La crónica | Córdoba se enamora de la Quinta Angustia

Tarde soleada y calurosa, tarde de fiestas de fin de curso en multitud de Colegios, mientras en la puerta de la Iglesia de la Merced, un gran número de personas esperaba para ver algo extraordinario, la Salida Procesional de María Stma de la Quinta Angustia.

El cortejo se ha puesto en la calle tras la Misa de hermanos que se ha celebrado en la Iglesia de la Merced. Y así  aparecía la bellísima Dolorosa de Pablo Porras y Juan Jiménez. Entronizada en el mismo paso que utiliza la Hermandad para el Vía Crucis de Cuaresma de Nuestro Padre Jesús en su Soberano Poder, aunque adaptado para la Virgen y, como hace diez años, ha lucido el manto negro de salida de la Hermandad de las Angustias. El paso se ha presentado esplendorosamente exornado con rosas blancas.

Para la ocasión la Dolorosa ha estrenado pañuelo del siglo XIX en aplicación de Bruselas donada por un hermano y cruz pectoral bajo diseño de Ángel Francisco Villalta Jiménez y ejecutada por Juan Carlos Vascos Paluzo. La pieza, de estilo Neoclásico, acorde a la línea estética de la Hermandad, tiene como base una cruz de amatistas de talla esmeralda, engastadas en garra, acompañadas por un pavé de circonitas por todo el filo, que da pie a una ornamentación que mezcla lineas rectilíneas con roleos salientes de su interior. Cuenta con un tondo central con una amatista en talla cojín, del que nacen cuatro cristales a modo de rayos.

Por último la cruz se remata con cuatro cantoneras en forma de cúpula que recuerdan a las que tiene la cruz del Señor del Soberano Poder, haciendo nexo de unión entre Madre e Hijo. La pieza está realizada en plata de ley empleando las técnicas tradicionales del sacado de fuego y posteriormente rodiada.

Cuando la Señora ha traspasado el dintel de la Iglesia mercedaria ha sonado la marcha Quinta Angustia de Córdoba, compuesta por Manuel Marvizón, que ha sido adaptada por la Banda de Música de la Estrella. La Virgen ha recorrido de manera sublime un itinerario diseñado con mimo por la corporación mercedaria que ha discurrido por enclaves escogidos como la calle Doce de Octubre, lugar inédito para la Cofradía, la plaza de Chirinos, plaza de San Miguel, la plaza de Capuchinos o los Jardines de la Merced, dejando tras de sí el dulce regusto que emana del cuidado del detalle.

La salida, que ha venido motivada por la celebración del décimo aniversario de la bendición de la Dolorosa ha sido muy solicitada por hermanos de la corporación y fieles habituales de la Iglesia de la Merced. Una bendición que supuso el inicio de una devoción cada vez más arraigada en la parroquia alrededor de una imagen que da nombre a una Hermandad que lleva muy a gala su condición de mariana.

De este modo, la Virgen de La Quinta Angustia ha vuelto a salir en procesión desde el traslado que protagonizó en abril de 2015 cuando regresó a su sede canónica desde San Miguel donde permaneció durante un año por las obras acometidas sobre el retablo de la iglesia de la Merced. Ocho años después la Dolorosa ha vuelto a salir a las calles de Córdoba en una procesión extraordinaria que después de lo vivido hoy ha pasado ocupar un lugar de privilegio en la memoria colectiva de los hermanos de la Quinta Angustia y de la Córdoba Cofrade en general.