El Ayuntamiento concluye la primera gran intervención en el histórico conjunto de Rey Heredia con una inversión cercana al medio millón de euros
La recuperación del antiguo convento de Santa Clara, llamado a convertirse en la futura sede de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba y en el esperado Museo Cofrade de la ciudad, ha dado un nuevo paso con la finalización de la primera fase de las obras de restauración impulsadas por la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU).
Los trabajos, desarrollados en este emblemático inmueble situado junto a la Mezquita-Catedral, en la calle Rey Heredia, han permitido intervenir sobre algunos de los elementos más significativos del conjunto histórico, especialmente la torre alminar y una parte de la crujía conventual donde antiguamente se localizaban las dependencias habitadas por las monjas clarisas.
La actuación, cuyo coste ha rondado el medio millón de euros, representa el primer gran avance dentro de un ambicioso proyecto destinado a rescatar uno de los espacios patrimoniales más singulares de la ciudad para ponerlo posteriormente al servicio de los cordobeses, de las hermandades y del conjunto del mundo cofrade.
Un proyecto estratégico para albergar el Museo Cofrade y la sede de la Agrupación
El alcalde de Córdoba, José María Bellido, y el presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Miguel Ángel Torrico, han destacado que el objetivo final de esta recuperación pasa por convertir Santa Clara en el futuro hogar del patrimonio cofrade cordobés.
La propuesta contempla que, una vez concluida la rehabilitación integral del edificio, el complejo albergue tanto el Museo de las Cofradías como las futuras dependencias de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, una iniciativa sobre la que el Ayuntamiento ya ha mantenido contactos con la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba.
Se trata de un proyecto largamente demandado por el sector cofrade de la ciudad y que fue presentado públicamente en junio de 2023 durante un foro celebrado en Bodegas Campos, donde Bellido anunció que Santa Clara sería el enclave destinado a acoger estas instalaciones, concebidas para preservar, divulgar y poner en valor la riqueza histórica, artística y devocional de las hermandades cordobesas.
La restauración integral del alminar, principal actuación de esta primera fase
La arquitecta de la Gerencia de Urbanismo y coordinadora de Gestión del Casco Histórico, Rosa Lara, ha sido la encargada de detallar los trabajos realizados durante esta primera etapa de la intervención.
Las actuaciones se han concentrado especialmente en la torre alminar, que ha sido restaurada de manera integral mediante un complejo proceso técnico que comenzó con labores de limpieza mecánica y limpieza química. Posteriormente, en determinadas zonas especialmente delicadas, se recurrió al uso de tecnología láser para evitar daños sobre la piedra original.
Asimismo, se han ejecutado tratamientos de consolidación estructural utilizando nanocales y técnicas de carbonatación bacteriana, un procedimiento innovador que aprovecha las bacterias naturales presentes en la piedra para favorecer la formación de nuevos cristales y reforzar la estabilidad del material.
La intervención ha afectado también a los más de mil sillares de calcarenita que conforman la estructura del alminar. Muchos de ellos han sido restaurados y, en aquellos casos en los que el deterioro era irreversible, se ha procedido a su sustitución. En total, se han reemplazado más de un centenar de piezas, garantizando así la conservación futura de este singular elemento patrimonial.
Los trabajos se han completado con actuaciones de reintegración cromática y con la recuperación de diversas zonas deterioradas de la parte baja de la torre, donde existían numerosos huecos, alteraciones y pérdidas materiales acumuladas a lo largo de la historia del edificio.
Rehabilitación de las antiguas dependencias conventuales
Junto a la restauración del alminar, esta primera fase ha permitido actuar sobre la crujía recayente a la calle Rey Heredia, una zona que históricamente acogió las habitaciones de la comunidad religiosa.
En este espacio se ha rehabilitado completamente la cubierta, levantando las tejas originales para instalar nuevos sistemas de impermeabilización antes de recolocarlas nuevamente, garantizando así una mejor protección frente a las inclemencias meteorológicas.
Además, se han renovado todas las instalaciones interiores siguiendo criterios de eficiencia energética, al tiempo que se han eliminado barreras arquitectónicas en la planta baja para mejorar las condiciones de accesibilidad universal del inmueble.
Entre las novedades técnicas incorporadas destaca también la aplicación de la nueva normativa del Código Técnico de la Edificación destinada a proteger los edificios frente a la presencia de gas radón, mediante la colocación de láminas específicas diseñadas para evitar su acumulación y reforzar las condiciones de seguridad del conjunto.
Una segunda fase de mayor envergadura y con una inversión cercana a los dos millones de euros
Aunque la primera etapa ya ha concluido, la recuperación integral de Santa Clara aún deberá afrontar una segunda fase de obras mucho más ambiciosa, compleja y determinante para el futuro del proyecto.
Según ha avanzado José María Bellido, el Ayuntamiento trabaja actualmente en la redacción del nuevo proyecto con la intención de que quede finalizado durante este mismo año. El objetivo es licitar y adjudicar las obras el próximo ejercicio para iniciar una intervención que tendrá un presupuesto aproximado de dos millones de euros y un plazo de ejecución cercano al año y medio.
Esta nueva actuación permitirá avanzar definitivamente hacia la materialización del complejo museístico, administrativo y cultural previsto para el antiguo convento, consolidando su papel como futuro referente del patrimonio cofrade cordobés.
Un enclave único en la historia de Córdoba
La recuperación de Santa Clara adquiere una dimensión especial por el extraordinario valor histórico, arqueológico y patrimonial del inmueble. El convento fue el primer cenobio femenino fundado en Córdoba tras la conquista cristiana de la ciudad en 1236, estableciéndose oficialmente la comunidad de clarisas en octubre de 1256 con la llegada de ocho religiosas.
Además, el conjunto se asienta sobre un enclave arqueológico de enorme relevancia, donde conviven vestigios de una mezquita califal del siglo X y de una basílica bizantina del siglo VI, convirtiendo el edificio en un excepcional testimonio de las distintas etapas religiosas, culturales y urbanísticas de la ciudad.
Con la conclusión de esta primera fase, Córdoba da un paso decisivo hacia la recuperación de un espacio que durante años permaneció en una situación de abandono y que está llamado a convertirse en uno de los principales referentes patrimoniales, culturales y cofrades de la capital, acogiendo en el futuro tanto el Museo Cofrade como la sede de la Agrupación de Cofradías, dos iniciativas largamente anheladas por las hermandades y por buena parte de la sociedad cordobesa.





