La Federación de Cofradías de Granada celebra su centenario con un homenaje a las instituciones, los expresidentes y quienes han construido su historia

La Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de Granada conmemoró sus cien años de trayectoria con una gala que reunió a representantes de las corporaciones nazarenas, autoridades civiles y eclesiásticas y personas vinculadas al desarrollo de la institución. El auditorio de Caja Rural acogió el sábado 24 de octubre una celebración marcada por los reconocimientos, la evocación de la memoria cofrade y la mirada hacia el futuro, en la que se puso de relieve el papel desempeñado por las 32 hermandades federadas desde los orígenes de una entidad que ha acompañado la evolución de la Semana Santa granadina durante un siglo.

La cita, conducida por el periodista Fernando Díaz de la Guardia, combinó los agradecimientos a quienes han contribuido a consolidar la Federación con intervenciones dedicadas a la identidad de las hermandades, la transmisión de la fe y la dimensión social de las cofradías. El centenario, articulado en torno al lema Cor unum, sirvió para reivindicar una historia compartida y reconocer el trabajo de quienes han sostenido la vida de la institución desde sus distintas responsabilidades.

Fernando Díaz de la Guardia recupera la esperanza de su pregón de 2021

La intervención de Fernando Díaz de la Guardia aportó a la gala una dimensión testimonial y emotiva, vinculada tanto a su relación con Granada como a su experiencia como pregonero de la Semana Santa. El periodista abrió su participación recuperando un pasaje del pregón que pronunció en 2021, cuando las restricciones sanitarias derivadas de la pandemia impidieron que el acto se desarrollara con la presencia de público que habría deseado.

Aunque recordó el honor que supuso asumir aquella responsabilidad, explicó que la convocatoria estuvo marcada por la distancia impuesta por las circunstancias y por la imposibilidad de compartir sus palabras con la cercanía de los cofrades. De aquella experiencia nació el deseo de recuperar el texto ante la familia nazarena, una posibilidad que surgió de una conversación con el presidente de la Federación, Armando Ortiz.

El fragmento elegido giró en torno a una palabra especialmente significativa para aquellos meses: la esperanza. «Necesitamos esperanza», afirmó antes de introducir un relato protagonizado por un paciente ingresado en una unidad de cuidados intensivos, escrito para una Semana Santa en la que las hermandades no pudieron realizar sus estaciones de penitencia. La evocación de aquel contexto permitió recordar una etapa excepcional para la vida cofrade y subrayar la capacidad de la fe y de la esperanza para acompañar a las personas en momentos de incertidumbre.

La intervención también recorrió distintos rincones de Granada, evocando la huella que la ciudad deja en quienes la conocen y el modo en que sus paisajes, sus calles y sus espacios vinculados a la devoción permanecen en la memoria incluso cuando se está lejos. Díaz de la Guardia enlazó esos recuerdos con la historia de las hermandades, cuya identidad se ha desarrollado en estrecha relación con el patrimonio espiritual, cultural y urbano de la capital granadina.

Un siglo de historia bajo el lema «Cor unum»

El presentador situó el nacimiento de la Federación en 1926 y recordó a su primer presidente, José Casinello Núñez, hermano mayor de la Soledad. Desde aquel comienzo hasta la actual presidencia de Armando Ortiz, la institución ha mantenido su actividad a través de generaciones de cofrades que han asumido distintas responsabilidades para favorecer la coordinación y el desarrollo de las corporaciones penitenciales.

En ese recorrido adquirió un protagonismo especial el lema del centenario, Cor unum, expresión latina que significa «un solo corazón». Díaz de la Guardia vinculó su significado al espíritu de quienes impulsaron la creación de la Federación y a la voluntad de las hermandades de mantener un espacio común sin renunciar a las particularidades que definen a cada corporación.

La idea de unidad encontró también una traducción en el lenguaje propio de las cofradías. El periodista relacionó ese sentimiento compartido con el llamador y la levantá, elementos que expresan cómo el esfuerzo individual se integra en una tarea colectiva. La imagen sirvió para recordar que la historia de la Semana Santa no se construye únicamente mediante grandes acontecimientos, sino también a través del compromiso cotidiano de quienes trabajan por sus hermandades.

Díaz de la Guardia dedicó asimismo unas palabras al cartel conmemorativo del centenario, obra de Juan Díaz Losada, deteniéndose en las referencias a las corporaciones granadinas y en la presencia de la infancia. En su interpretación, los niños representaban la renovación y la continuidad de una tradición cuya permanencia depende de la capacidad de transmitirla a las generaciones venideras.

Armando Ortiz reivindica el protagonismo de las hermandades

El presidente de la Federación, Armando Ortiz, centró su intervención en agradecer el trabajo de todas las personas que han hecho posible la conmemoración y en reconocer que el verdadero significado del centenario reside en la trayectoria compartida por las corporaciones. «Es un éxito de todos», resumió, atribuyendo a las hermandades y a sus cofrades el protagonismo de los cien años de historia de la institución.

