16 de julio, festividad de Ntra. Sra. del Carmen, tarde noche calurosa como no podía ser de otra manera en esta época donde se ha iniciado la canícula. Dando un paseo por mi ciudad desde la plaza Colón hasta llegar a Puerta Nueva, me encuentro una ciudad semi vacía, calurosa y a causa de la falta de agua, con sus calles demasiado sucias.
Así en mi circular contemplo a un grupo de nenes jugando al fútbol y se me vienen recuerdos de años a jugando al mismo juego en aquella plaza de la Compañía o en el Claustro de San Francisco o la misma plaza Jerónimo Páez. La torre de San Lorenzo erguida en su universo parece vociferar la celebración de un aniversario de un Nazareno de dulce semblante y túnica de cola. Llegando a paso ligero a una de las orillas carmelitas de la ciudad.
En la orilla de Puerta Nueva comenzaba una marea carmelita a desfilar por las calles de su feligresía. La preciosa imagen del Virgen con su encantador hijo en brazos comenzaba con rigurosa puntualidad su cita con los marineros cordobeses. Con su cortejo se encaminaba a realizar su angosta travesía a los sones musicales de Tubamirum de Cañete de las Torres. Música celestial para los marineros que se agolpaban a la ribera del paso de su Señora.
Con un transitar muy alegre la Virgen y su Hijo repartían con su mirada esas muestras de cariño ante la devoción de sus leales marineros. Nos despedimos de la Virgen, saludando a sus fieles marineros por una de esas calles con encanto de nuestra ciudad.
Continúo mi paseo y la torre de San Andrés me saluda y me señala el camino a seguir. Se ven a marineros buscar a su otro barco para ir a ver a la otra devoción marinera de la ciudad. Me sorprende no escuchar el bullicio de su cortejo y cual es mi sorpresa que aún no ha salido de la Cuesta de San Cayetano su esbelta Cruz de Guía.
Al paso de ella, viene elegante y hermosa el paso con Santa Teresa. Integración social en el mundo de costaleros con cuadrillas de costaleros y costaleras, caminando con la Santa. En el horizonte se ve reflejado un palio blando y dorado que sirve de respeto a la bella Virgen del Carmen de San Cayetano. Sones desde Salteras que también comparten onomástica con la Virgen.
El caminar muy lento del cortejo, y con retraso, deja ver miradas que te muestran sus navegantes a ambos lados de la ribera agolpados los tripulantes cordobeses para ser escoltas de su Virgen. La noche cae sobre la ciudad milenaria y le efigie del palio se encamina para uno de sus momentos cumbre al pasar bajo el arco de la Torre de la Malmuerta.
El calor hace mella en este marinero que se despide de la otra belleza mariana con un caminar algo cansino. Dios bendiga a las dos devociones carmelitas de la ciudad más universal del mundo.













































































