La Chicotá de Nandel | Enfrentar para conciliar

Va recogiendo la bata de cola el verano dejando sus últimos coletazos en forma de rayos de sol, que se clavan, como la trabajadera de un palio de vuelta.

En algunas Hermandades da igual en qué situación del año estemos, el caos es visiblemente aparatoso, y lo que es peor, difícilmente de solventar.

Sí, hablo de la Hermandad del Rescatado, pero se podría hablar de muchas más, que ésta es solamente la que quizá, esté dejando latente y a la vista más sus heridas en cuanto a líderes visibles, organización conjunta, o como quieran llamarlo, pero el tema es que no hay quien se presente a unas elecciones.

No lo concibo porque quizá no tenga todos los datos. No creo, espero, que sea por un tema económico difícilmente manejable, o que es que el aire respirable en las alturas sea venenoso, visto lo que es la Hermandad en la calle, impoluta, renovada, elegante, otra Hermandad en andares de pasos y caché comparada con años anteriores, a día de hoy, parece a años luz de un pasado no tan pasado.

Pues cuando mejor está la cosa cara al espectador, al lector, es presentada prácticamente como el desastre padre. No hay más que leer que una y otra vez los candidatos a Hermano Mayor no aparecen, o quizá es que aparecen pero no son catalogados como válidos, o que en su día aparecieron y los hicieron desaparecer y ya no hay quien aparezca. No sé, no tengo datos, pero mi reflexión, es generalizada, no en este caso, ya que no entiendo lo que realmente pasa.

Todos sabemos que en las Hermandades puede haber dos o tres líderes, dos o tres grupos de presión, de importancia, de valía para enfrentar a otro en las elecciones, y que la cosa sea reñida, que ahí, gane quien gane, es victoria conseguida y Hermandad dividida. Lo peor que puede ocurrir en esto tan sano que llaman democracia cofrade.

Me está gustando que las elecciones a Hermano Mayor últimamente sean de un solo candidato, para que nos vamos a engañar. Lo veo menos dañino que una pugna que congregue mucha gente, y que amigos de toda la vida compartan cola uno junto al otro, y no se miren la cara.

A lo que vamos. No veo tan difícil que el delegado diocesano, o el emisario que este tenga a bien para realizar el encargo, sostenga una reunión con antiguos Hermanos Mayores y hermanos de peso en la Hermandad, y en vez de meter una Junta Gestora, poco a poco vayan eligiendo a los mejores para cada cargo y sobre esa base, se pueda construir un futuro.

Me explico. PACO, pugna con PEPE. El primero, tiene mil adeptos y seguidores y es el tío con más empaque para ser Hermano Mayor, y el segundo que no tiene que envidiar a PACO, ni en apoyos ni en categoría para tener cara de mando. Pues bien, PACO Y PEPE, llevan a un secretario, tesorero, mayordomo, vestidor, capataces, bandas, proyectos, etc. 

En el caso del Rescatado, habrá quien tenga todo esto en cartera. Hombres para puestos, estilos, proyectos, formas de sufragio… ¿Tan difícil es que uno obstante el cargo de Hermano Mayor, otro Vice Hermano Mayor, y pongan en consenso una mezcla de todo para mejora común?

Cada persona que lleva un cargo, tiene un sobrecargo, pues arrastra familiares y votos, que si no lo llevas, pasan al contrario. Pues bien, esto se arregla cuando los dos candidatos van a una, haciendo limpia de cargos por compromiso de votos. 

La economía es mala a veces, y se hacen fichajes de bandas estrella, por promesas electorales, que si se fuera en consenso a unas elecciones, no se gastarían algunos más de lo que tienen. Otra ventaja.

¿Proyectos? Pues en común, tanto la obra, como el desarrollo, como la manera de pago, como la persona que lo realizará, así luego, ni hay críticas, ni hay problemas.

Y en cuanto al enfrentamiento, al trabajar codo con codo, se daría fin a muchos choques, faltas de respeto, personas que ya no vienen porque no estan los míos y están los otros, etc, etc, etc.

Quizá, deberíamos dejar las gestoras, como bien han hecho en este caso, pero ya con ultimátum con mayúsculas, y dejar que se junten los hermanos y den una solución.

Las gestoras son una intervención dictatorial, sin quererlo ser pero que lo acaban siendo, donde todos sin excepciones de los grupos que haya en la Hermandad, no van a estar de acuerdo con el 90% de las cosas que se hagan, como se hagan, y sea cual sea el resultado.

Quizá en algún lado haya llegado el momento, sea la hora de enfrentar y avanzar, de agrupar y conciliar, enfrentar para conciliar.