Ortiz expresó su agradecimiento a los integrantes de la Junta de Gobierno, al consiliario José Gabriel Martín y a la comisión encargada de organizar los actos conmemorativos. También dedicó un reconocimiento específico al comisario del centenario, Manuel Amador, cuya implicación en la preparación de la efeméride destacó con un tono cercano, acompañado de referencias distendidas a las dificultades y los quebraderos de cabeza que entraña una celebración de estas características.

La intervención presidencial se extendió a la labor desarrollada por la revista Gólgota y el Centro de Estudios Cofrades, dos iniciativas vinculadas a la documentación, el análisis y la divulgación de la historia de las hermandades. Su trabajo contribuye a conservar la memoria de las corporaciones y a ofrecer herramientas para conocer la evolución de la Semana Santa granadina desde perspectivas históricas y culturales.

El presidente recordó igualmente a los pregoneros que han puesto voz a la Semana Santa y a las bandas de música que han acompañado a las cofradías a lo largo de su trayectoria. La gala se convirtió así en un reconocimiento a las distintas formas de participación que han contribuido a construir la identidad de la Federación, desde las responsabilidades institucionales hasta las manifestaciones artísticas y musicales.

Reconocimiento a las instituciones que han acompañado a la Federación

Uno de los momentos centrales de la celebración fue la entrega de las distinciones institucionales, concedidas al Arzobispado de Granada, el Ayuntamiento de Granada, la Junta de Andalucía, la Diputación, el Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra y el diario IDEAL.

Los reconocimientos pusieron de manifiesto la relación que la Federación ha mantenido con las instituciones eclesiásticas, las administraciones públicas y las fuerzas armadas a lo largo de su historia. Armando Ortiz agradeció el acompañamiento de la Iglesia granadina, la colaboración de las distintas administraciones y la vinculación del ámbito militar con las corporaciones cofrades.

El presidente tuvo también palabras de gratitud para Caja Rural, entidad que cedió el auditorio donde se desarrolló la gala. La celebración permitió reconocer, de este modo, la contribución de distintos organismos a una conmemoración que reunió a representantes de la vida cofrade granadina en torno a una efeméride común.

IDEAL recibe una distinción por su trayectoria informativa cofrade

Entre los reconocimientos entregados durante la gala figuró el concedido al diario IDEAL, cuyo director, Quico Chirino, recogió el galardón de manos de Emilia Cayuela. La Federación distinguió la vinculación del periódico con Granada desde 1932, así como la continuidad de su cobertura de la actualidad cofrade y su contribución a la difusión del patrimonio artístico, histórico y devocional de las hermandades.

La distinción puso el acento en el valor documental de la información periodística y en la capacidad de la prensa para conservar la memoria de la vida de las corporaciones. En ese sentido, se destacó la importancia de la hemeroteca de IDEAL, que reúne noticias, fotografías y crónicas relacionadas con las hermandades y sus protagonistas, y que constituye un testimonio de la evolución de la Semana Santa granadina.

También se reconoció la proyección de las celebraciones y del patrimonio cofrade a través de las ediciones impresas y digitales del periódico, cuya información ha permitido acercar las tradiciones de Granada a distintos públicos.

Los expresidentes reciben el reconocimiento de la institución

La gala reservó un apartado destacado para quienes han asumido la presidencia de la Federación en etapas anteriores. Gerardo Saborido, Antonio Martín y Jesús Muro recibieron sendos reconocimientos por la labor desarrollada al frente de la institución y por su contribución a la continuidad de un proyecto colectivo que ha llegado a su primer centenario.

Armando Ortiz manifestó que el ejercicio de la presidencia le había permitido comprender de una manera más directa la dedicación que exige esa responsabilidad y valorar el trabajo desempeñado por sus predecesores. El agradecimiento se hizo extensivo a las personas que formaron parte de sus respectivas juntas de gobierno y que colaboraron en la gestión de la vida federativa.

La entrega de estas distinciones permitió subrayar que la historia de la institución no se explica únicamente por sus presidentes, sino también por los equipos que los acompañaron y por la colaboración sostenida de las hermandades. La sucesión de responsabilidades y el compromiso de los cofrades han constituido una parte esencial de la trayectoria que la Federación celebró durante la gala.

Reconocimiento a Manuel Amador, Juan Díaz Losada y Alberto Ortega

La relación de personas distinguidas incluyó igualmente a Manuel Amador, comisario del centenario; Juan Díaz Losada, autor del cartel conmemorativo; y Alberto Ortega, encargado de presentar la obra. Los reconocimientos pusieron de relieve la aportación de quienes han participado en la organización de la efeméride y en la creación y difusión de los elementos que representan visualmente esta celebración histórica.

