La vida nos reserva de cuando en cuando golpes de extrema dureza que hace caer en la cuenta de que hay cosas mucho más importantes que las peleas de barra de taberna en las que a veces nos hallamos sin necesitarlo y en ocasiones sin pretenderlo, sucumbiendo miserablemente en comportamientos absurdos y otorgando relevancia a determinadas cuestiones perfectamente prescindibles, golpes relacionados generalmente con que acontezca una enfermedad o con la pérdida de algún ser querido, amado o conocido. Es entonces cuando caemos en la cuenta de que todos estamos de paso y cuando el vello se eriza pensando el tiempo malgastado sin demostrar afecto por quienes nos rodean y sin conceder un apoyo a aquellos que más lo necesitan.
Exactamente así me he sentido hace unos minutos, cuando he recibido como un mazazo la terrible noticia de una persona a la que solamente conocía desde la lejanía pero que si gozaba del cariño y de la amistad sincera de personas que se hallan muy cerca de mí, quienes viven estos momentos con la tristeza infinita de quien sabe que una vida ha sido arrancada para siempre de nuestro plano de realidad, por más que la fe nos empuje a atisbar su presencia en un lugar mejor.
Se nos ha ido un valiente, un luchador, un cofrade y un costalero, cuya vida ha sido sesgada por una terrible enfermedad, esa a la que tantas veces creemos ganar batallas pero que sigue sobreviviendo como una alimaña perpetuando la guerra y llevándose consigo a miles de padres, madres, hermanos e hijos. Luís Prados era un hombre cargado de coraje, así lo garantizan quienes bien lo conocían, un luchador capaz de vencer al monstruo en una ocasión, algo que no todo el mundo es capaz de lograr, envuelto en su valentía, su tesón, su capacidad de superación y en una fe infinita que lo acompañó siempre.
Costalero y devoto de Nuestra Señora de la Estrella y del Santísimo Cristo de la Expiración, Luis ha fallecido dejando un rastro de dolor entre los suyos, muchos, que asisten consternados al hecho de que se haya marchado de este mundo en la búsqueda de las trabajaderas del cielo. No obstante, él ha demostrado con sus hechos que la fuerza sirve para obtener victorias, aunque sean parciales, victorias que permitan mantener la esperanza hasta el día en que esta maldita asesina sea erradicada definitivamente de la faz de la tierra. Para él la victoria definitiva no ha llegado a tiempo, pero quién sabe si para los que sucumban en sus garras en el futuro sí lo sea. Y entonces, tal vez entonces, sea el momento de contarles la historia de este luchador con mayúsculas, que tuvo la fuerza imprescindible para hacer retroceder a la bestia, para que ellos también lo hagan, esperando que la victoria definitiva llegue a tiempo entonces.
Hace casi dos años, a instancias de su capataz, Rafael Giraldo, mantuvimos una emocionante y emocionada entrevista con Luis Prados, quien por aquel entonces había superado la leucemia que le atacó, durante cuya convalecencia, por prescripción médica, le recomendaron que no saliese como costalero. Recuperado, la Semana Santa siguiente volvió a ser los pies del hijo de Dios y de su Bendita Madre. Su historia podrá emocionar a muchos, sobre todo en estos instantes de dolor, e identificarse a otros tantos. Él nos narró con toda la naturalidad del mundo lo vivido para dar cuenta de una esperanza y de una fe a prueba de dudas.
Luis es un ejemplo en el que mirarse, siempre será un ejemplo y una muestra de que quienes, alguna vez hemos estado bajo su manto, el arroyo y el amor sin medida nos es devuelto. Como bien dice su capataz, los Titulares nos eligen a nosotros para ostentar el privilegio de probarlos. Esta es la fuerza que Luis puso sobre la mesa en aquella charla. La fuerza que perdurará para siempre y la que debemos lograr transmitir a aquellos que en el futuro lo necesiten. En el convencimiento de que algún día esta resistencia espartana permita vencer a la bestia para siempre. Unas reflexiones, hoy más poderosas y trascendentes si cabe, que volvemos a rescatar para rendir un sincero y muy sentido homenaje a su memoria.
¿Cómo recibes la noticia de tu enfermedad?
Recuerdo que la primera vez que fui al médico de cabecera, lo hice porque me note un pequeño bulto en la zona inguinal creyendo que sería algún tipo de hernia causada por un esfuerzo grande. Me derivaron al especialista y la noticia me la dan tras realizarme diferentes pruebas medicas para determinar qué tipo de problema tenía. Al momento impacta, pero desde ese día hasta hoy mi meta ha sido recuperarme y es lo que he conseguido siempre con mucha ayuda.
