La hermandad guarda en su haber un rico patrimonio
Que la hermandad del Dulce Nombre celebrara en 2019 su primer centenario fue una ocasión para conocer el vasto patrimonio que atesora. En un siglo ha aglutinado tal riqueza que podríamos compararla con otras de mayor antigüedad. Entre el programa de cultos y actos programados por la corporación del Martes Santo se encontraba la muestra que acogió el Real Círculo de Labradores donde pudimos observar los antiguos titulares.
La imagen de Nuestro Padre Jesús ante Anás del siglo XVII presidía un altar efímero acompañado por María Santísima del Dulce Nombre, talla anónima de candelero labrada en madera y pasta de madera. Acompañaba San Juan Evangelista, de autor anónimo y fechable en el primer tercio del XVII, estando talladas cabeza manos y pies, curiosamente estos calzados con sandalias.
Ubicadas en el Beaterio de la Santísima Trinidad, llegaron junto con la Virgen del Remedio al centro de la ciudad para compartir espacio con otras imágenes, como Jesús de la Humidad ante Anás, cedida por Rodríguez Magaña y devuelta a este tras la llegada de la nueva obra de Castillo Lastrucci.

Detalle del crucificado
En aquella muestra pudimos contemplar tallas, orfebrería, cerámica, lienzos y bordados. Pero no observamos una de las joyas que guarda con celo el Dulce Nombre, un crucificado de pequeño formato. Podríamos imaginar que se trata de un Cristo que recuerda al Mayor Dolor, titular de la hermandad pero su autor, Castillo Lastrucci, aunó varias peculiaridades que quedaron plasmadas en 1924.
A principios de la década de los veinte el Dulce Nombre se encuentra en pleno crecimiento. A mediados de 1922 Antonio Castillo Lastrucci trabajaba en el misterio de Jesús ante Anás. Está documentado por ejemplo que el 25 de octubre de aquel año en la calle Federico Castro nº 16, actual Cuna, domicilio del hermano mayor, un nutrido grupo de hermanos encargaron a Castillo la imagen del Señor y el grupo escultórico. El Martes Santo de 1923 la cofradía presentaba la imagen y el misterio. La otra gran novedad de la jornada fue el manto azul marino bordado en oro en el taller de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, uno de los diseños más significativos en la etapa final de la trayectoria del artista.
Un año más tarde es cuando Castillo Lastrucci realiza un crucificado de pequeñas dimensiones con la peculiaridad de que el cuerpo recuerda al trianero Santísimo Cristo de la Expiración y el rostro a Nuestro Padre Jesús ante Anás, tallado dos años antes.

El crucificado propiedad del Dulce Nombre





