La hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Santa María, una de las más señeras de la Semana Santa gaditana, se dispone a afrontar una esperada rehabilitación de su capilla, situada en el interior de la iglesia conventual de Santa María. Esta intervención será posible gracias a una aportación económica del Ayuntamiento de Cádiz, que ha comprometido una ayuda de 90.000 euros para acometer las obras necesarias.
El principal objetivo de esta actuación es resolver los graves daños estructurales que afectan al templo, especialmente en la cúpula central, que presenta una preocupante grieta agravada por la humedad procedente de filtraciones de agua, así como en el arco de medio punto que corona el altar, también deteriorado. El proyecto técnico ha sido redactado por el arquitecto Fernando José Mejías Delgado y se encuentra ya en manos del Consistorio. Resta únicamente la firma del convenio y la licitación oficial de los trabajos para que la restauración pueda comenzar.
Este enclave, de profundo valor histórico y artístico, comenzó a construirse entre 1616 y 1617, siguiendo las trazas del arquitecto Alonso de Vandelvira, y fue ampliado a finales del siglo XVII en respuesta al auge de la devoción al Nazareno. Entre sus elementos patrimoniales más destacados figuran el retablo mayor y los laterales, una pila de agua bendita y un zócalo de azulejos holandeses, ofrecidos en su día por la comunidad armenia residente en la ciudad.
Recientemente, el alcalde de Cádiz, Bruno García, visitó el interior de la capilla para comprobar de primera mano el estado en el que se encuentra el recinto, gesto que ha sido recibido con satisfacción por parte de la hermandad.
En paralelo, la Junta de Gobierno de la cofradía está valorando el modo en que se llevará a cabo el traslado de las imágenes titulares durante el periodo que duren las obras, de forma que se garantice su óptima conservación.
El hermano mayor, Jacinto Plaza, ha mostrado públicamente su agradecimiento al Ayuntamiento por esta colaboración que, en sus palabras, “asegura la conservación de un espacio cargado de historia y fervor popular”. Asimismo, ha subrayado que “preservar esta capilla es también proteger el alma devocional de muchas generaciones de gaditanos que han sostenido su fe ante esta venerada imagen”.