¿Cómo vives el hecho de no poder salir junto a tu Virgen?
Como a todo cofrade, no poder realizar estación de penitencia con tu titular es algo que cuesta y no se lleva bien. Es probable que en la vida activa de un costalero como es mi caso la situación no nos deje algún año poder salir bajo la trabajadera ya sea por motivos de salud u otro de cualquier índole. Pero como yo digo «ahí está el coraje del costalero» que más allá de sacar pasos o el tema lucimiento, tiene un sentimiento dentro que si un año no puedes salir es como si le «fallaras a tu titular» y si el sentimiento hacia Él o Ella es sincero harás lo posible por volver al año siguiente si la situación ya te lo permite.
¿Ha echado mucho de menos no poder salir de costalero?
Muchísimo, de menos se queda corto. Verte en la situación de que no puedes o que por prescripción médica te aconsejan no realizar estación de penitencia en las trabajaderas es siempre duro como he dicho. Echas de menos el momento de la igualá, los ensayos, la convivencia con los compañeros de abajo y, sobre todo, la estación de penitencia.
El año pasado vi a mis titulares en la calle y pude disfrutarlos de otra manera que hacía tiempo no los disfrutaba. El tiempo meteorológico de toda la Semana Santa fue estupendo y aunque no pude ponerme el costal, si pude salir cada día a la calle y disfrutar siempre con la meta puesta en volver porque como dice mi capataz, Rafael Giraldo -nosotros somos unos elegidos, son nuestros titulares los que nos eligen a nosotros y eso es un gran privilegio-. Poniendo de ejemplo estas palabras no hace falta decir la motivación y la fuerza que me dio saber esto y con ayuda y apoyo de la gente que me quiere, hoy día estoy preparando mi ropa para asistir al primer ensayo de la temporada.
¿Qué esperas de tu regreso a las trabajaderas?
Espero poder disfrutar este año del mundo del costal, volver a trabajar codo con codo con los compañeros, con el cuerpo de capataces, disfrutar de los ensayos, momentos de convivencia y finalmente con la estación de penitencia.
También saldrá este año en el Buen Suceso ¿Cómo de especial va a ser 2016?
Efectivamente, el pasado sábado día 9 de enero asistí a la igualá del paso de misterio de la Hermandad del Buen Suceso. Pude ver allí un gran ambiente muy distendido y a los nuevos aspirantes qué no éramos pocos, nos trataron de manera excepcional tanto el cuerpo de capataces como los compañeros antiguos. Creo que este año 2.016 va a ser un año bastante especial para la Semana Santa de Córdoba no solo para el mundo del costal, sino para todo el ámbito cofrade, porque como ya sabemos se realizará estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral y este hecho que se llevaba esperando mucho tiempo en la ciudad de Córdoba le dará a nuestra semana mayor un plus de calidad que la llevará a convertirla si cabe en una de las mejores.
A quienes atraviesan una situación como la suya, qué consejo les daría.
Mi consejo a las personas que atraviesen en su vida cualquier problema de salud, sea el que sea, mas que consejo yo tengo unas palabras: ACTITUD Y FUERZA. Nunca perder las ganas de mejorarse, si mentalmente estás bien es mucho más fácil salir del problema. Apoyarse en la gente que nos quiere, familia, amigos, pareja… Hacerles ver a ellos que estamos dispuestos a luchar y que no nos vamos a venir abajo. Aunque a veces la vida nos pone a prueba con actitud, fuerza y apoyo se puede afrontar todo, cueste mas o cueste menos. De cualquier situación negativa se puede sacar algo positivo y hoy día puedo decir que soy mas «fuerte» que antes de pasar por esta situación, se aprende a valorar las cosas verdaderamente importantes de la vida. Si cualquiera de vosotros estáis pasando o pasáis por algo así mucha fuerza siempre y con ayuda y apoyo, médicos y con la ayuda de vuestros titulares seguro que ganáis la batalla mas importante de vuestra vida.
¿Qué le ha ayudado a ser fuerte en este tiempo?
A mi me ha ayudado a ser fuerte en este tiempo tanto mis ganas desde el primer día de salir de la situación, mi actitud y mi fuerza para afrontar los momentos «menos buenos» como yo digo. Mi familia que ha sido el gran apoyo que he tenido, los amigos y gente que en este camino te das cuenta que están a tu lado.





