Córdoba, ⭐ Portada

La Crónica | Viva el tiempo de las Glorias

Desde hace un par de días, Rafalito Cuaresma observaba con cierta preocupación el pronóstico meteorológico para la jornada de hoy. Dentro de su autoimpuesto sufrimiento por estas cuestiones del tiempo, rozando en el masoquismo, no se contenta con rogar por la bonanza climatológica en los días de la Semana Santa, sino que también observa la predicción de su móvil para según qué ocasiones.

Y la ocasión de hoy lo merecía. En sus planes estaba el retomar esas jornadas matutinas con su acompañante, nuestra amiga Esperanza Ramos, por las calles de Córdoba. Y el destino de hoy vuelve a ser la Real Iglesia de San Pablo. El motivo, la presentación del Cartel de las Glorias y el Pregón que pronuncia Antonio Capdevila.

Pero la mañana ha salido de Gloria, pues el cielo no está nublado ni cuando a la cordobesita mira, con una temperatura y una luz que invitan a pasear hasta el patio de acceso de la Iglesia, y revivir a través de las palabras, los versos y los recuerdos del pregonero tantas emociones que todo devoto de las Glorias de María, de San Álvaro de Córdoba o de San Rafael guarda en su interior.

Enfundado en su chaquetita cámel con pañuelo de fantasía, corbata florida y castellanos burdeos, al lado de Esperanza, que está más Esperanza que nunca con su nuevo vestido verde esperanza, caminito no de Santo Domingo, sino de San Pablo, en esta mañana de abril.

Iglesia llena de asistentes, previas las medidas de seguridad ante las exigencias que la normativa sanitaria impone. Autoridades civiles, miembros de la Agrupación de Cofradías y de Hermandades de Gloria, y los protagonistas del acto: José Tomás Pérez Indiano y Antonio Capdevila.

Tras el desvelo de la maravillosa obra pictórica alegórica de Pérez indiano, llena de mensajes y ensoñaciones coloristas, acogida con un gran aplauso por todos los asistentes, y con la actuación del Coro Cantabile, quienes han interpretado varias piezas, destacando el Himno a Ntra. Señora de la Fuensanta, llegó el momento esperado de la declamación del Pregón a las Glorias.

Pregonado en verso, y ante un espectacular altar con profusión de luz de cera, Antonio Capdevila, tras persignarse, trae un recuerdo del tiempo que se nos ha ido, tiempo en el que disfrutábamos de paseos, sonrisas y abrazos. En su primer poema ha añorado aquellos tiempos de normalidad, y le ha dedicado éste a esos «ángeles de batas blancas» que nos han cuidado en este año.

Verso a Córdoba, ciudad creada para ser cuna de devociones marianas desde cualquier rincón de su geografía. Ciudad protegida por San Rafael, arcángel encargado de dotarla de la Medicina de Dios tan necesaria.

El pregón ha ido desgranando las distintas devociones de Gloria de nuestra ciudad siguiendo un calendario. Así, cuando aún no se han apagado los sones de las campanas de Santa Marina al llegar la Aurora, ha ido recitando versos a las devociones de la primavera, con la Virgen del Rayo, al Cristo de San Álvaro en Santo Domingo, la Virgen de Linares, la capitana de las tropas cordobesas y su romería llena de alegría; Virgen de Nazaret, la que guarda en su nombre el lugar de nacimiento de su Hijo; Virgen lucentina de Araceli y la devoción portuguesa de la Virgen de Fátima.

Ha pasado por las devociones de las grandes peregrinaciones: la Virgen morena de la Cabeza y a la Virgen del Rocío, la Reina de las Marismas.

A la devoción Carmelitana, por ser la devoción de su hogar, le ha dedicado una salve muy particular, para pasar a la Reina Dormida de San Basilio, la Virgen de Acá.

Al llegar a septiembre ha querido hacer un recuerdo a la importancia que tiene como mes de la Virgen, al igual que lo es mayo. Mención a la Virgen de Villaviciosa para detenerse con una Letanía completa a la Virgen de la Fuensanta Coronada, su devoción mariana de la infancia.

Ha finalizado este recorrido del mes de la Virgen con la Reina de San Pedro, la Alcaldesa Perpetua de Córdoba, la Virgen del Socorro Coronada.

Para el Custodio, para San Rafael ha querido traernos un nuevo paseo, pero esta vez por los distintos Triunfos dedicadas al Arcángel en nuestra ciudad, deteniéndose especialmente en el del Puente Romano y Puerta del Puente.

No ha querido dejar de lado a las Hermandades de Gloria aún no agrupadas, y ha hecho mención a todas ellas, con un especial énfasis en la Virgen del Amparo, María Auxiliadora, y un pequeño homenaje a Fray Ricardo en el momento de traernos a la Divina Pastora.

Pero la Devoción de las Devociones, donde todo se resume y se concentra, donde las oraciones encuentran sentido, es el lugar al que el pregonero ha querido darle un lugar final: el Sagrario de cada Iglesia.

Último recuerdo a la Virgen que nos estaba escuchando desde su Capilla, a la Virgen del Rosario de la Hermandad de la Expiración, para poner el broche de oro a un pregón emotivo, lleno de alusiones vividas y alegorías marianas, con una proclamación que ha hecho arrancar el aplauso de todos: VIVA EL TIEMPO DE LAS GLORIAS.

Aún con el eco de los sones del Himno Nacional interpretado al piano, Rafalito y Esperanza suben por Claudio Marcelo, cada uno sumido en sus recuerdos de romerías, de faldas rocieras y sombreros de ala ancha, medallas con cinchuelo, lentisco y romero, pinos y sierra, cohetes, tamboriles y guitarras, carrozas y caballos, misas del alba, cantos y risas. Pues las devociones de Gloria no son sólo comer, beber y bailar. Todo eso no tendría un sentido si no viviéramos en una tierra mariana, que entiende que no todo en la Virgen fue Dolor. Y son esos momentos de Gloria los que se han celebrado hoy en Córdoba.

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