El Viernes Santo en Córdoba dejó un nuevo orden mundial, parecido al que está intentando instaurar Trump, pero en su versión cofrade. Con la Hermandad del Sepulcro abriendo fuego en carrera oficial, cabe cuestionarse no ya quiénes adoptaron esa resolución, sino quiénes la permitieron. Por ejemplo, la mente lleva a algún consiliario.
La gran beneficiada fue la Hermandad de los Dolores, que pasó última como siempre ha querido y, de camino, se llevó el bonus track de la representación oficial ¿Se puede pedir más?
Y como ganaron casi todos menos los de La Compañía, en el apartado de capataces cabe destacar que el Viernes Santo cuenta con un elenco de Champions, que se dice en argot. Magistral estuvo David Arce con los dos pasos del Descendimiento. El misterio inapelable y el palio perfecto ¿Se puede pedir más?
Pues sí, porque hubo otro ramillete de capataces que lo bordaron, entre ellos, Ángel Carrero al frente de la Expiración; Carlos Lara en la Soledad; Juan Carlos Vidal en el Rosario; y Enrique Garrido en La Conversión. El nivel roza la perfección.
Y, en esos límites, cabe subrayar que además las cofradías del Viernes Santo saben andar y muy bien. Hasta para salir con adelanto de la carrera oficial o para resolver u corte de manera muy eficaz como hizo el Descendimiento.
¿Se puede pedir más? Que el Sepulcro vuelva a su puesto en 2027.





