La fundación y los primeros años de la Hermandad de Pasión

Entre los últimos años de la década de los 30 y principios de los 40, la Semana Santa de Córdoba fue objeto de una gran revitalización que llegó de la mano de la reorganización o creación de nuevas cofradías sin las que hoy la Córdoba Cofrade no sería la misma y entre las que se contaban corporaciones tan sólidas como la de la Misericordia, el Nazareno, el Descendimiento, la Esperanza o la Paz.

Dentro de este numeroso grupo de cofradías con las que, indudablemente, la Semana Mayor cordobesa se fue enriqueciendo poco a poco, cabe destacar asimismo la fundación de la hermandad constituida en torno a la imagen de un antiguo nazareno que, según algunas fuentes, en el año de 1939 ya llevaba sin recorrer las calles de la ciudad califal la friolera de 80 años – lo que nos remontaría a 1859 – aunque, lejos de realizar un recorrido extenso, las antiguas estaciones de penitencia, que tenían lugar en la jornada del Martes Santo, contaban con la presencia de la venerada imagen – fechada en 1724 – limitándose al hermosísimo entorno del Alcázar Viejo.

Fuente Fotográfica Cordobapedia

Nos referimos, por supuesto, a nuestro Padre Jesús de la Pasión que – el cual aparece en la fotografía que abre este artículo, inmortalizado durante un Miércoles Santo de la década de los 80 – a pesar de que la devoción del Barrio de San Basilio fue indiscutiblemente el motor del nacimiento de la hermandad a la que la talla del Señor terminó por dar nombre, no fue hasta el año de 1941 cuando el enternecedor nazareno se incorporó a la nómina de cofradías que hacían estación de penitencia en la tarde del Jueves Santo, puesto que en 1939, su salida procesional volvió a limitarse una vez más a las calles próximas a su sede en la Iglesia de Nuestra Señora de la Paz. De aquel histórico acontecimiento no pudo dejar de hacerse eco la prensa local de aquellos años, tal y como demuestra el recorte que acompaña estas líneas, titulado “Procesión de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, de la Nueva Cofradía del Barrio de San Basilio” y en el que se narra lo siguiente:

Hoy martes a las ocho de la noche, saldrá procesionalmente, al cabo de 80 años que no hacía estación, la maravillosa escultura de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, orgullo del barrio de San Basilio, cuya imagen es titular de esta nueva Hermandad, nacida del entusiasmo de unos buenos hombres llenos de fe, amparados por el calor que en estos días nos da nuestra Semana Mayor, que muy pronto será una de las mejores de Andalucía.

Esta fervorosa Junta de Gobierno de tan popular Cofradía, espera de todo el católico pueblo cordobés, vaya a presenciar la salida en procesión de Jesús de la Pasión, la que recorrerá el siguiente itinerario: Calle San Basilio, Arco Belén, Campo Santo de los Mártires, Caballerizas, En medio, Puerta Sevilla y San Basilio.

Se ruega a todas las señoras que tengan el gusto de acompañar a dicha imagen, vayan provistas de velas.

Por su parte, la edición correspondiente al año de 1970 de la desaparecida revista titulada Patio Cordobés, hacía asimismo un repaso por la trayectoria de la Hermandad de Pasión, que por aquel entonces ya contaba con 31 años de vida a sus espaldas:

Radica esta Hermandad en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Paz (San Basilio) del barrio del Alcázar Viejo y fue constituida en el año 1939, para efectuar su primer desfile procesional en 1941.

La venerada imagen de Jesús de la Pasión fue adquirida en Sevilla, el año 1730, por el entonces abad del que fuera convento de Santa María de la Paz (residencia en Córdoba de los Padres Basilios), fray Juan Agustín Borrego. El convento estaba en el mismo edificio que es hoy templo parroquial de San Basilio. Popularmente fue conocida la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Pasión por “Jesús Nazareno de los Hortelanos”. Esta imagen tiene un resorte en la mano y brazo derechos, por el cual bendecía los campos y las huertas del pago de la Salud, en los tiempos de sequía.

La imagen de la Santísima Virgen del Amor, de escuela sevillana, fue adquirida en el año 1750, por otro abad basiliano y se veneraba bajo la advocación de “Virgen de los Dolores hasta la fundación de la actual Hermandad, en que pasó a denominársele Nuestra Señora del Amor. El “paso” de la Virgen se incorporó a la Cofradía en su desfile procesional del año 1948. En él figura la muy antigua y bellísima talla, de autor desconocido, de San Juan Evangelista.

En su desfile procesional de Semana Santa, la imagen del Señor va situada sobre trono de madera tallada, obra del artista cordobés R. Valverde. Las imágenes de María Santísima y San Juan Evangelista procesionan sobre andas artísticamente cinceladas.

Entre los muchos proyectos de esta Hermandad figura en primer lugar el de dotar a la imagen de la Virgen de un nuevo manto y más tarde acoplar al “paso” su palio correspondiente: Claro que este propósito no lo pudo llevar a efecto todavía la Hermandad, por la escasa altura de los arcos existentes en las salidas del barrio del Alcázar Viejo. Por eso los cofrades esperan a que se lleven a cabo las reformas urbanas en proyecto, al objeto de soslayar el inconveniente referido y poder dotar de palio al “paso” de la Virgen.

Con esta reseña del pasado y el presente de la corporación en la década de los 70, se ponían de manifiesto una de las curiosas características que, en su origen, presentaba el Señor de Pasión, puesto que, de conformidad con lo expuesto anteriormente, el titular de la cofradía contaba con un brazo articulado a fin de bendecir las huertas de las humildes gentes residentes en el barrio de San Basilio, detalle que habría de sumarse a otro rasgo llamativo, eliminado en el año 1941, momento en que Juan Martínez Cerrillo restauró al nazareno, tallándole además tanto la corona de espinas como la melena y haciendo que su clásico pelo natural pasase a formar parte de la historia.

Fuente Fotográfica Cruz de Guía Córdoba

En lo que respecta a la dulce Virgen del Amor – que originalmente estaba desprovista de candelero – llama la atención que, a pesar de que el artículo de Patio Cordobés la asociaba sin titubeos a la escuela sevillana, la cofradía por su parte la encuadra en la granadina, siendo igualmente restaurada en 1946 por Martínez Cerrillo para volver a pasar por ese proceso más tarde, en 1982 y 2001, labores confiadas a Miguel Arjona y Antonio Bernal respectivamente, modificando considerablemente con estas intervenciones el aspecto de la dolorosa de la corporación que, tal y como podemos comprobar por la fotografía que hoy compartimos, ha visto alterados y dulcificados sus rasgos si tenemos en cuenta el indudable perfeccionamiento y naturalización de sus cejas, la distinta disposición de sus lágrimas, o la tonalidad de su piel, incluyendo, como resulta evidente, las ahora sonrosadas mejillas de la Santísima Virgen, anteriormente marcada por la llamativa palidez tan propia de las antiguas imágenes marianas.