La historia de las hermandades que configuran el universo cofrade está cuajada de múltiples detalles que configuran su idiosincrasia y determinan el patrimonio material e inmaterial que se transmite de generación en generación. Detalles que alimentan el recuerdo, convirtiéndose en pequeñas cuentas del Rosario de la memoria los hermanos que la integran. El próximo 6 de diciembre, la hermandad de las Penas de Santiago vivirá uno de estos detalles, cargados de un especial simbolismo y una particular emotividad y lo hará en torno a una de sus dos dolorosas, María Santísima de la Concepción. Ese día, y enmarcado en el ciclo cultual que la corporación consagra cada año en su honor con la llegada de la festividad de la Purísima, la hermosa y dulcísima imagen mariana que tallase en 1986 el imaginero Juan Ventura, recibirá un regalo extremadamente especial, ya que le será impuesto el fajín de Jefe del Estado Mayor, que se unirá al de General del que ya dispone en su ajuar.
Conocida es la vinculación de la corporación del Domingo de Ramos con el estamento militar y así lo atestigua la presencia de una representación militar en el cortejo de la cofradía, que forma parte de la memoria colectiva de la Córdoba Cofrade. No en vano, el Santísimo Cristo de las Penas fue muy venerado por órdenes religioso-militares como los Templarios y los Caballeros de Santiago, con la advocación de Santísimo Cristo de la Sangre. Cabe recordar, igualmente que durante unos años, por imposición de las circunstancias, la cofradía debió salir de la casa del General Varela, situada en el Realejo.
La imagen de María Santísima de la Concepción es una imagen de vestir, que tiene tallados busto y tronco hasta las caderas, y el resto de cuerpo de candelero. La cabeza y el tronco están realizados en madera de cedro y las manos en caoba. Su rostro expresa el sentimiento del dolor vivo, reforzado por el entrecejo plegado, una leve incurvación al inicio de las cejas, los grandes y llorosos ojos y los labios temblorosos. El óvalo, de formas delicadas, con grácil hoyuelo en el mentón, dulcifica la expresión. Las manos largas y bien trabajadas, contribuyen a acentuar la expresión de dolor de la imagen.
La dolorosa se incorporó a la hermandad en 1987, donada a la Cofradía por el hermano don Manuel Jiménez García. Así en un cabildo general extraordinario celebrado el día 17 de enero, los hermanos presentes aprueban por amplia mayoría su incorporación a la hermandad. Inmediatamente, la junta de gobierno organiza su bendición , que se celebra el 22 de febrero en el convento de la Piedad, celebrando el acto fray Ricardo de Córdoba, concelebrando don Rafael Flores Morante y actuando como padrinos doña Manuela García Perea y don Carlos Rangel López. Ese mismo año, María Santísima de la Concepción realiza, en el paso de palio, su primera estación de penitencia, pasando las imágenes de Nuestra Señora Madre de los Desamparados y San Juan Evangelista a los pies del Santísimo Cristo de las Penas, donde ya habían procesionado anteriormente.
También en el año 1987, concretamente el día 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, la imagen de María Santísima de la Concepción recibió la Coronación Diocesana en el Santuario de la Fuensanta ante la imagen de la Virgen de la Fuensanta que había sido nombrada esa misma mañana Patrona de las Cofradías cordobesas. Tras la coronación, la imagen fue trasladada en solemne procesión a la ermita de Nuestra Señora del Socorro.





