El sol se resistía a irse, quería reflejarse en su cara de mujer. Y la luna pedía paso para comenzar su camino. Almonte cumplió de nuevo con la tradición de ir a por su dueña. El reloj marcaba que habían pasado pocos minutos de las 20:30 horas y la Patrona Almonteña ya salía para su último paseo por el pueblo, camino de su aldea.
Varias horas en la plaza hasta que enfiló la calle Venida de la Virgen, donde también se entretuvo, como queriendo ver a todos y cada uno de sus hijos. Momento sublime su entrada en El Chaparral. Palmas y vivas la recibieron a su paso. Salvas de escopetas que demuestran la alegría de un pueblo que vive por y para Ella.
A las 6:00 horas se posaba la Virgen en el Templete donde las Camaristas aguardaban para ponerle en pañito y cubrirla con el guardapolvos. Quince minutos después la Virgen emprendió de nuevo el camino hasta el Camino de Los Llanos. No sin antes recibir intenciones hechas sevillanas por parte de su gente.
Por delante quedaban tres leguas y una jornada de polvo, oración y arena hasta llegar al templete del Rocío y sea descubierta. Con una jornada menos calurosa de lo que se esperaba, la Virgen ha recorrido el Camino de Los Llanos entre una multitud de personas que nunca la han dejado sola. Cantes, salves, salvas, oraciones a su paso.
Alrededor de las 19:00 horas pisaba la arena de la aldea y se dirigía al templete donde la esperaban las camaristas y los sacerdotes para descubrir su rostro a la caída de la tarde. Dicho momento se produjo a las 19:50 horas ante las palmas y vivas de su pueblo y todos los alli congregados.
Cinco minutos quedaban para las 20:00 cuando la Reina de las Marismas comenzó su procesión por la aldea hasta llegar a su Santuario a las 21:45 horas. Momento en el que todas las promesas quedaron consumadas. Se cumple de nuevo así con la tradición. Ya resta una semana para que la Señora salga y bendiga a todos los rocieros que vayan a su encuentro en Pentecostés.



















