“Ahora lo entiendo”, aunque “me ha costado treinta años, o treinta y cinco”, hacerlo
El conocido imaginero, José Antonio Navarro Arteaga, ha pasado esta semana por el plató del programa La Pasión de 7TV. En una entrevista en la que el escultor ha confesado una “herida” que, según sus propias declaraciones, ha tardado tres décadas en cicatrizar.
Preguntado por esas cuentas pendientes que le quedan a todo arista, Navarro Arteaga no ha dudado en reconocer que “siempre hay heridas”. Y ha puesto como ejemplo que “los toreros si no tienen cicatrices de cornadas, no han sido toreros”.
Al hilo de ello, el imaginero ha desvelado que hubo un cuando “era yo muy, muy joven” y, ahora me doy cuenta, es que no estaba preparado”. Y ese fue “el no de la Hermandad de Jesús Despojado para el misterio al proyecto que presenté”.
Madurez
Si bien, el escultor ha repuesto que “ahora lo entiendo”, aunque “me ha costado treinta años, o treinta y cinco”, hacerlo. Y es que “no estaba preparado en ese momento”. Para Navarro Arteaga ese proceso se debe a “la madurez. Muchas veces, cuando eres joven el impulso es el que te hace ver las cosas desde puntos de vista distintos al que te da la madurez”.





