Me siento en el rellano. O no aguanto a la multitud familiar que se asienta y se sienta en el salón, o no es hora de la subida a dormir. Es lo que tienen las dos plantas.
Gente obligada casi por obligación a escuchar audios, a leer, felicidades, felicitaciones de días y navidades en las que nadie cree, algunos creen, otros buscan por creencias o aptitudes.
Al final, y al fin y al cabo, es todo una excusa y compromiso de copa en mano, o copa compartida. Una reunión. Un rato entre amigos, conocidos, desconocidos. Solo vale la llamada del que te llamó hace menos de dos días, pues es una llamada que te es conocida, familiar.
Hace tiempo que dejó gente de ser familiar. Ya no son familia, o al menos, no han querido serlo. Hemos pasado de tener más unión si cabe por un teléfono, y resulta que gente que antes que el teléfono casi diera un abrazo, han desaparecido. Felizmente para ellos o para mí, para mí, seguro, no sé para ellos.
Uno busca la atención, y no del que se merece que lo escuchen, pero a veces, muchas, también está cansado de escuchar a algunos, que vienen a contarte que deben ser escuchados.
Es ese tiempo, al que muchos llaman Navidad.
Navidad, es recordar las risas de Javier Baena, mi Javi, que tanto lloró, hizo llorar, apretó dientes, los hizo apretar, y digamos que vivió, pues quien crea tanto, estuvo vivo.
Navidad, es en las creaciones de mi amigo Antonio, Cuadrado, que se me ha ido sin dejarme ese broche para Concepción que relajadamente hablábamos, mientras la percepción era más zorra que valiente, y no nos dijo que se iría, dejando a Mercedes sin Antonio, y a la vida sin una persona difícil de igualar. Ojalá alguien, decentemente, compare a los astros del diario con lo que Antonio consiguió, y hablo de su trabajo, a ver quién lo iguala.
Navidad, es recordar la risa del Preciosos, una copa en Trabajadera en Nochebuena entre amigos, una quedada en El Madero, una sonrisa de un amigo, un compañero de trabajadera, una llamada del capataz que esperas, tras años, porque para esta igualá venidera, cuenta contigo.
Navidad es eso, la bronca y la risa, el abrazo y el quejío, el llegar a la hora, o más tarde, o no llegar y vente tú, que mira con quién estoy.
Navidad es recordar plácidamente, como en un sueño eterno, en un momento dado, a los que se han ido, y no serán parte de esta Navidad.
HOY, me acuerdo de MUCHOS, como de Enrique León, que para mí, ha sido de esas personas que me hicieron crecer con sus palabras, capotazos a mis embestidas de juventud, guió a tantos por el bien y buen camino, y ahora, Enrique, te vas, tú que eres eso que tanto pregonaban, alegría, festividad, abrazos, risas, y sobre todo, HERMANDAD.
Dios te haya dado ya la llave de maestro de aquello que tanto ansían muchos y pocos obtienen, el sentarte entre el cielo, la tierra, en esa escalera, y ver lo que tanto hiciste, desde el cielo que te mandaron, sentado en el rellano.





