El Obispado establece nuevas normas para la digitalización y documentación tridimensional de bienes muebles religiosos
La Diócesis de Jaén ha aprobado un nuevo marco normativo destinado a regular el escaneo, la documentación digital y la reproducción tridimensional de bienes muebles eclesiásticos, con el propósito de fortalecer la protección, conservación y custodia del patrimonio histórico-artístico y religioso perteneciente a las entidades sometidas a su jurisdicción. La medida ha quedado formalizada mediante un decreto rubricado el pasado 22 de mayo por el obispo de la diócesis, Sebastián Chico Martínez, a través del cual se aprueba el denominado «Protocolo de actuación para el escaneo, documentación digital y reproducción tridimensional (3D) de bienes muebles eclesiásticos».
La iniciativa responde al crecimiento progresivo del uso de herramientas tecnológicas de digitalización y modelado tridimensional aplicadas al patrimonio religioso, una realidad que, según la diócesis, puede constituir un recurso especialmente útil para la conservación, el estudio especializado y la gestión documental de piezas de relevancia histórica, artística o devocional.
Un protocolo de obligado cumplimiento para parroquias, hermandades y entidades eclesiásticas
La normativa aprobada tendrá carácter obligatorio para parroquias, hermandades, cofradías y el conjunto de entidades eclesiásticas que pretendan acometer actuaciones relacionadas con el escaneo, documentación digital o reproducción tridimensional de bienes muebles en el ámbito territorial de la diócesis.
De este modo, cualquier iniciativa vinculada a estas técnicas deberá contar, de manera previa, con la autorización expresa del Obispado de Jaén, estableciendo así un sistema de control institucional sobre intervenciones relacionadas con imágenes, enseres y demás elementos patrimoniales dependientes de entidades religiosas.
Las solicitudes deberán incluir proyecto técnico, currículum y garantías de custodia digital
El protocolo determina además una serie de requisitos documentales para quienes soliciten autorización. Cada petición deberá ir acompañada de un proyecto detallado de actuación, especificando el alcance técnico de la intervención prevista, junto con el currículum profesional del responsable, el correspondiente presupuesto económico y una declaración responsable que garantice la confidencialidad, protección y adecuada custodia de los archivos digitales generados.
La diócesis fija igualmente criterios restrictivos sobre la finalidad de estas actuaciones, indicando que únicamente podrán autorizarse proyectos vinculados a un uso legítimo, entre ellos la conservación, el estudio, la difusión cultural o el culto, siempre que el procedimiento desarrollado no comprometa la integridad material del bien ni incremente su exposición a riesgos físicos o patrimoniales.
Protección de archivos sensibles y prohibición de conservar reproducciones digitales
Uno de los aspectos especialmente destacados del protocolo se refiere al tratamiento de la documentación resultante. La diócesis establece que todos los archivos generados deberán considerarse “documentación sensible” en todo momento, reforzando así los criterios de protección sobre materiales digitales vinculados al patrimonio religioso.
En consecuencia, una vez concluidos los trabajos autorizados, el profesional encargado deberá proceder a la entrega íntegra de archivos y copias al propietario del bien, sin que pueda conservar reproducciones, duplicados o material derivado de la intervención realizada, reforzando así el control eclesiástico sobre la documentación patrimonial generada.
Las reproducciones deberán respetar la doctrina, la liturgia y la piedad cristiana
El texto aprobado incorpora igualmente criterios vinculados al uso de imágenes religiosas, recordando expresamente que las posibles reproducciones de imágenes sagradas deberán mantener plena compatibilidad con la doctrina de la Iglesia, la liturgia y la piedad popular del pueblo cristiano, estableciendo un marco de actuación que no solo atiende a cuestiones técnicas o patrimoniales, sino también a consideraciones de naturaleza espiritual y cultual.
Con esta disposición, la conocida como diócesis del Santo Reino articula un modelo común para la aplicación de nuevas tecnologías sobre el patrimonio eclesiástico, estableciendo mecanismos de supervisión, conservación y control documental destinados a garantizar la adecuada tutela de los bienes religiosos frente al creciente desarrollo de herramientas digitales aplicadas al ámbito artístico y devocional.





