León XIV insta en el Congreso a superar la descalificación política y reclama límites éticos al ejercicio del poder

Un llamamiento a la convivencia política basado en la reciprocidad y el respeto al adversario

El Papa León XIV ha intervenido este lunes en el Congreso de los Diputados con un discurso centrado en la necesidad de reforzar una cultura política basada en la reciprocidad, el respeto institucional y la superación de la descalificación permanente del adversario, una dinámica que ha advertido que deteriora la convivencia democrática y erosiona la calidad del debate público.

Durante su intervención, el Pontífice ha defendido la urgencia de construir una sociedad en la que la pluralidad política no derive en confrontación destructiva, subrayando que incluso el conflicto político, correctamente encauzado, puede transformarse en un instrumento orientado hacia la paz social. En este sentido, ha apelado a la responsabilidad de los representantes públicos para “desarmar el lenguaje”, al considerar que la firmeza en las ideas no debe traducirse en desprecio, ni la discrepancia en humillación personal, sino en un ejercicio maduro de convivencia democrática.

Límites del poder y defensa de una libertad con dimensión ética

León XIV ha insistido además en la necesidad de establecer una delimitación justa del poder público, diferenciando entre el plano jurídico y el moral, y recordando que la libertad no puede reducirse a la mera ausencia de coacción externa. Según ha expuesto, la auténtica libertad implica la capacidad de reconocer el bien y adherirse a él de manera responsable, lo que exige también un marco institucional que evite la arbitrariedad del poder.

En esta línea, ha advertido de que la dignidad de la persona no puede quedar sometida a los cambios de criterio de las mayorías ni a consensos sociales variables, reclamando que existan límites morales del poder que protejan la esencia misma del ser humano frente a decisiones coyunturales o fluctuantes que puedan debilitar su valor intrínseco.

Dignidad humana, migración y protección de la vida

El Pontífice ha abordado con especial énfasis la cuestión de la dignidad humana, defendiendo que esta no puede quedar subordinada a decisiones mayoritarias ni a intereses circunstanciales. En su intervención ha planteado interrogantes sobre la protección de los más vulnerables, incluyendo al no nacido, al anciano, al enfermo o a quienes atraviesan situaciones de especial fragilidad, subrayando que la defensa de la vida constituye una auténtica meta de civilización.

León XIV ha sostenido que la grandeza moral de una nación se mide por su capacidad para proteger la vida en todas sus etapas, desde su inicio hasta su final natural, alertando de que cualquier debilitamiento de esta convicción repercute directamente en los más débiles y altera el sentido último de la ley como instrumento de protección de la persona.

En el ámbito migratorio, ha descrito el fenómeno como un desafío que interpela la conciencia ética de los Estados y el orden internacional, reclamando una respuesta integral que no se limite a la gestión administrativa de los flujos, sino que contemple las causas estructurales que obligan a las personas a abandonar sus países. Ha defendido asimismo la necesidad de vías seguras, acogida digna y procesos reales de integración, alertando de cualquier forma de discriminación por origen, religión, lengua o condición social.

La paz, la libertad religiosa y el papel de la fe en la vida pública

El discurso ha incluido también una reflexión sobre la crisis espiritual y cultural que, según ha señalado, atraviesa el mundo actual y que se manifiesta en fenómenos de polarización, violencia y desconfianza recíproca. En este contexto, ha presentado la paz como una auténtica aspiración política que debe ser cultivada desde las instituciones y sostenida por una ética del encuentro.

Asimismo, ha defendido la libertad de pensamiento, conciencia y religión, subrayando que el Estado contemporáneo, si es verdaderamente libre, debe reconocer y tutelar la dimensión religiosa del ser humano sin convertir la autonomía del orden temporal en hostilidad hacia la fe. En este sentido, ha afirmado que la religión no puede ser excluida de la vida pública ni reducida al silencio, aunque tampoco debe imponerse mediante privilegios o coerciones.

El secreto de la confesión y el sentido de su intervención en España

En otro momento de su intervención, León XIV ha solicitado la protección jurídica del sigilo sacramental de la confesión, equiparándolo a otros ámbitos profesionales que cuentan con garantías similares, con el objetivo de preservar un espacio de libertad interior para los creyentes y asegurar la confidencialidad del acto religioso.

El Pontífice ha contextualizado su presencia en el Congreso como un gesto de cercanía hacia España, enmarcado en la cooperación institucional y en el respeto a la autonomía del poder legislativo, insistiendo en que su mensaje se ha ofrecido desde el servicio a la persona humana y sin interferir en las competencias propias de las instituciones democráticas, subrayando así el carácter ético y no político de su intervención.