Si hay algo que me gusta desde hace años, es la lectura de entrevistas. Siempre que el entrevistador me interese, por sus gustos, ideologías, ideas, o la cierta sabiduría que yo le otorgue, lo leo, me gusta leerlo o escucharlo.
Uno de esos al que me gusta leer, hablando de su anti nacionalismo, o como él dice, el mercadeo para enriquecimiento de los cuatro caraduras independentistas, es a José María Sanz Beltrán, o como es más conocido, «Loquillo«.
En unas de las entrevistas recientes, echa la vista atrás, y deja no pocas cuestiones románticas, añejas, tanto de su niñez, paso por la música, su barrio, pero sobre todo habla de artistas como Manolo Escobar, el cuál cuando iba Loquillo en brazos de su madre, al verlo por el barrio, ésta le pidió un autógrafo, el cuál el cantante aún conserva enmarcado, y que años más tarde cuando lo tuvo delante en un encuentro en el aeropuerto del Prat, se arrodilló ante él. Loquillo lo llama, la importancia de ir a la contra, osea, agradecer, alabar, presentar los respetos por el que estuvo antes que tú. El que profundizó en esa cultura nacional, que tanto se ataca, a la que tan poco valor se le da.
Imagínense a un chaval, el cuál sólo ha podido ver a Don Manuel Villanueva en vídeos. Le han contado mil formas de ser, sus golpes secos de elegante formalidad, su aura, etc, etc, etc.
Pues bien, este chaval, aparte de cortado, seguramente también se pondría de rodillas, alabando a este Señor, en mayúsculas, Capataz, en mayúsculas.
Pero también recuerdo, a Juanma Martín, en paz descanse la voz de bronce, cuando fue él, en una magna cordobesa, cuando al enterarse que el que andaba frente a él era Don Lorenzo de Juan, ni corto ni perezoso, se acercó al capataz cordobés, bromeó con él, y se marchó dejando un detalle de Humildad impresionante. Y eso que estaba rodeado como Manolo Escobar en plena calle, y en su mejor momento.
¿Cuántas personas, y de cuántas hemos renegado en Córdoba? Capataces, Hermanos Mayores, fundadores en su propia Hermandad, artistas, pero no de boquilla, artistas grandísimos como tenemos y hemos tenido. ¿De cuántos y cuántos?
Como dice Loquillo, «si no respetas al que estaba antes, no mereces respeto tú«. Una frase lapidaria para tantos y tantos, que incluso son Hermanos Mayores de una Hermandad, y no conocen a un Ex-Hermano Mayor, o a algún fundador, puesto que no importa el ayer, el que estuvo, su trabajo, solo importa el momento del que está, el mío, el suyo, pero el de ahora.
Tantos cambios, tantas chaladuras que se ven algunas veces, no es más que por eso, no se respeta la historia, eso que llaman la línea de la Hermandad, artísticamente a veces, es hasta vergonzoso. Las modas arrasan todo, y el que estuvo, pues eran otros tiempos, estaban equivocados, nosotros sí que lo estamos borrando y haciéndolo fetén.
Hoy me han dicho que una señora que ha sido hermana mayor, pero con minúsculas, en su maltratada Hermandad, va diciendo por ahí, que su mandato ella lo recuerda como de los mejores que ha habido en la historia de la Hermandad.
No me he descojonado por respeto al cariño que algún día le tuve, a Ella, y al que merece la persona que me lo ha contado, pero bueno, cada uno que siga con su gloria, que algunos no sepan de dónde venimos, solo pensemos a dónde vamos, y así nos irá.
Por hoy termino, sigo leyendo entrevistas.





