La chicotá que le “dolió en el alma” a Lolo Gómez

Lolo Gómez

“Yo levantaba el faldón y la gente parecía que venía de Vietnam”

Hay momentos que, ya sea para un costalero o para un capataz o ambas cosas, se quedan grabados para siempre. Y uno de ellos lo relató el costalero y capataz hispalense, Lolo Gómez, en la entrega semanal de Cofrades 24/7.

El mismo sucedió cuando comenzaba con su hermano en una cofradía de Sevilla. “Creo que fue de los primeros años del misterio de la Trinidad, del Sagrado Decreto”, evocaba Gómez. 

El Sagrado Decreto

Ello para continuar explicando que “uno de esos primeros años llegamos a la salida de la Catedral en la calle Alemanes, me acerco a tocar el martillo, levanto el paso y, a la nada, viene la revirá para coger la Cuesta del Bacalao”.

“Llevaba y lleva una buena banda detrás, que es Las Cigarreras, una marcha, otra marcha, otra marcha y a mí se me estaba yendo la pinza. Y el paso iba para arriba, pum, pum”, prosiguió Gómez. 

“Y, cuando me di cuenta, lo metí en la calle Francos y ya no sé si fue un auxiliar desde atrás, me hizo señas como diciéndome, quillo Lolo, que entre medio de las flores hay una cosa que suena”, narró el capataz.

“Me dolió en el alma”

Este reconoció que “no me di ni cuenta. Y paré el paso, de momento, en cuanto salió el paso de la estrechez de la calle Francos”. Y confesó que “me dio tanta cosa, que ya no se me quitó en todo lo que quedaba de camino ese fallo que yo había tenido”. 

En ese sentido, Gómez no dudó en afirmar que “me dolió en el alma, la verdad”, y “ya no me volvió a ocurrir más”, reiterando que “me sentí reflejado con esa gente”.