La crónica | Sevilla y Triana abrazan a su Esperanza

La dolorosa de la calle Pureza ha atravesado la ciudad para llegar al Polígono Sur.

La Hermandad de la Esperanza de Triana ha escrito una nueva página de su historia este sábado 4 de octubre. La Bendita Imagen ha recorrido la capital hispalense en el inicio de su misión con la Parroquia de San Pío X como primer destino.

El traslado comenzaba antes de las nueve de la mañana desde la trianera Parroquia de Santa Ana, templo al que fue trasladada la Virgen en la noche de ayer.

Desde este punto continuaba por Betis y Plaza de Cuba, siendo recibida por vez primera en el barrio de los Remedios, y atravesando una engalanada calle Asunción atestada de hermanos, fieles y vecinos deseosos de presenciar el momento.

Colgaduras, pancartas, mantones y lonas adornaban la conocida vía y las terrazas que la recorren, ofreciendo un ambiente festivo y devocional incomparable, completado con los vivas, piropos y aplausos dedicados a la Esperanza marinera.

Tras este instante irrepetible, la Virgen cruzaba el Puente de los Remedios para buscar la Avenida de la Raza y el Parque de María Luisa.

Este pulmón verde de la ciudad ha sido precisamente otra de las estampas del día, con el marco incomparable de la Plaza de España para el paso de la dolorosa de la calle Pureza en su peregrinación misional.

Aquí, como en cualquier lugar por el que ha transitado el cortejo, se han concentrado cientos de personas para arropar a la Virgen, siendo inevitable la bulla de los cangrejeros delante de las andas, la cual afortunadamente no ha dificultado el discurrir de la misma.

Una vez superado el Parque de María Luisa, la siguiente parada era la Parroquia de Santa Genoveva, en el barrio del Tiro de Línea, llegando a este punto sobre la una y cuarto del mediodía con los sones de la Banda de Música María Santísima de la Victoria (Las Cigarreras), la cual ha acompañado a la Esperanza durante todo el trayecto.

Finalmente, cerca de las cuatro de la tarde, alcanzaba la Señora la Ronda de la Oliva y la Parroquia de San Pío X, donde ha sido recibida con el llanto y la emoción de tantas familias del barrio que jamás imaginaron el sueño de tener, durante siete días, la Esperanza cerca de casa.