“Las bandas de cornetas y tambores con denominación de origen prácticamente no existen”
El género de las cornetas y tambores lleva años experimentando una evolución imparable, que ha dado como fruto la consolidación de grandes bandas, así como el ascenso de formaciones que ahora mismo suponen todo un referente.
Si bien, dentro de esa transformación natural de la música, acudir al los orígenes del género resulta cada vez más complejo, puesto que la sustancia es el sonido solo de las cornetas y la gran mayoría de estas bandas se apoyan en una importante y variada instrumentación. De manera que, comparar a las dos formaciones (Bomberos de Málaga y Esencia de Sevilla, principalmente) con el resto es más bien un ejercicio ficticio la mayor parte de las veces.
Hablamos con un músico, que prefiere conservar el anonimato, de este dilema. Y opta por no dar su nombre, pues en el asunto la polémica está servida, pese a que la comparación es evidente que no es posible, independientemente del gusto particular.
Las cosas por su nombre
“Quizá, todavía no nos hayamos dado cuenta de que todo ha cambiado, pero cuando se cambia nos arriesgamos a tener que llamar a los cambios con otro nombre”, comienza señalando, para añadir un ejemplo sobre la afirmación, ya que, “si a un automóvil le ponemos alas, se convierte en otra cosa, perdiendo su autenticidad como vehículo rodante, pero evidentemente ganando otras prestaciones tal vez más apetecibles para el mercado”.
Por tanto, para este contrastado músico, “todo esto lo transferimos a nuestras tradiciones y, en este caso, a nuestras bandas y nuestra forma de innovar o evolucionar, que aunque parezca que significa lo mismo, no tiene prácticamente nada que ver”.
Más calidad armónica
A su juicio, “las bandas denominadas a día de hoy de cornetas y tambores ofrecen una calidad armónica mucho mayor”. Y precisa que “la cantidad de instrumentos de viento metal y percusión, añadidos a lo que era este tipo de formaciones más tradicionales y, por lo tanto, más básicas a nivel interpretativo hacen que el abanico musical se amplíe sin límites”, pero repone que “se están denominando incorrectamente”.
Otra cosa
Ello porque dichas formaciones “ya son otra cosa, son esos automóviles con alas que quieren seguir llamándose igual, pero no deben”, algo que para él es “de sentido común”.
En ese sentido, el músico se lamenta de cómo en diversos espacios de opinión “continúan criticando según qué decisiones de hermandades por cambiar de una banda de nivel a otra supuestamente de menos calidad”. Lo que para él significa que “seguimos confundiendo el tocino con la velocidad”.
No existen
“Las bandas de cornetas y tambores con denominación de origen prácticamente no existen”, sentencia y añade que, “evidentemente, nunca podremos comparar algo que es completamente distinto”. A la par que expone que esta situación “se está dando el caso en la Semana Santa cordobesa”, donde “hermandades que son puramente tradicionales y clásicas vuelven a ese sello inconfundible que les dio la impronta añorada por sus antecesores”
En eso “no hay mucho que discutir, se cambia no por baja calidad de lo que hubo, sino por un estilo puro”. Para concluir que, “por eso, nunca tenemos que dar la espalda a nada en la vida, simplemente, llamar a las cosas por su nombre”.





