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La exposición del Centenario de la Agrupación de Cofradías de Málaga al detalle

La exposición conmemorativa del Centenario de la Agrupación de Cofradías de Málaga continúa su curso como referente andaluz del patrimonio procesional recibiendo a decenas y cientos de visitantes y alcanzando la portentosa cifra de casi 6.000 visitas en un mes. “Un siglo de esplendor” ha cubierto el cupo de actos previsto para la época estival y supone un soplo de aire fresco para las familias perjudicadas por la situación social extrema que se ha vivido en el último año en nuestro país. Casi un total de 18.000 euros han sido recaudados para la obra social que presenta el máximo organismo cofrade de la capital malagueña cuyo proyecto ha insuflado una gran mejoría a raíz del advenimiento de esta efeméride.

Hoy vamos a proyectar un recorrido por las diferentes salas y patios que copan la muestra, así como, por la gran mayoría de obras patrimoniales que se pueden apreciar cada año bajo la luna de nissan y que cimentan y vertebran la historia centenaria de la primera entidad agrupacional de Hermandades y Cofradías de la historia.

El primer espacio que nos recibe al acceder al Palacio Episcopal es el coqueto patio central, renombrado como “Jardín de la Pasión”, del mismo edificio que está presidido por una humilde cruz sobre un mar de plantas representativas de la botánica cofrade en el ámbito más litúrgico y procesional de las Corporaciones Penitenciales.

La primera sala a la que accedemos tras el portentoso jardín nos introduce en las piezas clave y los elementos más descriptivos de carácter alegórico del arte cofrade malagueño. “El triunfo de la muerte en cruz” es el nombre escogido para este espacio que muestra piezas de gran calado artístico y de una gran peculiaridad entre el mundo cofrade malagueño. Obras como la réplica de la cruz procesional y los remates originales del trono del Santísimo Cristo de la Expiración, obras de Manuel Seco Velasco de 1945; el pedestal de la propia cruz del Cristo que representa la alegoría del mundo, el demonio y la carne, obra de los talleres Arte Félix Granda Buylla de 1941; los cuatro jinetes del Apocalipsis (el hambre, la muerte, la guerra y la victoria) que presiden las esquinas del trono del Santísimo Cristo de la Redención de la Hermandad de los Dolores de San Juan todos ellos obras de José María Ruiz Montes y Manuel Valera del año 2013 y el catafalco del trono de Nuestro Padre Jesús del Santo Sepulcro, diseño de José Moreno Carbonero y ejecución por parte de los Talleres Arte Félix Granda Bylla de 1927.

Nos adentramos, ahora, en la sala bautizada como “Templo Itinerante”, un espacio que reúne algunos de los grandes frontales de trono y sus piezas más relevantes tales como cabezas de varal, campanas, cartelas y peanas. Entre ellas podemos encontrar las cabezas de varal del trono de Nuestro Padre Jesús del Rescate realizadas bajo diseño de Curro Claros y ejecutadas por Antonio Berdugo en 2018; la efigie del ángel custodio perteneciente al trono de Jesús Nazareno de Viñeros y ejecutado por José María Ruiz Montes y Adán Jaime Sánchez en 2014. la peana de María Santísima del Amor Doloroso de la Cofradía de Pasión, obra de Cayetano González de 1958 y adaptada en 2007 por Javier González Torres; el arco de campana del trono del Santísimo Cristo de la Sangre de Rafael Ruíz Liébana de 1996; las cartelas y figuras flanqueantes del trono de la Santa Cena, obras de Alberto Pérez Rojas de 2007; las ánforas de los tronos de María Santísima de los Dolores en su Amparo y Misericordia y Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, diseños de Dubé de Luque y Juan Bautista Casielles del Nido respectivamente; los candelabros de los tronos de Nuestra Señora de la Estrella y María Santísima de Dolores y Esperanza, diseñados por Curro Claros o un hachón del trono del Cristo de la Expiración, obra los talleres de Félix Granda Buylla de 1944. 

En cuanto a los frontales de trono, la exposición da buena cuenta del perteneciente al Cristo de la Humillación, obra en la que trabajaron desde 1921 José Benitez Oliver, Manuel Seco Velasco y Francisco Díaz Romero; el de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, realizado por Juan Bautista Casielles del Nido y por los Talleres Villarreal de 1965 o el de María Santísima de las Angustias del año 2006, en el que trabajaron Juan Antonio Sánchez López, Antonio Santos Campanario, Carlos Valle Hernández y Talleres de Arte Félix Granda Buylla.

