La Crónica | La Bondad: una cofradía con un maravilloso futuro y un presente cuajado de magníficas realidades

La Pro-Hermandad de la Bondad lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a poner en evidencia a quienes dudan de que exista hueco en la ciudad de Córdoba para nuevas corporaciones penitenciales. ¡Incrédulos! Materializando, un año más, una envidiable puesta en escena que permite a propios y extraños soñar con un futuro halagüeño para esta joven corporación del barrio de La Fuensanta. Un enclave antaño huérfano de Cofradías, en el que ha ido floreciendo la semilla de la Semana Santa por obra y gracia de un grupo de cofrades, empecinados en demostrar que existe un lugar de privilegio para su futura hermandad en el corazón de la Semana Santa de Córdoba.

Porque todo lo que representa la Bondad es un soplo de aire fresco en medio del ambiente rancio que rodea a algunas hermandades cordobesas, enclaustradas en un peligroso círculo vicioso que las impide crecer, pese a lo pregonado de manera circular y rimbombante por algunos, que intentan engañar a sus hermanos con anuncios de complejas y acaso inalcanzables empresas que, posteriormente, terminan por no convertirse en realidad o evolucionan tan exasperadamente despacio, que difuminan la ilusión con la que se emprendieron.

En contraste, la Bondad avanza imperturbable hacia un horizonte de éxito incuestionable, conscientes sus hermanos de que su proyecto bulle con fuerza en el arca de los sueños pendientes de realizar de buena parte de la Córdoba cofrade. Una ciudad deseosa de componer un brillante futuro de túnicas blancas de sarga y capas azules marino inundando los aledaños del Santuario de la Fuensanta, para precipitarse despaciosamente rumbo a la Santa Iglesia Catedral. Nazarenos de barrio pregonando la llegada del Señor de la lágrima en la mejilla, que guabiase el genial imaginero Antonio Bernal, y de su bendita madre, la Reina de los Apóstoles -también suya, qué fortuna la de los hermanos de la Bondad-, felizmente recuperada del ostracismo para Córdoba, por obra y gracia de esta pujante cofradía.

Entretanto, mientras los sueños más hermosos continúan dibujando lo que habrá de llegar, la Bondad continúa regalando su patente crecimiento a la ciudad, poco a poco, sin prisa y sin pausa. Derramando la esencia de las cosas bien hechas. Permitiendo vislumbrar un porvenir bullicioso, amparado en la inequívoca personalidad que esta joven cofradía viene mostrando a los cofrades cordobeses desde su primera puesta en escena.

Acompañado por la figura de San Pedro, quien negó al Hijo de Dios hasta tres veces antes de que el gallo hiciese su trabajo alertando a la ciudad entera, como un juez imperturbable que todo lo observa, desde el simbólico e irrenunciable púlpito del pocito que culmina la escena, y escoltado por el nuevo guardia judío que la hermandad ha podido por fin estrenar este año, -figuras todas de Bernal-, el Dios de la Bondad, el Divino Salvador que llora la traición de los suyos mientras siembra la semilla de la Verdad en el alma de la humanidad entera, ha recorrido las calles de su barrio para dejar testimonio de su mensaje eterno por los rincones del corazón de hermanos, fieles, devotos y vecinos, que han acudido un año más a su cita con la hermandad del barrio.

Todo ello aderezado con un caminar espectacular que se potenciará, qué duda cabe, cuando la cofradía disponga de un paso de las dimensiones adecuadas para el espectacular misterio diseñado por Antonio Bernal, pero que ya es capaz de propiciar un dulce regusto de valentía y poderío, todo ello trufado con la elegancia y sobriedad imprimidas por el capataz Juan Horacio de la Rosa, acompañado por Jesús Ortigosa (otros dos lujos para Córdoba), e interpretadas magistralmente por la cuadrilla costalera que, al compás inconfundible de la Agrupación Musical Cristo de Gracia, tiene el privilegio de ser la primera de la Semana Santa de Córdoba.

Porque desde hace años, la Semana Santa de Córdoba no comienza el Domingo de Ramos sino el Sábado de Bondad, en virtud de una cofradía que ya ocupa un hueco indiscutible en el corazón de la Córdoba cofrade y que sueña con desandar el sendero, mil veces imaginado, que la separa de la nómina oficial de la Semana Santa de Córdoba. Una cofradía con un maravilloso futuro y un presente cuajado de magníficas realidades.