La crónica | Cristo muere en Córdoba

¿Por qué me has abandonado?

La portada de la Real Iglesia de San Pablo se ha llenado de gente esperando el momento de ver salir entre las columnas salomónicas el cortejo de la Hermandad de los Estudiantes, la Hermandad de la Expiración.

Nazarenos de negro y alto capirote. Cera de tinieblas que alumbra en dos filas la tarde del Viernes Santo.

Música de Capilla del conjunto Ars Sacra, de Écija tras los ciriales de plata, y antecediendo al último aliento de Jesús en la tierra.

Calvario de iris morado. María Santísima del Silencio recoge su mirada por no ver el último momento de su Hijo, el Santísimo Cristo de la Expiración, escapándosele un último aliento desgarrador dirigiendo la mirada al Padre.

Todo es silencio en Córdoba. Cristo está muriendo en un instante eterno que se ha quedado en la talla del Titular de la Cofradía Claretiana.

Tras enfilar la calle Capitulares, la cuadrilla ha iniciado el andar que deben tener los crucificados. Paso firme y decidido, continuado, sin movimiento de la Cruz.

¿Por qué le has abandonado? Parece decir Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada bajo su palio de cajón, auténtica obra de arte del bordado en Córdoba. Su boca entreabierta, la que gubiara de esta forma Álvarez Duarte, parece preguntar tantas cosas que no caben en ninguna explicación.

Flor blanca en piñas y jarritas, un rosario de rosas blancas que se mueven al compás del palio y de las notas de AMUECI. Marchas solemnes y fúnebres. Sol en el manto bordado dominado por la representación del Stmo. Cristo de la Expiración en marfil.

Y sobre sus bendita sienes, la Corona por excelencia de la Semana Santa cordobesa. Corona de Reina del Rosario. Qué importante es el Rosario en nuestras vidas, y qué poca importancia le damos.