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La Crónica | La Merced. Coronado en el Zumbacón

Este Lunes Santo ha amanecido soleado pero con la incertidumbre sobre cómo acabaría. Los pronósticos no eran muy halagüeños y había que darse prisa para adelantarse a alguna decisión final de no hacer Estación de Penitencia.

Mi primera Hermandad de hoy, La Merced.

Desde una hora antes a la hora señalada para iniciar la procesión a la Catedral, los vecinos de los barrios de Levante y del Zumbacón se agolpaban para volver a ver salir a Nuestro Padre Jesús Humilde en la Coronación de Espinas y a su Madre María Santísima de la Merced tras este paréntesis demasiado largo para unos barrios que viven la fe en mercedario.

Las primeras parejas de nazarenos con el hábito blanco mercedario, tras la Cruz de Guía restaurada por Emilio León, daban los primeros pasos en la calle a la hora prevista, con las primeras nubes amenazantes en el cielo.

La cuadrilla de Ntro. Padre Jesús en la Coronación de Espinas asoma con decisión y fuerza contenida por tanto tiempo, portando el majestuoso paso de misterio, estrenando cuatro angelitos realizados por Francisco Romero Zafra y los medallones de plata conteniendo el credo, obra del Taller de Emilio León.

El portentoso Jesús coronado que hiciera Francisco Buiza, todo fuerza y poder, parece asumir su Camino. Ha sido golpeado y azotado con crueldad. En nada se parece al Rey de Reyes que entrara por la puerta de Jerusalén. Su mirada se fija en las nubes que comienzan a ensombrecer la tarde y parece relajar toda reacción ante las burlas y golpes de los romanos que le rodean. Ya no suenan vítores y aplausos. Sólo insultos y voces.

El suelo del Pretorio está cubierto de rosas y de pitiminí rojas, hypericum rojo, cimbidium rojo, miroclaudio y paniculata roja, todo obra de Floristeria Los Patios. Unos espinos que evocan a los que el Señor lleva sus sienes rodean el exorno floral sobre la canastilla del paso dorado.

Y a los sones de la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad, el paso comienza a seguir a sus nazarenos avanzando con su caminar reposado y elegante, enamorando a Córdoba con todo el poder que se contiene en la fortaleza de quien es coronado rey en El Zumbacón.

Nuevos nazarenos de capa blanca y el estreno de la Bandera Concepcionista, obra de Antonio Villar y que contiene una pintura de Manuel Torrico. Y al final de las filas, siempre pendiente de lo que ocurre con su Hijo, María Santísima de la Merced.

En su cada vez más completo paso de palio se ha podido admirar el respiradero frontal con orfebrería de Ramón León y bordados de Francisco Pérez Artés, sobre el diseño de Francisco Javier Sánchez de los Reyes.

Desde el mismo momento en que el paso de palio asomó a la calle, las miradas de la gente se fijaron en el bello rostro de María Santísima para pedirle las mercedes que cada alma conoce y anhela. El bellísimo y variado adorno floral realizado igualmente por Floristería Los Patios y compuesto por rosas blancas y champán, rosa pitiminí blanca, pitosporino, miroclaudio, delfinium, nardos y astilbe no logra hacer sombra a la belleza de la Virgen que está pendiente de sus hijos reclusos, quienes le rezan y piden que les llegue pronto la libertad.

Con un andar elegante y rítmico, gracias a las marchas de la Banda de Música Tubamirum, la Merced se aleja por unas horas de su barrio hasta las primeras horas de la madrugada, momento en que las cornetas y tambores despertarán a un barrio para  recibir a la Virgen de la Merced y a su Hijo.