Al salir de la segunda sala y tomando las escaleras, nos encontramos con la cruz de guía y faroles que abren el cortejo del Resucitado, obras de Juan Gabriel Lamas Cuesta y Emilio Méndez de los años 1940 y 2020.

Adentrándonos en la segunda planta, accedemos al espacio bautizado bajo el título “Insignias de Fe”, que aglutina una selección de estandartes y hábitos nazarenos de la Semana Santa malagueña. Entre las misma podemos destacar el Sine Labe de la Hermandad de la Santa Cena, obra de Juan Bautista Casielles del Nido del año 1960; la cruz de guía y el hábito nazareno de la Hermandad de la Paloma de Gabriel Lama Cuesta del 1959; la maza y hábito nazareno de la Cofradía de Zamarrilla, obra del taller de Orfebrería Villarreal de 1963 o la bandera pontificia de la Hermandad de la Sangre, realizado por Juan Rosén y Cristóbal Martos en 2004.

La siguiente sala guarda mucho de los tesoros más preciados de las Hermandades. «Dios y Hombre” ofrece al visitante un amplio conjunto de túnicas bordadas y atributos de las devociones cristíferas más importantes de la capital. Entre los atavíos podemos encontrar la túnica de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, obra de Juan Rosén del año 2000; la de Nuestro Padre Jesús en su Entrada Triunfal, de Sebastián Marchante Gambero del 2018; la de Jesús Nazareno de la Salutación, de Joaquín Salcedo del 2003; la de Nuestro Padre Jesús el Rico, obra anónima del 1940, la de Nuestro Padre Jesús de la Puente del Cedrón, de María Teresa de la Linde del 1760; la del Dulce Nombre Nazareno del Paso, de Eloy Téllez y taller de bordado de Salvador Oliver del año 2016; la de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros, de Joaquín Salcedo Canca del año 2013; la de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, de Eloy Téllez y José Miguel Moreno del año 2007; la de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto, diseño de Salvador Aguilar y ejecución de Manuel Mendoza en el año 1999 y la de Nuestro Padre Jesús Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario, diseñada por Eloy Téllez y ejecutada por el taller de bordados Fernández y Enríque en el año 2002. También podemos encontrar las potencias, coronas de espinas y remates de cruces de dichas Imágenes a lo largo de esta sala.

Anexa a la anterior, nos adentramos en el espacio dedicado a los grupos escultóricos de los Misterios de la Pasión malagueña, una combinación de pasajes escénicos que ocupan en su totalidad la sala de “Cuerpo Escénico”. Entre ellos desgajamos los correspondientes a Misterios como el de Jesús del Rescate del que se exhiben las imágenes de San Pedro, Judas Iscariote y Santiago, obras de Castillo Lastrucci (1954-1957); las tallas de San Pedro, la mujer acusadora, el gallo y la columna pertenecientes al trono del Cristo de la Soledad de la Hermandad del Dulce Nombre, obras del cordobés Antonio Bernal (2004-2005); las efigies del soldado y los dos sayones del Misterio del Santo Suplicio de la Cofradía de Zamarrilla, realizadas por Juan Vega Ortega (2018-2021); las imágenes acompañantes del Señor de la Pollinica como la de la borriquita, obra de Juan Martínez Cerrillo de 1949, y la de la Mujer Samaritana con los niños de Juan Antonio Navarro Arteaga (1989-1990); las tallas de Poncio Pilato, Claudia Procula y Caifás del trono de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, obras de Elías Rodríguez Pícón (2012), las de las mujeres que acompañan a Jesús Nazareno de la Salutación, realizadas por Dubé de Luque (1991-1993) y la del sayón que acompaña a Jesús de la Puente del Cedrón popularmente conocido como “el Berruguita”, obra de Navas Parejo.

La sexta sala está dedicada a la Virgen María y desarrolla un recuento de los mejores ajuares símbolos de la realeza de la Santa Madre de las devociones marianas malagueñas. Coronas, halos y diademas se entremezclan formando un conjunto inédito nunca antes visto.

