La crónica | ¿Sobra tarde de Jueves Santo en Córdoba o falta Madrugá?

El Triduo Sacro empieza en Córdoba como esos equipos que juegan la previa de la Champions y saben de antemano que no se van a clasificar. El Jueves Santo comienza a la hora de la siesta y con el Nazareno abriendo fuego. Inaudito en la víspera a la Noche de Jesús. 

El Nazareno sale rápido, pasa rápido y se recoge rápido. Una premura difícil de explicar que, al menos, se agradece en el tiempo de espera. Los pasos, correctos en el andar, sin entrar en detalles; la cofradía, por definirse tanto tiempo después. 

Con el Caído es parecido pero diamentralmente distinto. La cofradía de San Cayetano ha evolucionado en la estética y en el cortejo. El palio de la Soledad es otro y se nota y se agradece, con el plus del aire sutil que ha sabido darle Rafa Giraldo. Como también la evolución experimentada por Manolo Orozco al frente del Señor. Tempranito, sí, pero más agradecido. 

La nota más positiva de la jornada la dio la Hermandad de la Caridad. Mejor con Coronación de Espinas que con la Legión aunque suene a sacrilegio cordobita. La puesta en escena de la cofradía, excepcional, y lo de Ángel Carrero es como lo de Romario, como dice un amigo hace fácil lo difícil. Una virtud que no se perdona, pero que demuestra lo gran capataz que es. 

La Cena se mantuvo en su línea siempre acertada. Carlos Lara puede que sea el mejor capataz de Córdoba a dia de hoy, aunque haya notas disonantes tras el misterio. Pero la cofradía es fiel a su concepto y resulta inapelable en las formas. 

Como también lo es Las Angustias, pese al pequeño corte al entrar en carrera ofical. Lo mismo alguno lo utiliza para justificar lo de la Magna, pero La Piedad póstuma de Juan de Mesa está por encima de todo. Como también lo están los dos soberbios mandatos de Antonio Susín, un hermano mayor sin fisuras, inasequible, y que está demostrando que el perfil bajo a veces es todo lo contrario, el más alto.

Tras el corte el Esparraguero. Quince minutos de retraso que merecieron la pena para disfrutar de una de las imágenes que atesoran más devoción de Córdoba y, al menos, se recoge de madrugada, que ya es algo. Y lo sobresaliente es su agrupación musical, que brilla con luz propia y aspira a todo. 

Después era el turno de la Buena Muerte. Pero ya era Viernes Santo y de eso hablaremos más tarde. A la temprana hora del Jueves Santo cabe preguntarse si sobra tarde y falta madrugada o si ya lo que se nota es que hay bastante menos gente en las calles que, por ejemplo, el Miércoles Santo.