La crónica | María Auxiliadora vuelve a iluminar San Lorenzo en un 24 de mayo marcado por la emoción salesiana

La devoción a la Virgen del Amor Salesiano recorre Córdoba entre generaciones, fe compartida y un barrio volcado con su Madre

Córdoba ha vuelto a detenerse este 24 de mayo ante el paso sereno y profundamente emotivo de María Auxiliadora, en una jornada que ha quedado inscrita en la memoria íntima de la ciudad como una nueva expresión de la devoción salesiana. El barrio de San Lorenzo, convertido una vez más en epicentro espiritual de esta celebración, ha vivido horas de intensa entrega popular, donde la fe se ha transmitido de generación en generación como un legado vivo que permanece intacto con el paso del tiempo.

El ambiente ha estado marcado desde el inicio por la participación de antiguos alumnos, familias enteras y fieles que han acompañado a la Virgen en su discurrir por las calles, en un clima de recogimiento, alegría compartida y profunda identidad comunitaria. Todo ello en torno a la figura de la Madre de Dios bajo la advocación de María Auxiliadora, eje central de una devoción que forma parte inseparable del alma del colegio y del barrio.

El inicio del recorrido desde el corazón salesiano

A las 21.15 horas, la procesión ha comenzado su salida desde el patio del colegio de los Salesianos, punto de partida de un itinerario que ha transformado de nuevo las calles de San Lorenzo en un escenario de fe popular. En ese primer tramo, la imagen de San Juan Bosco ha abierto el cortejo acompañada por el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores Caído y Fuensanta, marcando el ritmo inicial de una comitiva que avanzaba entre la expectación de un barrio completamente volcado.

Poco después, el cortejo ha alcanzado la calle Santo Domingo Savio y la vía de María Auxiliadora, hasta desembocar en la plaza de San Lorenzo, donde la devoción se ha hecho especialmente visible entre balcones engalanados y calles repletas de devotos. Allí, la presencia de la familia salesiana ha vuelto a evidenciar la fuerza de una tradición que se sostiene en el paso del tiempo sin perder su esencia.

La Virgen en las calles: el centro de la devoción compartida

El momento culminante ha llegado con la aparición de María Auxiliadora, que ha comenzado su recorrido bajo el acompañamiento musical de la Banda de Música de la Esperanza de Córdoba, envolviendo su caminar en una atmósfera de recogimiento, alegría y emoción contenida, merced a un repertorio cuidadosamente escogido para la ocasión, como suele ser habitual en la excelente formación musical cordobesa.

A su alrededor, antiguos alumnos, familias, jóvenes y fieles han acompañado cada avance con una devoción serena, heredada y profundamente arraigada en la historia del colegio salesiano. La imagen ha discurrido por la calle Arroyo de San Lorenzo, adentrándose después en Golondrina y Julio Valdelomar, donde la cercanía del público ha dibujado estampas de especial intensidad emocional.

Posteriormente, el cortejo ha continuado por Antón de Montoro, la Ronda de la Manca y San Francisco de Sales, lugares en los que la devoción ha vuelto a manifestarse como una expresión compartida entre generaciones que reconocen en la Virgen un punto de unión y pertenencia. En cada tramo del recorrido se ha repetido la misma escena: miradas que se encuentran con la imagen, silencios respetuosos y una emoción que atraviesa edades distintas pero unidas por un mismo sentimiento hacia la Madre de Dios en su advocación de María Auxiliadora.

Un regreso cargado de gratitud y memoria colectiva

El itinerario ha concluido de nuevo por Santo Domingo Savio y la calle María Auxiliadora, donde el cortejo ha ido aproximándose al final de la jornada entre una multitud que ha acompañado hasta el último instante el discurrir de la Virgen. El regreso ha estado impregnado de gratitud, recogimiento y la sensación compartida de haber vivido un nuevo capítulo de una tradición que forma parte del corazón de la ciudad.

Finalmente, pasada la 00.30 horas, la imagen ha realizado su entrada en el santuario de María Auxiliadora, cerrando así otro 24 de mayo que vuelve a quedar unido a la memoria colectiva de Córdoba. Una jornada en la que la devoción salesiana ha vuelto a mostrarse como un legado vivo, transmitido de generación en generación, y sostenido en el amor inquebrantable de un barrio hacia su Madre.