La crónica | Jueves de sol y tradición

El buen tiempo acompaña a la quinta jornada de la pasión

Sevilla ha dejado atrás uno de los días más esperados del calendario sentimental de esta tierra: El Jueves Santo.

Las imágenes clásicas de las mujeres ataviadas de mantilla y los caballeros de traje oscuro ha sido una constante desde primera hora de la mañana, primero en la visita a los templos y posteriormente en las salidas de cofradías como los Negritos o la Exaltación, las primeras que han salido a la calle.

La calle Recaredo aguardaba al Señor de la Fundación y la Virgen de los Ángeles, una de las hermandades predilectas del barrio junto a San Roque. Una corporación, la de los Negros, que este año brillaba con el delicado exorno floral elaborado por Floristería Grado.

Muy cerca, en Santa Catalina recibía los primeros rayos de sol el sobrecogedor misterio de la Exaltación, conocido popularmente como “Los Caballos”, que avanzaba a los sones de la Banda de Cornetas y Tambores del Rosario de Cádiz, que toma impulso en las hermandades hispalenses; y la Municipal de Arahal acompañando el elegantísimo andar del palio de Nuestra Señora de las Lágrimas.

Pero la novedad sin lugar a dudas estaba justo al lado de este punto, en la Iglesia de los Terceros, donde por segundo año ha hecho Estación de Penitencia la cofradía de Las Cigarreras, que sigue en exilio de su casa por las obras que se están acometiendo tanto en el perímetro de la antigua Fábrica de Tabacos como en la propia capilla “María Santísima de la Victoria”, la cual también se encuentra inmersa en un ambicioso proyecto ornamental.

Precisamente el titular Cristífero cigarrero protagonizaba el incidente más destacado del día, que consistía en la caída de una de las potencias del Señor a la altura de la Puerta del León de los Reales Alcázares, cuando la corporación regresaba de la Catedral en busca de la calle San Fernando y los Jardines de Murillo.

Tras su estela, otra de las grandes hermandades de la jornada conquistaba el centro de Sevilla desde la conocida calle Feria. Hablamos, por si no lo hubiera descifrado, de MonteSión, la cual estrenaba compases musicales con la Agrupación Musical Santa María Magdalena de la localidad de Arahal tras el misterio de la Oración en el Huerto.

Y tras la alegría luminosa de la Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos, llegaba el momento del recogimiento en la Carrera Oficial con el epílogo perfecto del Jueves Santo: La Quinta Angustia, el Valle y Pasión.

Las tres corporaciones mantuvieron el horario previsto sin apenas retrasos, mientras dejaban paso a la noche larga de Sevilla, La Madrugá.