La crónica | La Buena Muerte mantiene viva la Madrugada de Córdoba

Buena Muerte Córdoba

¿Sobra tarde de Jueves Santo en Córdoba o falta Madrugá?

Si al Jueves Santo le falta noche, a la Madrugá de Córdoba le faltan cofradías. Si bien, una sola mantiene encendida la llama de la Noche de Jesús que, sin iconografía del Nazareno alguna en ese espacio temporal, es imposible que exista como tal.

Pero la cofradía de San Hipólito se basta para mantenerla viva, en la medida de lo que puede. Es desolador que la corporación se vea prácticamente sola durante buena parte del recorrido, pero los cofrades de la Buena Muerte no flaquean y siguen a lo suyo pese a la adversidad.

Y frente a los elementos, como hace dos mil años, navega en la noche el crucificado de Castillo Lastrucci. Dirigido por Rafael Ramírez Galvín, la cuadrilla de costaleros camina con solvencia por la Madrugada. Sin concesiones, todo fácil, bien hecho. 

Tras él, la Reina de los Mártires enciende la oscuridad, probablemente, bajo el mejor palio de la ciudad. Una obra maestra, agradecida para el andar del costalero y con un son frecuente, que enaltece cada acción de la cuadrilla que dirige Jesús Ortigosa. Alguna levantá mejorable, cierto, pero también que el palio va en una notable armonía y cadencia.

La Madrugada del Viernes Santo no existe. Pero si queda un rescoldo del sueño frustrado del cofrade cordobés por tener una es gracias a la Hermandad de la Buena Muerte, que mantiene viva la esperanza con sobriedad y decisión.