Los teléfonos móviles, las nuevas tecnologías con sus apps son generalmente una maravilla. Nos permiten ver vídeos de nuestras Sagradas imágenes, de Bandas, de ensayos de los anónimos costaleros, charlas de capataces, entrevistas con Hermanos Mayores… Etc.
¿Por qué me acuerdo hoy de esto? Pues porque también sirven para restar, que no sumar. Los textos o audios cuando se está en caliente, copia y pega, envíos a traición entre «hermanos» a terceras partes, muchas veces las que son atacadas, no hacen más que daño en el seno de cuadrillas, amigos y, Hermandades.
Últimamente, y ya hablé de ello hace unas semanas, el foco lo tienen los Capataces, los Capitanes del barco.
Se está sublevando la tripulación. El Capitán, aún cuando está bien protegido, él, y sus decisiones por la junta de gobierno, están tragando saliva casi a diario. Otros días, No les llega el agua al cuello, pues el agua que le viene le resbala normalmente, pero sí que están pasando un mal rato.
El Capitán, ya di mi opinión, es el encargado de formar tripulación, que todos remen hacia la misma dirección, y el que no está, fuera del barco, o así debería ser. No hay que lanzarlo por la borda, debe ser el marinero o grumete, el que se quede en tierra.
No son normales los insultos personales ni son normales las faltas de respeto, públicas o privadas.
El Capitán es libre de llevar artistas, costaleros, hermanos, amigos, hijos, niñas, costaleras, faeneros, porque el que lo trae, sabe qué tipo de Capitán pone al mando, qué tripulación prefiere, cómo trabaja, y sobre todo, cómo navega.
Si no se acepta al Capitán, marinero en tierra. Si no se quiere al Capitán, hay más barcos que olas en día de marejada, y si no se acepta nada, se ha abierto la inscripción de socios de la venta del… Costalero al que le molesta todo, porque aún, no ha entendido nada.
El Capitán, llega por orden de una Junta de Gobierno. A esta Junta la ponen la mayoría de los hermanos, salvo en el barrio del Naranjo, ahí no. El Capitán, decide el rumbo, el ritmo del navío, su tripulación, pero lo que nadie, nadie decide, es con qué excusa vamos a preparar nuestra salida del barco, dejando Solo o Sola a la que luego iremos a pedir todo el año, Nuestro/a Titular.
Piden poco, acompañarlos un día al año, quitando por supuesto los cultos. Pero, si nos llamamos costaleros, ¿qué costaleros somos cuando no estaremos navegando con nuestro Titular?.
Lo dije hace unas semanas, el tiempo pasa y me acuerdo de personas apenadas y destrozadas, pues su despedida por edad se la dió la pandemia y no la trabajadera. El tiempo pasa y cuando llegue el día de salida, el llanto será inmenso cuando nos demos cuenta que estamos en tierra, que el barco avanza, que se va sin nosotros, Capitán al frente, amigos, marineros remando, y nosotros sin poder engañar a Nuestro Padre o Madre viendo que nos hemos equivocado.
A tiempo está alguno, han dado ya la señal de soltar amarras, y los amigos nos quedamos sin ti, Ella se queda sin ti, la petalá, la Madrugá, la revirá, y no estarás allí ni con Ella ni con nosotros, ponte a las órdenes de tu Capitán sea quien sea ahora, es quien manda tu barco. Obedece, sé costalero, y a remar, que son dos días, que no veamos mañana en las aceras al ángel caído.
Si importa el Capitán, imagínense el Coronel. Él, es más de tierra que de mar, no en vano, es el responsable de todas las naves, tripulación, economía, decisiones de altas esferas, y el Coronel, debe estar ahí.
Recuerdo sus años de Capitán, recién parido en una trabajadera Humilde y Paciente. El Capitán de aquel navío era Berrocal, aunque ya muchos no se acuerden, otros no conozcan, pues no había ni Instagram ni Tik Tok.
Han pasado los años amigo, y la Salud, a parte de ser tu música, tu banda familiar, es tan importante que hay que abrazarla, llenarse de ella, pero en cuanto se recobre, cuando se esté, a Dios le pido y a su Madre que pronto sea, te necesitamos, pues aunque pienses que todo va rodado, que va esto solo, no es así.
Los Blancas, Caparrós, el soldado Almoguera, esos locos de primera, pueden liarla en menos que suena el toque de un llamador, y necesitan a su Coronel, pues como tú, nadie nos pone firmes.
Vuelve pronto mi Coronel, la mirada Humilde espera, La Paz todo lo puede, aunque todos juntos remamos, batallamos, soñamos, reímos, amamos, nos cuidamos y animamos, no es lo mismo sin nuestro Coronel.