Cuenta de ello lo da la corona de María Santísima de la Amargura, obra anónima (1930); la presea de Nuestra Señora de la Caridad, de Manuel Seco Velasco (1949), el halo de Nuestra Señora de la Soledad, diseñado por Fernando Prini y ejecutado por Manuel Valera Pérez (2016); la corona de Nuestra Señora de la Concepción, de los talleres de Rodríguez y Padilla (1949); la corona de Nuestra Señora de Nueva Esperanza, diseño Antonio Rodríguez y ejecución de David Osorio (2018-2020); la presea de María Santísima de Dolores y Esperanza, diseño de Curro Claros y Joaquín Osorio (2018), la corona de Nuestra Señora de la Merced, de Manuel Valera (2016); la corona de María Santísima de la Salud, diseño de Francisco Puente Carbó y Eloy Téllez y ejecución de los talleres de Orfebrería Triana (2015); la presea de Nuestra Señora de los Dolores de San Pedro, de Manuel Seco Velasco (1956); la corona de Nuestra Señora de los Dolores de San Juan, diseño de Fernando Prini y ejecución de Joyería Carrera y Carrera (1988); la presea de Nuestra Señora de las Penas, diseño de Fernando Prini y ejecución de Manuel Valera López (2004); la corona de Santa María del Monte Calvario, diseño de Eloy Téllez y ejecución de Orfebrería Triana (2006); el resplandor de Nuestra Señora de la Soledad de San Pablo, diseño de Francisco Naranjo Beltrán y ejecución de Orfebrería Maestrante (2018); el resplandor de María Santísima de Gracia, diseño de Fernando Prini y ejecución de Orfebrería Triana (1999); el halo de María Santísima del Rocío, de Eloy Téllez, Curro Claros y Talleres de Orfebrería Triana y el resplandor de María Santísima del Auxilio, de Fernando Prini y Manuel de los Ríos (2008).

También se encuentran en la sala símbolos identificativos de las Imágenes Marianas de la ciudad como el puñal y la rosa de María Santísima de la Amargura de Zamarrilla, de Manuel Seco Velasco y María Victoria Sánchez Gamboa (1942-1965); la jábega de Nuestra Señora Mediadora de la Salvación, de Salvador de los Reyes y Orfebrería Sézar (2000); la rosa de María Santísima del Amparo, de Fernando Joyeros (1991); el cetro de María Santísima Reina de los Cielos, de José María Ruíz Montes y Emilio Méndez (2018); la media luna de Nuestra Señora de Santo Domingo, de Jesús Castellanos y Talleres de Orfebrería Villarreal (1992); el corazón traspasado de Nuestra Señora de los Dolores del Puente, obra de Jesús Castellanos Guerrero y Juan Borrero (2004); el puñal de José García Ojeda (1987) y el escapulario de Nuestra Señora de los Dolores del Puente, de Jesús Castellano y Juan Borrero (2004).

El arte del bordado también ocupa su lugar fundamental en la exposición del Centenario y lo hace en dos espacios donde se conjugan las sayas, mantos, bambalinas y techos de palio realizados por los mejores exponentes del arte sacro que fusionan el hilo de oro, el terciopelo y la seda en un conjunto de belleza indescriptible.

