A paso mudá, Opinión

La Cuaresma anticipada

¿No os da la impresión, queridos lectores, de que la Cuaresma se ha anticipado este año? Obviamente, la Cuaresma no se puede adelantar en el calendario, pero las sensaciones parecen ser las mismas. Una vez pasadas las fiestas navideñas, hermandades y cofradías, grupos jóvenes, bandas y un largo etcétera, trabajan a fondo de cara a la Semana Santa de 2022, para la cual faltan apenas 80 días.

Época de igualás en las noches de enero que, aunque con las medidas pertinentes, vuelven a despertar ese sentimiento de ilusión, aún más si cabe, que nos han robado en tiempos no tan pasados. Volver a sacar la faja y el costal, a limpiar los enseres de las hermandades, a abrir la casa hermandad cada noche para los ensayos, o afinar los instrumentos sabiendo que este año sí saldremos. Y es que no concibo una Cuaresma 2022 sin Vía Crucis, sin traslados de los pasos, sin certámenes, sin los actos del tan ansiado Viernes de Dolores… porque creo que nos hemos ganado el derecho a tomar una cerveza un domingo a mediodía en un certamen con nuestros amigos, escuchando de fondo la música de nuestra Semana Mayor y olvidando los momentos tan amargos que hemos vivido durante este tiempo. No concibo una Semana Santa 2022 sin procesiones por nuestras calles, donde el incienso se mezcla con el olor a azahar, donde la bulla llegará incluso a agradarnos, y donde cada levantá y cada marcha crearán momentos únicos. Y estoy seguro que esta Semana Santa será muy especial y nos dejará momentos irrepetibles; no sé cuales, pero estoy seguro de ello, y más después de todo lo sufrido.

Decidme, amigos, ¿no nos merecemos ya ver nazarenos de camino al templo? ¿No nos merecemos escuchar la banda a ordinario antes de la salida? ¿No nos merecemos el silencio que se crea cuando una hermandad «de negro» pasa por delante de nosotros? Hay tantas cosas que nos merecemos que parece que hasta las hemos olvidado. Pero paciencia hermanos, paciencia que ya queda nada.

Fíjate si queda nada que mi sensación es de Cuaresma…