Envuelto en un calor inmisericorde, aunque no tan criminal como el perpetrado hace tan solo cuarenta y ocho horas, el cortejo que ha acompañado al paso de misterio de la Sagrada Cena camino de la Santa Iglesia Catedral, para integrar la procesión oficial del Corpus Christi de la ciudad de Córdoba en 2024, por segundo año consecutivo, atravesó las puertas de la parroquia del Beato Álvaro de Córdoba para precipitarse a las calles de la ciudad de San Rafael, repletas de un buen número de fieles, cofrades y devotos, que han acompañado a Nuestro Padre Jesús de la Fe hasta el templo Mayor de la diócesis.
Entronizado en el paso de la Custodia de la Corporación sacramental de Poniente, exornado con rosas, lisianthus, anthurium, paniculata, anastasia, margarita y trigo, elemento simbólico que nunca falta en el exorno floral del misterio que representa la instauración de la eucaristía, que lucía la primera fase de los respiraderos, ya estrenados en 2023, y los candelabros arbóreos del antiguo paso de la Virgen del Tránsito, el Señor de la Fe ha caminado poderoso rumbo al centro histórico de la ciudad, al compás de la agrupación musical que lleva su nombre, la banda de la Sagrada Cena, que ha regalado durante el itinerario un repertorio repleto de marchas clásicas, como corresponde a la idiosincrasia de esta bulliciosa cofradía cordobesa.
Un caminar decidido y sin estridencias, por derecho, a hombros de la cuadrilla dirigida por el capataz Carlos Lara, ha sido el desplegado por este paso, hoy de misterio, cuyas dimensiones engañan, ya que son treinta y cinco los costaleros que se ponen al servicio del Señor este fin de semana, del mismo modo que hacen lo propio siendo los pies del mismísimo Dios en la procesión de la octava del Corpus que tendrá lugar en apenas unos días. Todo ello, antecedido por un cuidado cortejo que, pese al insistente calor, no ha claudicado en ningún momento, al igual que el nutrido grupo de incondicionales que han acompañado su devenir, camino del Templo Mayor de la Diócesis.
Brillante la puesta en escena de la hermandad de la Sagrada Cena, muy mejorada en lo que a acompañamiento musical se refiere respecto al pasado año (mucho más apropiado al estilo de la Hermandad) y encomiable la composición del cortejo, dadas las circunstancias climatológicas. Magnífica también la gestión de redes sociales realizada por la Hermandad durante el traslado, retransmitiendo, prácticamente en su integridad, el devenir de la cofradía desde la salida hasta la llegada a la Catedral a través de Instagram y Facebook. Por poner un pero, que probablemente no dependa de la Hermandad, sino de las limitaciones de horarios impuestas por el Cabildo, la hora de salida de la procesión. Mucho mejor la tarde del sábado que los horarios de 2023, en la mañana del Domingo pero muy cercano al medio día, el cortejo salió a las 11 de la mañana. Sin embargo, si los horarios del Cabildo lo permitieran, es posible que un horario más tardío, cuando la noche se haya apoderado del cielo de Córdoba o quizá a primera hora de la mañana, propiciaría una temperatura algo más benigna para público, cortejo y, sobre todo, para la cuadrilla, la gran víctima de estas insoportables temperaturas de junio.
Más allá de estos matices, y a pesar de la Final de Champions, que tal vez haya podido diluir algo la presencia en las calles, lo cierto y verdad es que resulta incuestionable el éxito de la presencia del misterio de la Cena en la procesión del Corpus, por el incremento de interés sobre la procesión oficial que ello supone y por un traslado que, paulatinamente, debe ir ocupando un lugar de privilegio en el calendario de salidas procesionales de la ciudad de Córdoba. El camino se hace andando. Y la Hermandad de la Cena tiene una gran experiencia y una historia que demuestra, de manera fehaciente, que la perseverancia, cuando las cosas se hacen bien, acaba derivando en éxito.


