En cuanto a las piezas que competen a los palios malagueños podemos observar las bambalinas del palio de Santa María del Monte Calvario, de Eloy Téllez y Taller de Bordados de Jesús Arco (2016-2018); las bambalinas de Nuestra Señora del Gran Poder, de las Reverendas Madres Adoratrices (1926-27); bambalinas de Nuestra Señora de la Soledad del Sepulcro, de las Reverendas Madres Adoratrices (1922) y del taller de Bordado la Trinidad (2003); el techo de palio de María Santísima del Amor Doloroso, de Fernando Prini y Joaquín Salcedo (2021); el manto de procesión de Nuestra Señora de los Dolores de San Juan, de Fernando Prini y Taller de Bordado Manuel Mendoza (2017); la saya de Nuestra Señora de la Soledad de Santo Domingo, de Curro Claros, Joaquín Salcedo y Encarnación Hurtado (2016); el manto de camarín de Nuestra Señora de la Soledad de Santo Domingo, de Jesús Castellanos y Taller de Bordados Salvador Oliver (2015); la saya de María Santísima de la Esperanza, de Esperanza Elena Caro (1969); la saya de María Santísima de Lágrimas y Favores de José Miguel Moreno Ruíz (2015); el techo de palio de María Santísima de la Trinidad, de Joaquín Salcedo (2012-2015); la saya de María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad, de Antonio Rodríguez y Taller de Bordados de Felicitación Gaviero (2007); la saya y manto de camarín de Nuestra Señora del Mayor Dolor Reina de los Ángeles, de José Miguel Moreno Ruíz (2016); la saya de María Santísima de los Dolores en su Amparo y Misericordia, de Joaquín Salcedo (2018); la toca de sobremanto de María Santísima del Amor, del Taller de Bordados de Manuel Mendoza (2006); el techo de palio de María Santísima de Gracia, de Fernando Prini y Joaquín Salcedo (2008-10); el techo de palio de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, de Fernando Prini y Taller de Bordados Manuel Mendoza; el manto de procesión de María Santísima de los Dolores de San Pedro, de Esperanza Elena Caro (1955); la toca de sobremanto de María Santísima de Gracia, de Fernando Prini y Joaquín Salcedo (2001); el manto de camarín de María Santísima de Consolación y Lágrimas, de José Manuel Molina y Taller de Bordados de Juan Rosén (2002); la saya de María Santísima de Consolación y Lágrimas, de Eloy Téllez y taller de Bordados de Salvador Oliver (2013); la saya de Santa María del Monte Calvario, de Álvaro Abril y Taller de Bordados de Jesús Arco (2013); el techo de palio de María Santísima de las Penas, del Taller de Bordados Fernández y Enríquez (1997-98); la lazada de Nuestra Señora de la Concepción, de Salvador Aguilar y el Taller de Bordados de Manuel Mendoza (2008) y la saya de Nuestra Señora de la Concepción de Salvador Aguilar y Taller de Bordados de Manuel Mendoza (1996).

Tras la exhibición textil, en la planta baja, nos esperan los tesoros más importantes de las Hermandades del resto de la provincia de Málaga. Podemos apreciar verdaderos tesoros como la corona de María Santísima de las Angustias de la Hermandad del Santo Entierro de Campillos, anónimo (1763); el manto de procesión de Nuestra Señora de los Dolores de la Hermandad de Padre Jesús de Ronda, de Emilia Salvador Ibarra (1897); las túnicas de Nuestro Padre Jesús Nazarena de la Hermandad del Nazareno de Alhaurín el Grande, de Curro Claros y Raquel Romero (2012); las coronas de borleros de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Alhaurín el Grande, de Ángel López Cano (2007); Mater Dolorosa de la Hermandad del Nazareno de Marbella, de Sebastián Marchante (2012); el hábito nazareno de adulto y de niño la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Alhaurín el Grande, del Taller de Bordados Manuel Mendoza, (1990); la cruz procesional de Nuestra Señora de las Angustias de Vélez Málaga, obra Anónima (s.XVIII); el paño de pureza del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Alhaurín el Grande, del Taller de Bordados Manuel Mendoza (1994); la túnica de Nuestro Padre Jesús Nazareno “El Pobre” de Vélez Málaga, Anónimo (s.XVIII); la túnica de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Almogía, de Salvador Aguilar y Taller de Bordados Manuel Mendoza (2013); el ángel ceriferario del Trono del Santo Cristo de la Vera Cruz de Almogía, de Francisco Naranjo Beltrán, Álvaro Abrines Fraile y Talleres de Orfebrería Maestrante (2021); el cordón de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Archicofradía del Socorro, obra anónima (1784); las potencias de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Archicofradía del Socorro de Antequera, de Manuel de Corpas (1829) y la corona de Nuestra Señora de la Paz de la Cofradía de Abajo de Antequera, obra anónima (s.XIX).

La última sala de la exposición nos vuelve a trasladar al espacio alegórico de la Resurrección, donde todo acaba y empieza. Muestra de ello es la Imagen del Santísimo Cristo Resucitado de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, obra de José Capuz Mamano (1946) que nos recibe en el último espacio, le acompañan los soldados pertenecientes al grupo escultórico del Santísimo Cristo Resucitado de José Capuz Mamano (1946) y la alegoría de la Redención de Martín España (2021).

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