El joyero Francisco Mill, recientemente, ha procedido a la limpieza de la corona que le fuese impuesta a Nuestra Señora de la Esperanza en su coronación canónica pontificia en 1984, además de haber realizado tres nuevos elementos que el propio artesano le ha incorporado, consistiendo en tres atributos que los portan otros tantos ángeles distribuidos en la parte trasera del canasto. Estas pequeñas nuevas piezas son concretamente un salvavidas, un faro de oro del que sale un haz de luz en oro blanco y una rueda de timón.
La más moderna de las preseas que forman parte del ajuar de la Reina de la calle Pureza es la corona de oro realizada para la Coronación Canónica Pontificia de la Virgen en 1984, por Francisco Fernández y Juan Borrero, de Orfebrería Triana. Se realizó con oro de 22 quilates, reunido por medio de múltiples donativos de los hermanos y devotos, entre ellos los de la Familia Real ya que permitieron que se fundiera la pulsera de oro y topacios regalo de su camarera perpetua S.A.R. Doña Luisa de Orleans. La decoración tiene un estilo general neorrenacentista, pero pasado por un filtro regionalista que nos enlaza con algunos motivos característicos de la Hermandad y que proceden de diseños de la cerámica trianera. Está considerada por especialistas en la materia como una de las Joyas de la orfebrería contemporánea.
Su proyecto se inició en 1981 y su diseñó ya se publicó al año siguiente. La corona se compone de un alto gorro con seis imperiales, en el aro que se ajusta a la cabeza existe una decoración de paños colgantes estando grabado en el central la leyenda “ESPERANZA NUESTRA”. Sobre esto tiene superpuesto el escudo del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, regalo del mismo con motivo de la Coronación Canónica. Los ejes decorativos que forman el canasto se decoran con “candelieri” que alternan sus tamaños, sujetando los de mayor anchura las bandas y sobre estos tres niños portando una estrella, un ancla, y el central una gran perla.
Los imperiales se unen en un vástago con forma de flamero del que pende un ancla de oro y brillantes, regalo de su vestidor Fernando Morillo Lasso, confeccionada por el mismo en el taller de Juan Borrero en la calle Pureza. El espacio comprendido entre el canasto y la ráfaga es muy calado, trabajado a dos caras con motivos vegetales que se enroscan sobre sí y que se inspiran en el balcón principal de los antiguos Almacenes Santos (actual tienda de tejidos de Julián López en la calle O’Donnell) y está presidido por una cartela calada con el escudo de la Hermandad, que se ubica sobre un vástago flanqueado por dos dragones.
La ráfaga circular está formada por grupos de siete rayos lisos, que se intercalan con motivos calados terminados en flamero de corte plateresco, y rematado por estrellas caladas de cuatro puntas con pequeños rayos lisos en sus entrantes enriquecidas por brillantes. Coronando la misma se perfila una cruz, igualmente calada inspirada en las de forja y que contiene una reliquia del Santo Rey Fernando III, regalo del Cabildo Catedral con motivo de la Coronación Canónica, que se cubre con un gran brillante rodeado por otros cuatro de menor tamaño a los que recientemente se les ha sumado otro gran brillante en su remate. La corona posee la inscripción “ORFEBRES FRANCISCO FERNÁNDEZ Y JUAN BORRERO. ORFEBRERÍA TRIANA, 1984”.
Con el paso del tiempo la corona ha ido enriqueciéndose por medio de diversos donativos. De este modo en el año 2000 se le acoplaron dos brillantes traídos de Tierra Santa situados en el imperial frontal del canasto y en el 2002 se le agregaron dos conjuntos de diamantes que escoltan la cartela que orla el escudo. Un enriquecimiento que ahora experimenta una nueva fase.
Fuente documental | Hermandad de la Esperanza de Triana









