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Semana Santa 2022: Más trabajo y menos cuento

Tic, tac, tic, tac … El temporizador se pone en marcha otra vez. Pasados los días de la Pasión del Señor, es tiempo ya de dejar las excusas en el cajón y colocar las cartas sobre la mesa.

Las Hermandades de Sevilla llevan 1 año perdiendo el tiempo. Han pasado algo más de 365 días desde que se anunciara la Suspensión de la Semana Santa 2020 por una pandemia mundial, y desde entonces nadie ha tocado el tema más importante: los propios desfiles procesionales.

Y no me refiero a la manida pregunta que muchos cofrades y determinados focos mediáticos morados -que no tienen otra distracción, según parece- exaltan trágicamente desde aquel 14 de marzo: ¿Cuándo volveremos a ver un paso?

Y -tic tac, tic tac- un año después yo no reparo en eso, pues tengo la certeza absoluta de que la Semana Santa volverá a celebrarse, sin importarme un pimiento el tiempo que tarde porque mi fe y mi amor por este rito de siglos va más allá de pasear pasitos por el centro.

Mi duda viene más bien por el «cómo» volverá a celebrarse. Y preciso para que nadie se llame a error. Muchos hermanos mayores han sido entrevistados en este medio durante los últimos doce meses, coincidiendo todos ellos en que las discusiones sobre cambios y modificaciones de la jornada penitencial en la que procesionan sus titulares estaban en satndby.

Dicho de otro modo, que los problemas de horarios y recorridos de la Semana Santa de 2019 siguen exactamente igual que en ese momento. Y mi pregunta es obvia: ¿Por qué?

Porque -tic tac tic tac- punto 1, sabemos que estamos en una dura epidemia y que las cofradías deben centrarse en ayudar a los enfermos y las personas necesitadas; y punto 2, eso no quita para que se nos crucen de brazos, como siempre, ante obstáculos graves que afectan a las hermandades y sobre todo a los hermanos durante la Estación de Penitencia.

¿No es ya hora de atajar los cruces y retrasos del Miércoles Santo? ¿Es pronto aún para darle solución a un Martes Santo lleno de parches y con hermandades manifiestamente descontentas como San Esteban? ¿O hasta cuándo se puede dejar pasar el embotellamiento horario entre el Jueves Santo y la Madrugá?

Por no hablar, tic tac tic tac, de las entradas de las cofradías, que aunque se hayan adelantado notablemente en algunos casos concretos siguen siendo tardías; pues estarán ustedes de acuerdo en que las 2 o las 3 de la madrugada no son horas para que una corporación esté en la calle en una jornada laborable.

Pero ni las hermandades ni el Consejo de Cofradías parecen ver ningún problema. El pasotismo y la indiferencia continúan siendo la actividad favorita de estos organismos.

Y esto ocurrirá hasta un par de meses antes de la próxima Semana Santa. Entonces les entrarán las prisas a todo el mundo, y habrá que cambiar lo que les moleste a los que dirigen el cortijo, para deshacer el cambio una vez finalizada la Semana Santa ante los malos resultados de la medida.

Ése es el modus operandi de las cofradías en la ciudad, alargar los cambios en el tiempo hasta que solucionarlos se convierta en una odisea alarmante. Aún quedan muchos días, ojalá no vuelvan a desperdiciarlos.

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