Se fue el pulpo. El olor. Mar del Santo. Su concha hoy huele a pena, a soledad más que a patrón de barco.
Y es que se ha ido el capitán. Se ha jubilado, obnubilado quede nadie pues es por orden de un Dios moderno que todo lo bueno nos lo quitó.
Como aclaración, este SEÑOR, FUERA VERANO O INVIERNO, Y COMO YO, ERA MORENO, DE TEZ Y CORAZÓN, DE FAMILIA, pues muy pocos hermanos mayores pueden tener ese don, de Padre, Hijo, y don Emilio por la Gracia de Dios.
Fue usted la Gracia de Dios, venida a Santiago.
Fue usted la Gracia de su mano, para quien lo necesito.
Fue un Señor, guardián de mi Cristo de Santiago, fue usted la Oración.
Espero que lo haya desenclavado, que en amor fraterno, por abrazo se hayan amado, Don Emilio, fue y lo recordaremos como ese Señor, que en mayúsculas daba la mano al barrio, en nombre de su Señor.
Ya por el Santiago celestial, saludemos a tantos que allí se congregan, que no son gallegos, ni lo serán, pero como usted, del barrio, de los nuestros, nuestro Gallego, de Santiago.