La obra de Juan Díaz Losada ocupó un lugar especial en la intervención de Fernando Díaz de la Guardia, que destacó sus referencias a las corporaciones granadinas y la presencia de la infancia como símbolo de continuidad. El cartel se incorporó así al relato de una conmemoración que ha querido mirar tanto a los orígenes de la Federación como a las generaciones que asumirán el futuro de las hermandades.

Ortiz extendió asimismo el reconocimiento a las bandas de música y a los pregoneros que han formado parte de la historia cofrade granadina, recordando que la dimensión artística y musical constituye uno de los componentes fundamentales de la Semana Santa.

Óptima Cultura, distinguida por la exposición «Kerygma»

La Federación concedió otro de sus reconocimientos a Óptima Cultura, empresa promotora de la exposición Kerygma. El arte de evangelizar. Su presidente ejecutivo, Francisco Moya, recogió la distinción en agradecimiento a un proyecto que ha reunido arte y evangelización en el contexto de la celebración del centenario.

Armando Ortiz destacó la profesionalidad y la sensibilidad de la empresa, así como su compromiso con una muestra inaugurada en mayo en la Catedral de Granada. La exposición se incorporó a las iniciativas culturales vinculadas a la efeméride y al propósito de mostrar la capacidad del patrimonio artístico para transmitir el mensaje cristiano.

Durante la gala se proyectó un vídeo dedicado a la muestra, que permitió acercar a los asistentes algunos de sus contenidos y recordar el papel que el arte sacro desempeña en la identidad de las hermandades.

«Tiempo», el documental que recogerá cien años de historia cofrade

Otro de los momentos destacados de la celebración fue la presentación de un avance de «Tiempo», el documental del centenario dirigido por José Antonio Murcia. Fernando Díaz de la Guardia introdujo esta producción y elogió el trabajo del equipo granadino responsable de una película de 110 minutos de duración, concebida para recorrer la trayectoria de la Federación y su vinculación con la Semana Santa de Granada.

Durante la presentación se anunció que el próximo 11 de diciembre tendrá lugar un preestreno en un pase privado en Kinépolis. El equipo responsable de la producción aspira, además, a presentar el documental a festivales de cine, con la intención de ampliar su difusión más allá del ámbito estrictamente cofrade.

La proyección del avance permitió incorporar al programa una mirada audiovisual sobre el centenario y sobre la memoria de las corporaciones. La película se suma así a las iniciativas con las que la Federación busca documentar su trayectoria y preservar el legado de quienes han contribuido a construirla.

José Carlos Isla llama a convertir la unidad en compromiso social

La dimensión pastoral de la gala tuvo como protagonista a José Carlos Isla Tejera, vicario de Pastoral y capellán mayor de la Capilla Real, que intervino en representación del arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo. Isla trasladó a la familia cofrade la felicitación y el afecto del prelado y agradeció los cien años de servicio de la Federación a la Iglesia y a la ciudad.

En su intervención, invitó a las hermandades a continuar avanzando en comunión, formación y caridad, tres pilares que consideró fundamentales para afrontar el futuro de las corporaciones. También recordó los orígenes de la Federación y su vinculación con Nuestra Señora de las Angustias, cuya presencia forma parte de la historia espiritual de la institución.

El vicario destacó el mérito de que 32 hermandades caminen juntas, cada una con sus propias tradiciones, características y formas de expresar la devoción, y relacionó esa convivencia con el lema Cor unum. La unidad, señaló, no exige borrar las particularidades de cada corporación, sino encontrar un propósito compartido que permita trabajar en beneficio de toda la comunidad.

Para profundizar en esa idea, acudió al capítulo cuarto de los Hechos de los Apóstoles, donde se describe a la comunidad de los creyentes como un grupo que tenía «un solo corazón y una sola alma». Isla relacionó ese pasaje con el testimonio de la Resurrección recogido en el versículo siguiente y con el mensaje de la exposición Kerygma, presente también en la conmemoración.

Sin embargo, propuso ampliar la reflexión mediante otra referencia del mismo capítulo: «Entre ellos no había necesitados». Con estas palabras, planteó que la unidad de las hermandades y el anuncio de Cristo deben traducirse en acciones concretas de ayuda, atención y acompañamiento, de manera que nadie quede atrás.

La caridad, una estación de penitencia durante todo el año

Isla reconoció el trabajo que las hermandades ya realizan en el ámbito asistencial y puso como ejemplos el economato diocesano y la colaboración de las corporaciones con Cáritas y el Arzobispado. Estas iniciativas, explicó, representan una dimensión esencial de la vida cofrade que no siempre alcanza la misma visibilidad que las manifestaciones públicas de la Semana Santa.

