La estética de María Santísima del Rocío y Lágrimas a través de los años

En los últimos días ya hemos venido haciendo numerosas referencias con las que hemos focalizado una gran parte de nuestra atención en la cordobesa Hermandad del Perdón que, fiel al aluvión de noticias que han pasado a ocupar la actualidad cofrade desvelándonos prácticamente a diario una gran cantidad de significativos detalles, ha logrado despertar una curiosidad que no se verá del todo saciada hasta que podamos ser testigos de las novedades expuestas en la misma jornada del Miércoles Santo.

Sin lugar a dudas, desde que se anunciara el proyecto del nuevo palio que ya en la pasada Semana Santa comenzó a cobijar a la imagen de María Santísima del Rocío y Lágrimas, la expectación fue absoluta, tratando de imaginar a la dolorosa de Romero Zafra procesionando por las calles de la ciudad califal con unas líneas que prometían ser tan diferentes a lo que habíamos presenciado hasta el momento.

Cuando la preciosa titular del Perdón se incorporó por primera vez a la estación de penitencia del Miércoles Santo en el año 2000, lo hizo rompiendo la extendida costumbre de los palios habitualmente negros, azules y rojos con uno confeccionado en terciopelo verde oscuro – a juego con el manto – y techo de color burdeos, diseñado por Fray Ricardo de Córdoba, que tanta huella ha dejado en las hermandades de la ciudad, y realizado por Antonio Villar Moreno. Aquel conjunto que acompañó a María Santísima del Rocío y Lágrimas en sus salidas hasta 2009, se sumaba a otros detalles perceptibles en la fotografía que encabeza este artículo, como pueden ser la corona antigua de estrellas, el llamativo tocado – considerablemente diferente al que luce en el presente –e incluso el aspecto de la propia talla, puesto que fue sometida a una restauración menor ya en el año 2011.

Foto cedida Hermandad del Perdón

No obstante, la trayectoria del palio descrito en el seno de la Hermandad del Perdón se vería interrumpida con la llegada de otro – bajo el que podemos ver a la titular de la corporación en la fotografía que acompaña estas líneas, ya con la corona de plata de ley, bajo diseño de Antonio Villar Moreno y realizada por José María Navarro en 2010, con el tocado al que últimamente nos tiene acostumbrados y un exorno floral muy distinto al anterior, que modificada radicalmente su antigua estética. Este segundo se trataba de un palio de cajón realizado en terciopelo rojo, con un objetivo más funcional y circunstancial que otra cosa, pues por aquel tiempo, la cofradía se hallaba inmersa en el estudio del actual después de observar el deterioro que había sufrido el primero tras haber sido víctima de las inclemencias del tiempo y conscientes de que sería este último el deseado para la Virgen del Rocío y Lágrimas.

En el año 2014, el ya desaparecido palio rojo se convirtió en el titular de numerosas publicaciones debido al ataque del que fue objeto en 2014, sobre el que se vertió lejía dañando tanto la bambalina trasera como el manto, que fue reemplazado por el antiguo manto azul pavo real de la Virgen de la Amargura.

Foto cedida Hermandad del Perdón

Más tarde, ya en el mes de abril de 2015, la cofradía de San Roque volvía a despertar la curiosidad de la comunidad cofrade cordobesa con la presentación del original palio rojo diseñado por el granadino Álvaro Abril Vela, que no dudaba en destacar su intención de que fuera un palio de inspiración claramente cordobesa y asimismo inimitable, lleno de simbolismo con unas cresterías más que interesantes que presentan en su parte central el arco que tanto evoca los de nuestra hermosa Catedral y dando lugar a una obra que a nadie dejó indiferente en la que confluían la fidelidad al espíritu clásico de la ciudad y sus lugares más emblemáticos y una innegable creatividad que lo hacen exclusivo y diferente a todo lo visto previamente en nuestra capital, completado, nuevamente, con otros notables cambios en el siempre imprescindible exorno floral así como en la forma de vestir a la dolorosa, que han experimentado una notabilísima evolución positiva en los últimos años evidenciando el buen rumbo elegido por los rectores de la hermandad cordobesa.