La crónica | Y el gusto de la Virgen del Amparo volvió a llenar la Axerquia cordobesa

Y el gusto volvió a las calles de Córdoba. Un gusto que ha derrochado la Virgen del Amparo en esta sorprendente tarde soleada de Todos los Santos. Un gusto que se hace realidad en muchos detalles que deja embobadas a las personas que acuden a la llamada del excepcional cortejo que cruza la ciudad en la búsqueda de cualquier esquina maravillosa y se encuentra con la maravillosa expresión de la mayor de sus tradiciones.

El gusto cuando la ciudad de Córdoba va agotando paulatinamente su calendario de glorias a medida que transcurren las semanas con el ocaso del año 2024 en el horizonte. Con una de las últimas citas cofrades del año que protagoniza cada 1 de noviembre, por la Virgen del Amparo, la bellísima imagen letífica de José Antonio Navarro Arteaga.

El gusto de la joya que se da culto 364 días al año en San Francisco y que sólo una vez cada doce lunas, se ofrece al universo para concederle su Amparo. Ella nos muestra al Niño Jesús, verdadero Salvador, en su faceta más humana, como inocente Niño que duerme plácidamente en brazos de su Madre. Por su parte, en la mano derecha nos muestra una azucena, símbolo mariano de la pureza. La Virgen del Amparo queda coronada por una diadema con decoración de estilo rocalla, que fue restaurada en los talleres de Orfebrería Triana.

Un gusto que junto al escogido repertorio de de la Banda de Música Tubamirun de Cañete de las Torres, interpretado de manera magnífica como nos tienen acostumbrados los músicos de cañeteros. Un gusto que ha llenado las calles de la Axerquia con la fragancia infinita de lo bien hecho y que provoca la cercanía de la grandiosidad de la Madre Gloriosa de San Francisco. Un gusto que un año más la Virgen del Amparo ha vuelto a derramar para que los cordobeses se hayan embriagado de Ella.