El vicario comparó ese servicio con una estación de penitencia que se prolonga durante los doce meses del año. Se trata de una labor que no depende de los horarios procesionales ni de la presencia de las imágenes en la calle, sino de la disposición permanente a atender las necesidades de quienes atraviesan situaciones difíciles.

La reflexión invitó a comprender la caridad como una expresión inseparable de la identidad cristiana de las hermandades. Más allá de los cultos y de las procesiones, la actividad de las corporaciones encuentra uno de sus sentidos principales en la atención a las personas vulnerables y en la construcción de una comunidad que no desatienda a ninguno de sus miembros.

La formación, el «ensayo de invierno» del cristiano

Otro de los ejes del mensaje de José Carlos Isla fue la formación de los cofrades, una cuestión en la que recordó la insistencia del arzobispo. Para explicar su importancia, recurrió a una imagen directamente vinculada a la vida de las hermandades: la preparación de un paso procesional requiere mucho más que el esfuerzo realizado el día de la salida.

Los ensayos de invierno, el trabajo previo y la preparación de quienes participan en una estación de penitencia resultan imprescindibles para que todo funcione cuando llega la jornada esperada. De manera semejante, el vicario definió la formación como el «ensayo de invierno» del cristiano, una preparación constante que permite profundizar en la fe y dar coherencia al compromiso que se manifiesta públicamente durante la Semana Santa.

Isla recordó que la vida de las corporaciones debe sostenerse en la Eucaristía, los cultos y el servicio cotidiano. En este contexto, resumió la importancia de las tareas discretas con una afirmación que concentró buena parte de su mensaje: «Lo que la ciudad ve en Semana Santa se sostiene con lo que no se ve el resto del año».

Entre esas labores mencionó la visita al hermano enfermo, la dedicación de quienes abren las casas de hermandad y el trabajo de las personas que permanecen recogiendo cuando los demás se han marchado. Son gestos que, pese a su discreción, contribuyen a sostener la vida de las corporaciones y a convertir la pertenencia a una hermandad en una responsabilidad que trasciende el calendario procesional.

La Federación, puente entre la Iglesia y Granada

El vicario agradeció también la función de la Federación como espacio de encuentro entre la Iglesia y la ciudad. Reconoció que la vida de las hermandades y su relación con el conjunto de la ciudadanía requieren diálogo, paciencia y capacidad para atender realidades diversas.

Sus palabras de agradecimiento se dirigieron expresamente al presidente, Armando Ortiz, a la Junta de Gobierno y a la Comisión del Centenario, así como a las autoridades presentes y a quienes recibieron las distinciones de la gala. El reconocimiento concedido al Arzobispado fue interpretado como una muestra de cercanía entre instituciones que forman parte de una misma familia eclesial.

En el tramo final de su intervención, Isla recordó a las personas que transmitieron la fe a las generaciones actuales y que ya no están, sin olvidar a los jóvenes y a quienes se aproximan por primera vez a las hermandades. En esa transmisión generacional situó una de las principales responsabilidades de las corporaciones de cara al futuro.

El vicario destacó que la belleza de una imagen puede convertirse en una puerta de entrada a la fe, pero invitó a las hermandades a procurar que quienes crucen ese umbral encuentren a Cristo. La dimensión artística y devocional, desde esta perspectiva, adquiere pleno sentido cuando conduce a una experiencia cristiana que se expresa en la vida cotidiana.

Isla concluyó su intervención deseando que las generaciones futuras puedan reconocer en los cofrades actuales una comunidad que vive con un solo corazón y en la que nadie queda desatendido. Finalmente, encomendó el futuro de la Federación a Nuestra Señora de las Angustias, bajo cuyo amparo vinculó los orígenes de la institución.

La música pone el broche a la celebración del centenario

La gala incluyó también la participación del trío InPassio, que ofreció una actuación musical con varias composiciones vinculadas al repertorio cofrade y religioso. El programa incluyó Cristo de los Toreros, Concha, Mi Amargura, Palio Blanco y el Ave María de Caccini, piezas que acompañaron musicalmente una noche dedicada a la memoria y al reconocimiento de la Semana Santa granadina.

La celebración contempló asimismo la fotografía conjunta de los hermanos mayores de las 32 corporaciones federadas, una imagen colectiva que reunió a los representantes de las hermandades en el marco de la efeméride.

Con la entrega de distinciones, las intervenciones institucionales, la presentación de los proyectos culturales y las reflexiones sobre la unidad, la formación y la caridad, la Federación conmemoró un siglo de historia reivindicando el trabajo de quienes la han sostenido. La gala no solo recordó el camino recorrido desde 1926, sino que situó en el compromiso de los cofrades, en la colaboración entre las hermandades y en el servicio a los demás las claves para afrontar los próximos años de la institución.