno

Se presentaba la jornada con nervios. Nervios organizativos, en cuadrillas, en Hermandades, sobre todo las que se presentaban a Córdoba, y en cierta parte, a gran parte del público cofrade de Andalucía y otros lugares de la geografía cofrade.

Si uno se pone a hacer balance, como pasa en estos Magnos Acontecimientos, o acontecimientos especiales y únicos, se debe quedar con el encuentro de las dos Esperanzas, momento que queda ya para la historia, haciendo ver que la Semana Santa ha cambiado, que ya no huele a naftalina y a armario cerrado, a apulgarados rincones, donde se juntaban ángeles negros que no querían más que naufragar en el intento del yo mejor, yo después de lo mejor, y si puede ser, hagamos desaparecer todo lo que no sea yo.

Seguro que Javier Baena, Pepe Ávila, el Tito Alex, Hermanos Mayores de la Paz, el abuelo Pepe y la abuela Pilar, disfrutaron y sonrieron en el ayuntamiento, pues entre tantas personas, había aún más almas, agarradas a sus varales, haciendo que no quisiesen marcharse, dejándose ver una vez más por una tierra que aún los recuerda, y más el mundo cofrade.

Las Hermandades de la provincia, dejando al lado esos nervios de los que hablábamos, salieron reforzadas de una forma épica. Queda para el recuerdo también, cómo no, el andar del paso con su banda de la Hermandad de los Afligidos de Puente Genil, banda que por cierto ya pudo pisar la ciudad, pero, incomprensiblemente no se confió en ella.

La Rambla, con su Expiración, y también su banda, otra gran banda, Imágenes para el recuerdo, de gran valía artística y aún más devocional, y cómo no, el casi imposible, que es que un paso, con su característico andar, con su sello, con sus santeros, con una Imagen que parece que viene a abrazarte, que te da de bruces con el Prendimiento de Jesús, por nosotros, haga olvidar que la Banda de CCTT de las Tres Caídas iba acompañando a su paso.

Lo de Lucena fue un fogonazo de luz para todos, un espectáculo digno, y no solo digno, sino algo para recordar y que más de uno cada Semana Santa intentará volver a ver, aunque sea en redes sociales. Gracias, a la Hermandad del Señor Amarrado a la Columna, y a toda su Hermandad.

No voy a nombrar a todos los pasos, todas las Hermandades, puesto que el resumen se haría eterno, pero como he dicho antes a medias entre memoria y redes, será eterno el Vía Crucis Magno por lo acontecido, yo, no esperaba tantas estampas únicas, he de decirlo.

Quizá entre tanto, se nos escapó lo más importante, fuera de lo artístico, de lo histórico, lo celestial, perdimos el norte con lo humano y terrenal.

El primo de mi padre, mi tío «Fernandi», abrazado al Padre Cristóbal, como siempre vivió, andará triste y apenado, pues lo que debía ser una semana de paladear mieles, de recordar momentos sonoros, visuales y aromáticos, ha quedado empañado por el daño a personas, y lo que es peor, a una institución que tanto valor tiene. Y no por sus dos Imágenes, que tampoco nadie puede decir que las tiene, sino, por el esfuerzo que Córdoba siempre les ha reconocido, por las trabas, dificultades, y es que es muy difícil mantener una Hermandad, ya no ponerla en la calle, sino su día a día de lucha.

Una vez, un capataz al que escucho siempre pues es como un padre en lo Cofrade, me dijo que es muy fácil ser de esta u otra Hermandad. Y es que amigo, ¡Qué difícil y cuánto esfuerzo es ser de otras! Cuando no vienen adeptos, cuando no se acercan con un costal los chavales, cuando vienen las facturas, los problemas, y ese hombro que siempre arriman los mismos.

Era un chaval que empezaba en esto del costal, cuando Manolo Valdivia luchaba contra viento y marea por sacar dignamente a su Virgen Nazarena, y muchos amigos iban con él, y salían a flote con un esfuerzo que es el que, y muy merecidamente, siempre Córdoba les ha agradecido, eso los hizo grandes, y eso los hace grandes como personas y cofrades, esfuerzo, sufrimiento, pero sufrimiento, pero un sabor de boca en los cristianos, en lo religioso y espiritual, poco igualable al término de cada anualidad en la Hermandad.

No puede aguantarse que se tache a personas de consumidores de esto o aquello, que se tire por tierra a una Hermandad, un acto, a una ciudad y sus participantes. 

Sony, amigo, ¿qué te han hecho, y qué te has dejado hacer? Ya ni hablo de cómo se sienten Ángel, Manolo, o los tuyos. 

No quiero saber ni cómo se hablará de nosotros por lares que hemos acercado a la ciudad en forma de invitación, para esto.

No me quiero ni imaginar que en esta semana no estemos disfrutando de vídeos que nos recuerden el acto Magno en redes, el que cojamos botando, por cualquier lado, y estemos más atentos al siguiente audio, al del morbo, que dice criticar al morbo, sea para decirnos chorradas y sandeces que ocurren en muchos sitios cada año en Semana Santa, divergencias y comportamientos que nos gustan más o menos, decisiones que nos gustan más o menos, pero que hay que aclarar y luego Dios dirá, mandados por alguien que se ha hecho portavoz de nadie, ya la Hermandad claro lo deja, o para decirles a los agraviados luego que tengan consciencia y paciencia… entendimiento, que en su Hermandad son así, pocos, minúsculos, y encima imbéciles.

No es eso la Hermandad del Nazareno, no es Córdoba así, y para muestra un botón, somos, pues como todas las ciudades tenemos todo lo bueno en su 99%.

Actos Magnos, Hermandades Magnas, Imágenes imponentes, calles para enamorar a quien quiera vivir en ellas, solo pasar una sola vez, y siempre vivirá allí su recuerdo. Vivimos con el sonido del río, con el de la corneta, el tambor, el palilleo de una granadera de palios Magnos, la maestría de capataces Magnos, pues así se han sabido dejar enseñar, aprender, y creer que debían serlo cuando ya lo han sido, exportamos, no sólo importamos, y en el mundo cofrade, claro que importamos, porque entre ese 99% nos hacemos mortales y pecadores con el 1%, aunque aun no haya llegado el momento de escuchar en whatsapp, de este individuo, un “me equivoqué, no voy a volver a participar más con mi Señor, y pido perdón a personas, cuadrillas, y toda Córdoba, y hasta provincia”.

Nos conformaríamos con que pidiese perdón a la Hermandad, la de todos y la que con tanto orgullo Córdoba admira. Aún espero, eso, el audio Magno.