Hubo que esperar, primero, a las predicciones meteorológicas; después, a la decisión de las hermandades; y, para terminar, una semana de la fecha prevista para la Magna Mariana. Pero Jerez la celebró este sábado en una jornada esplendorosa, donde casi cuarenta imágenes de la Virgen dieron la medida de unas cofradías cada vez más pujantes.
La evolución de las hermandades jerezanas no es nueva, se remonta a mediados del siglo pasado, pero este acontecimiento ha supuesto una eclosión, un sorpasso en toda regla a otras semanas santas. No en vano, Jerez es la quinta ciudad de Andalucía y sus cofradías cuentan con un patrimonio, tanto a nivel de imágenes como de cuanto las rodea, envidiable.
Desde la Yedra a Loreto, las calles de la ciudad se llenaron de devotos que no querían perderse un acontecimiento irrepetible, como es poner en liza a la práctica totalidad de las vírgenes que procesionan, sin tener que acudir a las del resto de la diócesis.
Asimismo, la magna dejó la oportunidad de disfrutar de un buen puñado de bandas andaluzas y eso pese a que algunas de las mejores se cayeron del cartel a causa del aplazamiento. Pero llegaron otras, dando cuenta de nuevo del poderío que hay en Jerez.
Todos los actos previos, incluidas exposiciones tan interesantes como la de los mantos, confluyeron en una procesión que provocó, gracias a la belleza desbordante de la Virgen en tantas advocaciones, un síndrome de Stendhal cofrade como pocas veces se ha visto.
Y, por si eso fuera poco, también permitió la magna un hecho tan singular como el de que una dolorosa procesionó por primera vez, como fue el caso de la Virgen de las Aguas de la Hermandad de la Salud de San Rafael. Y lo hizo con su autor, el sevillano Fernando Aguado, en el equipo de capataces.
Ni siquiera los considerables retrasos acumulados a medida que se ha ido desarrollando la jornada, esencialmente en la calle Tornería, lógicos por otra parte en un acontecimiento de estas características, y que han provocado incluso que haya pasos de palio que hayan tenido que alterar su orden de paso por la Carrera Oficial, han mermado la brillantez de esta jornada histórica.
Jerez, pese a los obstáculos de las últimas semanas, se sobrepuso a todos ellos y dio el golpe sobre la mesa, el sorpasso que demuestra que el crecimiento de sus cofradías es imparable.











































































